27 diciembre 2009
08 diciembre 2009
Espacio Coruña y Celda 211
Hace poco más de mes y medio abrió sus puertas yet another centro comercial en A Coruña: Espacio Coruña. Sin intención de reavivar la eterna polémica sobre tanto metro cuadrado de centro comercial por habitante, o la curiosidad nunca satisfecha de cómo sobrevive tanta tienda y establecimiento en estos supuestos tiempos de crisis, el puñadito de veces que nos hemos paseado por él me permiten hacer una primera valoración del lugar.
Por supuesto, acercarse a la superficie los primeros fines de semana resultó, como era de prever, una misión para pacientes. Interminables colas de coches colapsaron no sólo la zona sino, por extensión, los accesos a la ciudad, próximos a la misma. Con todo, las dimensiones y configuración del recinto son capaces de albergar un gran número de gente antes de dar sensación de abarrotamiento. Y por suerte, varias plantas de aparcamiento subterráneo parecen ser capaces de evitar que la zona se convierta en un caos de coches estacionados creativamente.
En cuanto a la oferta de actividades que se puede encontrar en este centro comercial, hay un poco de todo, aunque imagino que el principal reclamo es la omnipresencia de todas y cada una de las subfirmas de Inditex, así como de sus principales competidoras. Las acompañan algunas otras tiendas de calzado, decoración para el hogar, telefonía o videojuegos, incluyendo también joyería, electrodomésticos y juguetes. Los planos del lugar indican que habrá también una farmacia, pero hasta mi última visita permanecía todavía cerrada. En medio de tamaña exaltación del consumo, no podían faltar establecimientos de hostelería, que se hacen escasos quizás en contraste con la abultada oferta anterior. Cafeterías propiamente dichas hay sólo una (¡y qué precios!), siendo las alternativas una jamonería, heladería, o hamburguesería. Para llenar el estómago con algo más contundente, además de dos conocidas y rivales multinacionales de la comida rápida, encontramos un kurdo (que no turco), un wok y un italiano, que hemos tenido ocasión de probar en nuestras recientes visitas.
Pese a la expresa distinción de gentilicio, la comida kurda que podemos encontrar en Espacio Coruña no presenta grandes diferencias con otros establecimientos turcos de la ciudad. Por un módico precio, los clientes pueden degustar los típicos döner kebab, dürüm kebab y lahmacun atendidos por un conjunto de amables y dicharacheros camareros.
Para aquellos visitantes de hayan tenido la ocasión de leer mi opinión sobre el restaurante asiático Xi Yue, el wok de Espacio Coruña es muy similar. No sólo es buffet y tiene una configuración parecida, sino que también tienen una plancha mongola, complementada en este caso por un wok. La oferta de opciones para auto-servicio es asimismo prácticamente equivalente (con presencia igualmente testimonial de sushi), aunque destaca la mayor variedad de postres. El precio es, naturalmente, fijo (9'95€ por semana al mediodía incrementándose hasta 12,95 € los fines de semana por la noche, si no recuerdo mal), y la bebida no está incluida.
Con todo, después de probar el otro buffet del centro comercial, el italiano Muerde la Pasta! (que es una franquicia), me quedo sin dudarlo con éste último. Su precio es igualmente competitivo (8,50 € al mediodía por la semana, bebida no incluida tampoco), y las posibilidades son casi abrumadoras. Una amplia selección de productos para confeccionarte una sabrosa ensalada, diferentes tipos de pizzas, canelones, lasañas, un sinfín de tipos de pastas con variadísimas salsas, varias presentaciones de pollo y pescado, y un buen surtido de arroces. Si el comensal es capaz de dejar hueco para el postre, vasitos de tarta de queso o una especie de tiramisú, profiteroles, helados o fruta fresca harán sus delicias en la sobremesa, también acompañados de café (por el mismo precio) si se desea. Muy recomendable.
La oferta de ocio del lugar se completa con ocho modernas salas de cine, algunas de ellas preparadas para proyecciones 3D, e incorporando una fila de butacas vibradoras que pretenden incrementar el imbuimiento del espectador en la experiencia cinematográfica convirtiendo su sillón en una suerte de DualShock gigantesto, sincronizado con la banda sonora de lo que se proyecta en pantalla (vamos, algo así como estar sentado sobre un altavoz gigante, pero sin la parte de quedarse sordo). Por nuestra parte, nos estrenamos (en butaca normal, gracias) con la imprescindible Celda 211. Inconmensurable el trabajo de un elenco de actores que nunca defrauda, con Luis Tosar a la cabeza. ¡No os quejaréis de propuestas para las vacaciones que se avecinan!
