31 diciembre 2013

2014: cuatro propósitos

Desde que hace año y medio conseguí la evaluación positiva para la figura de profesorado contratado doctor (primera figura con contrato indefinido que se puede conseguir en la universidad española) y semanas más tarde supe que, a consecuencia de los recortes autonómicos y estatales que azotan al sector de la educación (entre otros) seguiría con mi contrato de ayudante doctor (temporal, con fecha de finalización en febrero de 2016), he pasado por diferentes etapas.

Me costó salir de la rabia y la frustración por los esfuerzos que no dan el fruto esperado a pesar de años (¡una década!) sin apenas vacaciones y jornadas laborales interminables. Voluntarias, sí, pero en gran parte motivadas en la esperanza de su merecida recompensa. De la inercia de los fines de semana de madrugones y los festivos solitarios en el campus basculé peligrosamente al desánimo total y la falta de motivación absoluta. Al mismo tiempo, me azotaba mi conciencia, acusándome de egoísta al compararme con esos números anónimos que engrosan mes tras mes las listas del INEM, o con cada una de esas personas cercanas que compraban billetes de avión sólo ida. Pero también me amargaba la comparación con quienes habían tenido, a mis ojos, mejor fortuna que yo. Y como guinda, el miedo a decepcionar a colegas y seres queridos.

Mentiría si dijese que hay días que no vuelven la rabia, la frustración, la desmotivación, la vergüenza, la amargura o el miedo. Pero me gusta pensar que, como broche al 2013 he conseguido poner algo de perspectiva en mi vida profesional. Y precisamente ahora que el año termina, llega a mí un post que me anima a subir ese reciente repecho de la vida que me lleva por un camino diferente al que yo esperaba. Por un camino que me obliga a aprender a dejar de preocuparme y disfrutar de la vida en la universidad, dure lo que dure.

¿Cómo?

Pues con los siguientes propósitos de año nuevo, inspirados en el mencionado post:
  1. Voy a tomarme mi situación laboral como un contrato post-doctoral de dos años. Si se convertirá en algo más permanente o finalmente tendré que buscar otro contrato post-doctoral, o incluso una ocupación totalmente alejada del mundo universitario, es algo que he aprendido que no depende únicamente de mí, por mucho que mi generación haya crecido escuchando lo contrario. No era suficiente esforzarse y cumplir con nuestra parte, quizás lo fue, pero ya no. Lo único que sigue siendo suficiente es disfrutar con la actividad profesional... como una de las facetas de nuestra vida. Somos algo más que nuestro perfil laboral, más que un currículum. Tantos años reuniendo méritos me han acostumbrado a que mi perfil laboral defina quién soy. Eso tiene que acabar.
  2. Voy a crear una etiqueta de correo "feelsgood". Para el correo de ese estudiante que agradece el tiempo que le he dedicado. Para ese en el que me piden que salga en su orla, un año más. Para el del colega que me da la enhorabuena por un buen trabajo, meses antes de saber si el artículo será rechazado o la propuesta de proyecto denegada. Para la notificación de aceptación en aquella revista imposible, la invitación al comité de programa con tanta gente que respeto y admiro, la propuesta de charla invitada que no tiene valor académico pero me hace tanta ilusión. Para poder leerlos todos al final de esos días en los que falle al propósito 1.
  3. Voy a cumplir mi jornada laboral estrictamente. Es algo que he empezado a conseguir hacer en los últimos cuatro meses de este año, al principio con gran esfuerzo, cargo de conciencia y malestar real. Cada vez con más convencimiento de que los días no deben sucederse como series de madrugones, viajes al trabajo, horas frente al ordenador y viajes de vuelta.
  4. Voy a tratar de ser una persona equilibrada. Me ha llevado llegar a los 33 años darme cuenta de que para llevar una vida plena no es necesario ser mejor que los demás. Llevo tanto tiempo compitiendo real o figuradamente que perdí la perspectiva. O quizás es que he alcanzado mi techo. O que perdí las ganas. Quizás opinaría diferente si las circunstancias fuesen otras. Pero aquí y ahora, mi objetivo es llegar a ser una versión más equilibrada de mí misma. Gracias al propósito 3, he vuelto a leer sólo por placer. A hacer algo de deporte (poco aún). A colaborar en actividades de la cooperativa de consumo responsable a la que pertenezco. Hay tantas cosas interesantes por hacer... algunas son profesionales, pero otras son puramente personales. Debo encontrar el equilibrio.
Espero que estos cuatro propósitos (que se resumen en el último, en realidad), me ayuden a aprender a dejar de preocuparme (sólo por lo profesional) y disfrutar de la vida en la universidad (y más aún, fuera de ella).