Publicado por _luara_ a las 1:00 PM
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06 diciembre 2009
En defensa de los derechos fundamentales en internet
Manifiesto
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…
- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo.
También puedes firmar la petición en: http://www.petitiononline.com/ed021209/petition.html o unirte a este grupo en Facebook.
Publicado por _luara_ a las 12:30 PM
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28 noviembre 2009
Que tengas una cena agradable
Quienes me conocen y, en menor medida, los que puedan seguir este blog, sabrán que en los últimos tiempos he tenido la suerte de viajar en sucesivas ocasiones a Suecia. Cada una de esas visitas ha contribuido, como no podía ser de otro modo, a aumentar mi admiración por sus gentes, sus condiciones sociales y su nivel de vida. No se trata de que todo el mundo conduzca un coche muy caro (antes al contrario, irá en bici a trabajar), o vivan en lujosos apartamentos de caros muebles (de nuevo más bien lo opuesto, prima la sencillez IKEA en la mayor parte de los casos). No se trata de que todos los perfiles profesionales tengan abultados sueldos a fin de mes, ni de que las turbulencias económicas mundiales no les hayan afectado como al que más (bastante les ha perjudicado no haber adoptado el euro en su momento). Son, por el contrario, otro conjunto de pequeñas cosas las que marcan la gran diferencia.
Si me he decidido a escribir este post hoy y no con anterioridad, es porque tras mi último regreso soy conocedora de otra de esas realidades significativas que no puedo dejar de difundir al mundo. Y no se trata de sus permisos de maternidad/paternidad de 18 meses, de sus elevadas cargas fiscales para las segundas viviendas, o de su firme camino hacia la independencia energética a través de las fuentes renovables. Se trata de un servicio que me dejó con la boca abierta, y que es sólo una muestra más de lo que se fragua en una sociedad cuyo objetivo primario es el bienestar de todos sus miembros, y donde la conciliación de la vida profesional y privada ocupa uno de los puestos más prioritarios para la opinión pública.
Imaginad que no tuviéseis que ir a la compra al salir de trabajar, cuando tras la jornada laboral lo que estáis deseando es llegar a casa, reuniros con vuestros amigos para tomar algo, ir al cine o a nadar un rato a la piscina. Imaginad que, al final del día, pudiéseis tener siempre en vuestra despensa o frigorífico todo lo que necesitáis para preparar una sabrosa y nutritiva cena, productos frescos y de temporada. Imaginad que ya nunca os volviéseis a encontrar ante la situación de que os falta éste o aquel ingrediente. Imaginad que no tuviéseis que preocuparos por el menú semanal, que cada día pudiéseis preparar una receta diferente, fácil, rápida y sana, sin tener que romperos la cabeza con el manido "¿qué hago/hacemos hoy?". Imaginad que ya no os volviéseis a encontrar productos caducados en vuestras alacenas o vuestra nevera, porque por una razón u otra no llegásteis a usarlos a tiempo. Y lo mejor de todo... imaginad que todo esto fuese un servicio a domicilio prácticamente gratuito, por el que pagáseis simplemente el valor de los productos que os llevasen a vuestra puerta.
Pues bien, en las ciudades suecas más importantes (Estocolmo, Gotemburgo) y algunas otras escandinavas (Copenhague) lo que acabo de describir no es un sueño, es una realidad. Encarna el exitoso proyecto una empresa cuya web no he podido localizar (¡mi escaso dominio del sueco no alcanza!), pero cuyo nombre traducido viene a ser algo así como "Que tengas una cena agradable". Esta compañía sirve comestibles a domicilio cada fin de semana, en cantidad justa y suficiente para abastecer a cada familia (dependiendo de su número de miembros) durante los siguientes 5/7 días. Acompañan a los productos una selección de recetas variadas, descritas en lenguaje sencillo y asequible, y representadas gráficamente como un divertido diagrama en el que las diferentes tareas se muestran paralelizadas para favorecer tanto la eficiencia como la colaboración de varias personas a la hora de prepararlas, e incluyendo consejos sobre cómo aprovechar lo que pueda sobrar un determinado día. Y la guinda es que, gracias a que su margen de ganancias procede de la cantidad de productos que compran para vender a sus clientes, fundamentalmente de procedencia local y siempre en temporada, el coste de este servicio es testimonial, sobre todo si se compara con el tiempo que nos ahorra.
Ahora, decidme... ¿no se os iluminaría la cara si algo así existiese aquí?
Publicado por _luara_ a las 11:40 AM
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15 noviembre 2009
Maratón de Estocolmo pasado por agua
Terminada la EUC'09, he podido aprovechar parte del fin de semana para visitar Estocolmo, algo con lo que me había quedado con ganas hace un año. Desgraciadamente, se ha confirmado lo que cualquiera sospecharía: la capital sueca requiere y demanda mucho más tiempo. Con todo y pese a la lluvia, que no me ha dejado respirar apenas un minuto, he disfrutado mucho de lo que he podido ver, así que ha merecido la pena aunque no vaya a eliminar este destino de mi lista de pendientes de ningún modo.
La lista de ubicaciones seleccionadas con la ayuda de locales, antiguos residentes y suecos de adopción, se compuso de las siguientes paradas:
- Museo Vasa, para muchos un imprescindible, a pesar de estar dedicado por entero simplemente a un navío de guerra. Lo que lo hace especial es que se hundió el mismo día de su botadura... y que fue rescatado 333 años más tarde prácticamente intacto y con gran parte de su contenido en relativo buen estado de conservación.
- Prácticamente al lado del anterior museo se encuentra el parque Skansen, una enorme extensión al aire libre que alberga auténticas viviendas tradicionales suecas de las diferentes regiones del país, así como una colección de animales nórdicos. La sola visita a este parque ya merecería si no un fin de semana completo, sí al menos un día entero... y desde luego, cuando el clima acompañe. A pesar de todo, una visita más que recomendable, sobre todo si se aprovecha para viajar en la antigua línea 7 de tranvía.
- Ciudad vieja o Gamla Stan, donde se erigen desde el parlamento sueco al palacio real, pasando por la catedral de la ciudad. Merece la pena pasear por su calle principal, Västerlånggatan.
- Obligatorio paseo por el ayuntamiento, donde se celebra la tradicional cena anual de los Nobel. Enclave privilegiado para observar otras islas a ras de agua... ¡impensable para los que venimos de sitios donde las mareas suben y bajan varios metros!
Y entre unas cosas y otras, el tiempo se esfumó y estaba subida en un X2000 de camino a Göteborg. Como recuerdo, las fotos que he subido a Flickr, como siempre.
11 noviembre 2009
Story Hotel @ Estocolmo
Por segundo año consecutivo, el otoño me trae hasta escandinavas tierras. Desde hoy y hasta el domingo, con la excusa de la Erlang User Conference que se celebra por estas fechas en la capital sueca, estaré en Estocolmo. Y aprovechando el desplazamiento, la semana próxima la pasaré en Göteborg.
No es la primera vez que piso la urbe de los nobel (ya lo hice el año pasado en una breve visita con el mismo objetivo), aunque esta vez espero poder dedicarle un poquito de tiempo a recorrer sus calles. Aunque eso será el fin de semana. Hasta entonces, me espera mañana una jornada de charlas sobre lo último que se cuece en relación a este lenguaje funcional más en auge que nunca, y el viernes un día de cursos y tutoriales sobre diferentes herramientas, entre ellas Wrangler (una herramienta de refactorización cuasi-automática), McErlang (un model checker) o QuickCheck (una librería de testing automático).
Como quiera que el viaje de hoy no ha tenido contratiempo alguno (y eso a pesar de tener dos conexiones, una en Madrid y otra en Copenhague), sólo puedo completar esta reseña con dos experiencias positivas. La primera, el Arlanda Express, el tren de alta velocidad que une el aeropuerto del mismo nombre con el centro de Estocolmo. La distancia que separa la ciudad y su aeropuerto es de 42 kilómetros, que se recorren en menos de 20 minutos gracias al moderno tren que, alcanzando los 200 km/h, conecta las diferentes terminales con la estación central. Si bien la conexión no es barata (el billete sencillo vale 240 coronas suecas, unos 23'5 € al cambio), reduce a más de la mitad el tiempo empleado por otros transportes alternativos (como los autobuses Flygbussarna, que cubren el mismo trayecto en 45 minutos por 99 coronas, menos de 10 €), al tiempo que se promociona como medio de locomoción completamente limpio.