¡Próspero año nuevo 2014!

17 mayo 2013

Letras galegas

A praia tiña forma de media lúa, coma tantas outras. A area branca reflectía con forza a luz do sol, que estaba alto, nun ceo espido de nubes. O mar, calmo, bicaba a terra con pequenas e rítmicas ondas. Demasiada calma para a cantidade de xente que alí había. Demasiado silencio.

En chegando ao borde do paseo, xusto no extremo mais meridional onde as rochas aínda non daban paso á area, por riba da balaustrada, alcanzábase por fin a ver toda a súa extensión. E, suspendido no aire, a unhas decenas de metros sobre a auga, un enorme globo aerostático. Vermello, verde, azul; o enorme cesto abaneándose lixeiramente na brisa. Todos os ollos de todas as bocas mudas, fixas naquel cesto.

Exactamente debaixo, aboiaba na auga salgada un corpo que a vida xa abandonara, malia que co seu baile nas ondas parecese querer finxir que aínda tiña movemento de seu. Dous corpos. Catro, cinco... sete. Unha ducia, subindo e baixando ritmicamente. Cara arriba e cara abaixo. Novos e vellos. Gordos e delgados. Mulleres e homes.

De súpeto, o fondo do cesto quebrou, abrindo aínda mais unha xa grande fenda. Rodou unha muller, revolvéndose nun desesperado intento por agarrarse nalgures. A súa man pechouse, pero non aguantou o seu peso. Esvarou uns centímetros máis, volveuse agarrar, volveuse soltar. Cando xa parecía que non habería terceira, un brazo xurdiu do interior do cesto e colléronse, no preciso momento en que a xente na praia afogaba un berro común.

Tras do brazo unha rapaza nova, os seus ollos na procura dos das persoas trala balaustrada. O vento, providencial, semella decidir nese momento empurrar o cesto algo mais preto. E mais preto. E por fin tan preto que os brazos das bocas mudas se erguen no aire, estendidos cara os ollos da rapaza. No seguinte pulo, a muller está a salvo e a praia enteira estoupa en aplausos e asubíos.

Sopra o vento unha vez mais, con forza inesperada, levando cesto e globo alén da praia, sobre os tellados.

08 noviembre 2012

La libertad de expresión no permite defender a la infancia

Defensor del Pueblo dixit.

Hace cosa de un mes que voy a clase de yoga dos veces por semana. No se dejen engañar, el yoga relaja porque los diez últimos minutos de la clase te los pasas tirada en el suelo cual deshecho humano (lo llaman postura shavasana) después de pasarte otros cincuenta estirando músculos que no sabías que tenías en posturas inverosímiles, intentando desesperadamente mantener un precario equilibrio. Afortunadamente, la cosa mejora con el paso del tiempo y al menos la sensación de ir ganando control sobre el cuerpo con la mente sí es cierta, con el beneficioso efecto secundario de no concentrarse en absolutamente nada más durante ese tiempo. Lo que yo he venido en denominar coloquialmente modo junco hueco. Lo recomiendo.

Pero por el título de esta entrada ya habrá adivinado la avezada concurrencia que no quiero hablarles de disciplinas orientales milenarias, sino precisamente de lo poco que me duró el modo junco hueco ayer. Exactamente los tres minutos que me lleva abandonar el centro cívico de mi barrio y llegar al portal. Bueno, y treinta segundos más de abrir el buzón, encontrarme una carta del Defensor del Pueblo y empezar a leerla.