La segunda experiencia positiva es el hotel en el que me hospedo, y que da título a este post: el Story Hotel. Apenas acabo de llegar y deshacer la maleta, pero ya puedo decir sin temor a equivocarme que es el hotel más original en el que he estado jamás. Situado en una tranquila calle a una parada del metro de la estación principal, la recepción es un mostrador con dos ordenadores en los que una misma realiza el check-in cuando llega, indicando un código numérico recibido por correo electrónico al hacer la reserva y recordado gratuitamente por SMS el día de llegada. No quiere decir que no haya personal disponible por si surge algún contratiempo, sólo que en lugar de estar de pie tras un mostrador se mueven por el local, animando el bar, dando consejos a los visitantes en la cafetería, recomendando opciones en el restaurante...
El código de registro es también la llave de entrada a la habitación, que es un espacio único dentro del edificio. No sólo la distribución y tamaño de cada estancia cambia, sino su modernista y urbana decoración. Podría intentar seguir describiéndolo, pero es mejor que, quien tenga curiosidad, visite su web: todo lo que podáis ver en ella es un fiel reflejo de la realidad. Y por si fuera poco, ofrecen conexión WiFi a internet gratis desde las habitaciones. En fin, muy malo tendría que ser el desayuno de mañana por la mañana para cambiar la fantástica impresión que me he llevado, completamente a la altura de las espectativas creadas. ¡Recordadlo si alguna vez visitáis Estocolmo!
Publicado por _luara_ a las 10:00 PM
18 septiembre 2009
Todo tiene una explicación...
... y no es culpa de la crisis, que parece ser la excusa más socorrida en estos tiempos. Mi excusa empieza por tesis y termina por doctoral, y de ella puedo decir que esta semana he completado su redacción, ¡al fin! Largos meses de reflexión sobre lo que me ha ocupado en los más recientes años de mi vida (profesionalmente hablando), combinados con el arduo ejercicio de la redacción en un idioma no materno (en este caso, el inglés) han dado su fruto. Ahora toca esperar las impresiones de quienes la han de revisar.
Entretanto, se han perdido en el limbo de los posts muchas de las anécdotas de los últimos meses, que de otro modo podrían haber acabado en este blog. A bote pronto, se me ocurren dos hitos destacados, uno tecnológico y otro geográfico. El primero se corresponde con la reciente incorporación a nuestro salón de un ASUS O!Play, un pequeño reproductor multimedia que puede con todo formato que se le eche a la cara, subtítulos incluidos. Con interfaz de red y salida HDMI como características estrella, este económico cacharro supone la jubilación de nuestro viejo reproductor de DVD, y será probablemente complementado en algún momento de los próximos meses con una PlayStation 3 Slim, ahora que por fin (tras tantos meses de rumores) ha visto la luz. Las cifras de ventas no hacen más que corroborar que muchos usuarios la esperaban desde que el primer modelo salió a la venta.
En cuanto al segundo evento, se trata de mi visita de hace un par de semanas a Edimburgo con motivo de la asistencia al ICFP'09. Por alguna razón, mis viajes a esta importante conferencia sobre programación funcional parecen estar condenados a resultar emocionantes, lo que en esta ocasión significó un arranque surrealista del viaje, con tarjetas de embarque escritas a mano, un carrusel de entradas y salidas a la zona de embarque en el aeropuerto de Barcelona (intentando localizar nuestras maletas) y la supervivencia en la capital escocesa durante casi un día entero hasta que por fin nuestras pertenencias llegaron al hotel. Entre confirmación y confirmación de tópicos varios (entre ellos, el peculiar y fuerte acento de los locales, la omnipresencia de los kilt y la polémica calidad de la comida británica), Edimburgo se reveló como una expléndida ciudad, cuya visita es plenamente recomendable: desde los imprescindibles castillo y palacio, hasta las callejas de la ciudad vieja y las amplias avenidas de la parte victoriana, la urbe no deja indiferente. En breve, como de costumbre, habrá instantáneas en Flickr.