Quienes me conocen ya saben que de vez en cuando se me da por dar trabajo a las instituciones que se supone que están ahí para velar por los intereses y derechos de la ciudadanía. Entre ellos, el Defensor del Pueblo, a quien ya interpelé en el pasado en relación a la profesión de ingeniería en informática. En esta ocasión, a raíz de una iniciativa que conocí a través de contactos en Facebook, decidí unirme a las voces que pedían la intercesión de esta institución habida cuenta de la reciente decisión del Consejo de RTVE de reinstaurar la emisión de corridas de toros en horario infantil en la cadena de televisión pública.

Pues bien, dice el Defensor del Pueblo en su respuesta una serie de perlas que paso a enumerar más o menos jocosamente:



  • Que los toros ya estaban ahí antes de que llegase el invento ése del horario infantil.
  • Que a las corridas de toros pueden asistir menores, así que por qué no van a poder verlos por televisión.
  • Que la emisión de corridas de toros es un ejercicio, ni más ni menos, que de libertad de expresión, columna fundamental de la (notrora) sacrosanta Constitución, y que no puede someterse en ningún caso a censura.


¿Cómo se quedan ustedes? Yo, de piedra. Con un Defensor como éste, ¿quién necesita atacantes?

Utilizando una falacia lógica tan socorrida como extendida en estos tiempos que corren, el sexo existe desde que el mundo es mundo, mucho antes que el invento ése de los ratings. Además, al acto sexual no sólo pueden asistir niños, sino que, en muchos casos, debería producir niños a diestro y siniestro. Podría decirse que la "participación" (aunque sea como efecto) de los infantes en este tipo de encuentros es tanto o más natural que en el caso de las corridas de toros (y también mucho, mucho anterior). Por no mencionar que el acto sexual no sólo es una materialización de la libertad de expresión, sino una manifestación de afecto y/o un medio de alcanzar y/o proporcionar placer, algo que es intrínseco a todas las culturas sobre la faz de la tierra.

Así pues, ¿por qué no sugerir a RTVE que emita películas porno a las cinco de la tarde? Venga, no me vengan con mojigaterías y me digan ahora que ese horario no es el habitual para practicar el coito ;-).

En fin, si alguien quiere leer el texto completo de la misiva, que pulse en la imagen anterior.

04 junio 2011

¿Qué está pasando en Sol?

YA NO SOMOS PORTADA. Hace una semana nos queríais por lo que os contaban los medios de comunicación y, ahora, nos criticáis por lo que os cuentan esos mismos medios. Los problemas sociales que ahora utilizan para deslegitimarnos, son los mismos que ya existían la primera semana de acampada, los mismos que ya existían antes de que llegásemos a Sol, los mismos por los que estamos aquí luchando.

NOS PEDÍS SOLUCIONES. La solución que damos ante estos problemas también sigue siendo la misma que cuando llegamos: la participación inclusiva de todas las personas en la construcción del cambio que queremos.

TODAS LAS PERSONAS: El ama de casa cuyo trabajo no se reconoce legalmente. La persona sobre la que se ejerce violencia por vivir libremente su sexualidad. El autónomo que ha sido desahuciado y debe seguir pagando la hipoteca. La migrante a la que le piden papeles para tener trabajo y trabajo para tener papeles. El estudiante cuyo único futuro es una beca que nunca le permitirá emanciparse. Aquella persona a la cual el sistema enferma ocultando su existencia y condenando su visibilidad. La parada que no puede acceder a una vivienda. El trabajador que debe hacer horas extras no remuneradas por miedo a perder su empleo…

EL MIEDO. Todas aquellas personas que por miedo no somos libres, todas distintas pero todas con el mismo miedo. En Sol hemos sustituido el miedo mutuo por el apoyo mutuo. Hemos unificado nuestras luchas para combatir el miedo que nos impone el sistema. Pero esto requiere tiempo.

EL TIEMPO. Habíamos interiorizado sus prisas, sus ritmos, su velocidad. BASTA. Vamos despacio porque vamos lejos. Vamos despacio porque queremos ir todas juntas. Vamos despacio porque queremos hacerlo bien. Vamos despacio porque el camino es igual de importante que el resultado.

ENTONCES, ¿QUÉ ES LO QUE HA CAMBIADO?

Que hemos crecido, que estamos en todos los barrios y municipios, en miles de ciudades del mundo, que estamos aún más indignadas y más unidas, que sus mentiras no nos ciegan, que su manipulación no nos frena. Que su violencia nos ha hecho más fuertes, que ahora más que nunca, no nos representan. Que ya no somos portada pero por fin estamos escribiendo la primera página de nuestras propias vidas.

Apaga la tele, cierra el periódico y comienza a escribir tu propia historia, que es la de todas.

Con cariño: Quienes escribieron el texto, quienes estén de acuerdo y quienes lo difundan.

Publicado originalmente en madrid.tomalaplaza.net.

20 mayo 2011

El movimiento 15-M (mi breve resumen)

El pasado domingo 15 de mayo salieron a la calle en toda España miles de personas, en una manifestación convocada por simples ciudadanos, mayoritariamente a través de Internet (Twitter y Facebook). Su eslógan principal era "¡Toma la calle!" para demostrar que "No somos mercancía en manos de políticos y banqueros". Los principales impulsores, un conjunto de organizaciones ciudadanas entre las que se encuentran No les votes, Juventud sin futuro o Democracia Real Ya, cuyo factor común es el hartazgo con la situación sociopolítica y económica actual.
La democracia en que vivimos debería habilitar al pueblo, soberano, a corregir las situaciones con las que está en desacuerdo. Pero nuestra democracia, hoy por hoy, no permite eso. La ley electoral vigente, de 1977, nos ha conducido al bipartidismo, del que sólo los dos partidos políticos mayoritarios nos permitirían salir (ya que sólo el Parlamento puede modificar dicha ley), algo que naturalmente es difícil pensar que vaya a ocurrir. Así, se nos ha robado la fuerza de poder cambiar las cosas, dejándosenos sólo con la ilusión de participación cada cuatro años.
Desde el pasado 15 de mayo, muchos de los participantes en esa manifestación primigenia permanecen acampados en las principales plazas de muchas ciudades. Y se equivocan quienes piensen que se marcharán tras las elecciones del domingo. Porque aunque el primer movimiento tuviese como finalidad desaconsejar el voto a PP/PSOE/CiU por su apoyo a la ley Sinde (de espaldas a lo que la población demandaba, cediendo a las presiones de ciertos lobbies e incluso de otros países), siguió pidiendo en su lugar un voto responsable, y ha terminado identificando la raíz del problema: el propio sistema electoral. Es lo que ocurre cuando la gente se pone a pensar y comparte sus frustraciones, sus opiniones, sus deseos.
La clase política de este país va a tener que empezar a hacerse a la idea de que los ciudadanos no quieren ya seguir siendo consultados cada cuatro años. El pasotismo largamente criticado parece que ha acabado por fin, aunque a algunos parezca que les falta tiempo para añorar la situación anterior en la que nadie se quejaba de nada, o mejor, en la que todo el mundo se quejaba de todo pero nadie hacía nada. Somos muchos los que tenemos mucho que decir. Y queremos que se nos escuche.

05 diciembre 2010

Mi (pobre) análisis del día después

Algo más de un día después de que el caos se desatase en los aeropuertos españoles, cuando parece que (a la fuerza ahorcan) la normalidad va a ir volviendo a los mismos, me obligo a mí misma a recapitular mis impresiones sobre lo sucedido. La preponderancia de redes sociales como Facebook y Twitter me han hecho casi abandonar este blog, sustituyendo entradas con pensamientos y opiniones por simples enlaces compartidos y mensajes de 140 caracteres. Pero es difícil encontrar un único enlace que exprese mis dudas.