Sin embargo, el acontecimiento del verano no ha sido otro que el enlace de dos amigos muy queridos. ¡Con retraso, pero con todo el cariño, mis mejores deseos también desde este pequeño rinconcito de la web!
Publicado por _luara_ a las 7:00 PM
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10 agosto 2009
Una yegua llamada Bici y más aventuras
Todo empezó temprano una mañana de sábado. Bueno, no todo, obviamente. Los preparativos llevaban en marcha semanas y se habían concretado los detalles hacía escasas horas, pero la aventura arrancaba cuando aún gran parte de la ciudad dormía.
En contra de los pronósticos meteorológicos, con tendencia a pecar de optimistas últimamente, las nubes nos vigilaban mientras nos dirigíamos hacia Arteixo-Caión y nuestro primer destino del día siguiendo una sinuosa carretera que nos anticipaba los verdes parajes y preciosas vistas de que disfrutaríamos más tarde. Al filo del mediodía, y tras recibir las nociones más elementales, cada una tenía una montura asignada, y la mía fue una yegua llamada Bicicleta. La experiencia fue excepcional y estuvo llena de anécdotas. Aunque íbamos al paso, hubo algunos trotes inesperados. Aunque los caballos eran mansos, alguno se revolucionaba. Aunque nos daban una falsa sensación de control, la manada seguía un camino muy bien conocido. Aunque se prometían importantes agujetas, no ha sido tan terrible. ¡Repetiría sin dudarlo!
De vuelta en Coruña, comimos en el restaurante El Roble, un acogedor local en la misma avenida de Los Mallos, que ofrece variadas propuestas a precios muy interesantes. En nuestro caso, las elecciones incluyeron carpaccio de buey, pulpo á feira y tempura de verduras como entrantes, seguidos de un plato principal donde predominaron los risottos en diferentes preparaciones. Completan la carta platos de pescado, carnes (incluyendo churrasco) e incluso opciones al wok. Sabrosísimos postres caseros no aptos para dietas bajas en calorías ponen la más que recomendable guinda.
Venciendo la modorra post-comilona (en parte gracias a la anticipación de lo que aún nos esperaba), nos echamos de nuevo a la carretera, esta vez rumbo al norte. El destino era el Pazo de Rilo, un hotel-balneario de preciosas instalaciones. El paseo previo por los jardines, su capilla (pequeña pero coqueta, con una impresionante puerta de madera labrada que merece la pena cruzar) y patio andaluz ya nos fue metiendo en la tónica de relajación tras la que precisamente íbamos, y que culminó con el circuito termal. Piscina, chorros a presión, yacuzzi, bancos y camas de burbujas, baño turco y terma romana, duchas bitérmicas (¡ay!) y pediluvio terminaron sobre tumbonas calefactadas... mmmmmm... Dentro de lo habitual, pero el spa cumplió al 100% su misión. Eso sí, merece una mención especial el atento personal.
Con la musculatura totalmente relajada y sonrisas de oreja a oreja, llegó el turno de disfrazar a la futura novia, a quien el atuendo le sentó como un guante y, tras la sorpresa inicial, se metió perfectamente en el papel. Rodeada de un séquito caracterizado en temática acorde, de paseo por las calles de Ferrol surgieron, cómo no, los cláxones, los comentarios simpáticos y las advertencias de reconsideración. Quién sabe si fue el cuadro que presentábamos el que nos granjeó finalmente una mesa en la sidrería O'Lagar, de la que teníamos buenas referencias (uno de esos lugares con tanto éxito que no admiten reservas). De nuevo, un precio más que ajustado por raciones que incluyeron ibéricos, pimientos de Padrón (con los que últimamente tengo una puntería...), almejas y berberechos. Totalmente aconsejable (salvo que se vaya con prisa).
No era sábado ya, pero atrás quedaron los años de baño, cena y a dormir, así que buscamos la marcha (y buscamos, y buscamos... hasta encontrarla en Xuvia cuando ya casi desesperábamos) y bailamos hasta que los pies no dieron más de sí. Hoy quedan doce días para el feliz enlace, ¡¡¡un fortísimo abrazo a los contrayentes!!!