Como quiera que la carrera investigadora me ha dejado la secuela (o quizás ya la tenía de antes) de intentar ver las cosas del modo más analítico posible, he intentado reconstruir los hechos lo más objetivamente que me ha sido posible. No obstante, es probable que en los siguientes párrafos haya imprecisiones o incluso incorrecciones.

En este momento, España se encuentra en estado de alarma. Dicho estado de alarma, definido y contemplado en la Constitución para casos de extrema gravedad en los que los "servicios públicos esenciales" se vean "paralizados" (juzgue cada cual si el transporte aéreo es un servicio público esencial o no), es invocado por el gobierno al mediodía del sábado 4 de diciembre de 2010, como único modo de obligar a los controladores aéreos a realizar su trabajo y reanudar el tráfico aéreo del país. Los controladores aéreos no estaban en sus puestos de trabajo porque a las 17 horas del día anterior los habían abandonado en masa.

La excepcional medida adoptada por el gobierno posibilita, gracias a un Real Decreto en vigor desde hacía escasas horas, que los controladores sean sometidos al Código Penal Militar. La "desobediencia" en tal caso puede acarrear penas de cárcel en lugar de multas, que sería lo que ocurriría en una situación "normal". De hecho, la supervisión del tráfico aéreo ya estaba a cargo del Ministerio de Defensa desde las 21:30 del viernes 3 de diciembre, momento en que se hacía efectivo el mencionado Real Decreto, aprobado esa misma mañana. Dicho Real Decreto, además de contemplar la posibilidad de que el estamento militar pase a estar al cargo de las tareas de control y planificación del tráfico aéreo, matiza el cómputo de horas trabajadas por los controladores aéreos, excluyendo del mismo bajas laborales, las guardias en casa, las horas sindicales, etc. (juzgue cada uno si esas exclusiones son adecuadas). Parece como si, justo a tiempo, el gobierno hubiera aprobado la medida que iba a necesitar horas más tarde. Podría dar lugar a pensar que la aprobaron, de hecho, en sospecha de que así fuese.

Pero no elucubremos, sigamos analizando hechos. La matización del cómputo de horas se hizo necesaria como consecuencia de otro Real Decreto, publicado en este caso en el BOE del 5 de febrero de 2010, que establecía en 1670 las horas que un controlador aéreo debía trabajar al año, con un máximo de 80 horas extras. Se pretendía así modificar la situación imperante, en el que el máximo de horas eran 1200 pero la media de horas extras realizadas ascendía a 500. Una simple suma revela que no hay un cambio significativo en número de horas trabajadas, aunque sí en su remuneración, ya que las horas extras son mucho más caras (hasta 3 veces) que las regulares. Se trataba, pues, de una medida de ajuste económico, de las de la categoría austeridad.

El problema surge cuando, a punto de finalizar el año, los controladores parecen haber alcanzado dicho cómputo máximo (1670+80), con lo cual no podrían trabajar más, legalmente (no pueden realizar más horas extras). Supuestamente, ese error de cálculo sería el que motivaría el Real Decreto del viernes pasado, que al indicar que las 1670 horas deben ser "horas de sala de control" propiamente dichas, permitiría sortear la situación. Sería además la única manera de sortearla, ya que a los controladores existentes, reitero, la ley no les permitiría trabajar más horas, y no hay más controladores disponibles.

Llegamos entonces al otro punto delicado de la cuestión: la escasez de controladores. Y es aquí donde las versiones de cada parte empiezan a diverger más. A la sociedad se nos vende que el colectivo de controladores aéreos es una élite cerrada que de alguna manera ha conseguido mantener reducido su número por sus propios intereses (por ejemplo, tener la posibilidad de hacer muy bien remuneradas horas extras). No obstante, los controladores juran y perjuran que si pudieran no harían dichas horas extras, y que la única responsable de la escasez de controladores es AENA, por no convocar plazas y formar a nuevo personal (parece que en este caso es más barato pagar las horas extras). A partir de ahí, las historias para no dormir se multiplican y son difíciles de contrastar. Por ejemplo, parece ser que la formación de un controlador hoy en día corre de su propia cuenta y se cifra en 45000 euros (que no garantizan un puesto de trabajo), cuando hace años la sufragaba la propia AENA (sólo se exigían 3 años de carrera universitaria y buen nivel de inglés). Parece ser que AENA, que no pasa por su mejor momento económico, podría deber gran parte de su déficit no a los sueldos de los controladores, sino a su descontrolada inversión en infraestructuras caras y poco rentables (y al leer esto me acuerdo de nuestros tres aeropuertos gallegos). Y por último, parece ser que todo esto estarían enmarcado en un maquiavélico plan, trazado en la sombra ya desde tres legislaturas atrás, que culminaría con la privatización de los principales aeropuertos (como Barajas o El Prat, aprobada al 49% por el gobierno hace escasos días) y en último término, la propia AENA. Todo esto, además, salpicado con acusaciones a los controladores de no haber sido capaces de hacer llegar su realidad a la sociedad, respondidas con teorías de la conspiración sobre medios de comunicación que sólo escriben lo que les mandan desde la Moncloa.

En cualquier caso, el daño ya está hecho (por ambas partes), y yo me pregunto: ¿por qué en el momento en que se regula el máximo de horas que pueden trabajar los controladores nadie es capaz de hacer el cálculo de operadores * horas <= demanda? ¿Por qué, si desde hace años la densidad de tráfico aéreo no hace más que crecer, nadie se ha preocupado de que haya un crecimiento de plantilla sostenible? Y más importante, ¿qué pasará después del estado de alarma?

03 diciembre 2010

Por la libertad de expresión... y porque las "libertades" de unos no anulen las de todos los demás

A punto de cumplirse seis meses desde mi último post, los acontecimientos de los últimos días (y horas) me hacen acudir a este rincón casi olvidado, por dos motivos:

30 junio 2010

La tierra del sol... perenne

Hace tiempo que mis viajes los relatan por mí las instantáneas que subo a Flickr más que mis parrafadas en este blog. Por si fuera poco, ni siquiera lo hacen puntualmente, pues a día de hoy aún tengo pendiente subir fotos de Londres, de los días que pasé en la capital inglesa asistiendo a la Erlang Factory London 2010. No obstante, no quería perder la ocasión de compartir la siguiente instantánea, tomada ayer lunes 28 de junio nada más y nada menos que entre la una y la una y media AM, para entendernos.
¿Anochecer? ¿Amanecer? Pues ni uno ni lo otro, ni todo lo contrario. Es exactamente el momento intermedio entre ambos, de acuerdo con las horas oficiales de puesta y salida del sol. En efecto, eso quiere decir que eso es lo más "oscuro" que se pone el día (bueno, la "noche") en Oulu (Finlandia) a estas alturas del año. Precioso, sí... pero una locura para los biorritmos, ¡no hay manera de que le entre a una el sueño para irse a la cama! Es como vivir la mañana de año nuevo cada vez que el reloj dice que hay que meterse en la cama...

29 junio 2010

Anotaciones sobre PDF en Linux: xournal

Estos días he resuelto una de esas "necesidades" que surgen de vez en cuando y que, por falta de tiempo o pereza, esquivo con más o menos éxito hasta que evitar el problema es más engorroso que abordarlo. Se ha tratado esta vez de la controvertida cuestión de hacer anotaciones en archivos PDF desde Linux, y la solución ha venido de la mano de una aplicación llamada xournal.
Desde hace tiempo, gracias a Okular, quienes usamos Linux podemos leer las anotaciones que otras personas, desde otros sistemas y aplicaciones, incluían en los PDF. Sin embargo, seguíamos sin ser capaces de hacerlas. Si bien xournal no lo hace utilizando el formato de notas de PDF, sí nos permite abrir un PDF, escribir a mano alzada sobre él, trazar líneas, figuras, marcar texto con diferentes colores, etc. Y, lo que es más importante, guardar el resultado como un PDF a su vez. Todo ello a golpe de clic y con una interfaz muy sencilla y cómoda. Especialmente recomendado para revisión de artículos, informes y trabajos.