Publicado por _luara_ a las 11:45 AM
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14 junio 2009
Patrullas ciudadanas
En los inicios de este nuevo milenio, parece que nos encaminamos inexorablemente hacia un extremismo social difícilmente sostenible. La bipolarización global, cada vez más patente, no se manifiesta únicamente en la paulatina reducción de opciones políticas, sino en la propia actitud cotidiana de los ciudadanos. En la esquina de la izquierda parece instalada una improductiva mezcla de resignación, decepción, desencanto, escepticismo y pesimismo. En la esquina opuesta, la radicalización, el enardecimiento y exaltación de valores altamente cuestionables ponen en tela de juicio la conciencia humana de muchos.
Esta reflexión viene a cuento de un tema candete en la vecina Italia, donde el fenómeno de las patrullas ciudadanas cuenta ya con más de 2000 "voluntarios". Hoy mismo Il Corrire della Sera se hace eco (y otros diarios traducen) de la presentación de su uniforme oficial, que ha despertado fantasmas de hace casi un siglo. Sin embargo, el fenómeno no es ni medianamente lejano, pues esta misma semana la prensa coruñesa publicaba la contundente respuesta del ayuntamiento ante la insinuación de iniciativas similares en la urbe herculina.
Y es que si es peligroso que los ciudadanos se desentiendan de su papel en el engranaje democrático (por muchos fallos que éste pueda tener, es el mecanismo que hay, y quedarse en casa no es la forma de mejorarlo), mucho más lo es que decidan fabricar su propio mecanismo justiciero. No puedo ni empezar a enumerar la cantidad de barbaridades que pueden surgir de tales brigadas que, seamos serios, no se van a dedicar a ayudar a las viejecitas a cruzar la calle ni a orientar a turistas extraviados. De esta dicotomía entre el pataleo desde el sofá y los vengadores callejeros, no podemos salir bien parados.
Publicado por _luara_ a las 12:00 PM
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08 mayo 2009
KDE 4
Desde hace 15 días, y como consecuencia de la actualización de mi portátil a KUbuntu 9.04 desde la versión 8.04, me he visto transportada al mundo de KDE 4. La última versión de uno de los dos escritorios más conocidos en sistemas Linux (siendo el otro GNOME) estaba ya disponible en la distribución (K)Ubuntu desde su versión 8.10, pero las poco halagüeñas primeras impresiones de conocidos y compañeros me habían prevenido de hacer el cambio en aquel momento. Sin embargo, el shock no ha sido menor por el hecho de haberlo retrasado en el tiempo.
Puedo afirmar sin reservas que se trata del cambio visual más grande que he experimentado nunca como usuaria de entornos de escritorio, lo cual resulta extremadamente chocante considerando que se trata del mismo escritorio que llevo utilizando desde que hace años abandoné el sufrido WindowMaker. Aunque muchas cosas siguen siendo iguales, hay muchas otras que son completamente distintas, entre las que probablemente destaquen con fuerza el definitivo desplazamiento de Konqueror por parte de Dolphin como navegador de ficheros y el reemplazo de Kicker por Plasma. Como es lógico, si cambiamos drásticamente la barra de tareas con su menú de inicio y el navegador de ficheros, hemos cambiado prácticamente la esencia de un escritorio.
En el nuevo KDE todo parece brillante y reluciente. Nuevo, sacado de una caja de metacrilato. Pero de lo que nadie avisa antes de abrir la caja es de que en la letra pequeña especifica que donde dice "versión estable" quiere decir "versión todavía en pruebas". Será que KDE 3.0 se estrenó hace ya tanto tiempo (¡juraría que aún no había terminado la carrera!) que ya no recuerdo cómo fue aquel cambio. O será que, en los últimos tiempos, los escritorios Linux y sus aplicaciones cotidianas han ganado enormemente en estabilidad, de manera que ver fallar un programa se había vuelto extremadamente raro (no hago referencia a las versiones en testing ni en desarrollo, obviamente). Sea como fuere, con KDE 4 se recupera mucha de la "emoción" de no saber cuándo determinadas aplicaciones se morirán. Con todo, eso no es lo peor. Lo peor es la lentitud. El profundo y radical rediseño visual parecen no haber sido acompañados por una refactorización y optimización interna. Desconozco si se trata de un efecto secundario de la nueva Qt. Lo que sí sé, es que toda la fluidez y agilidad parecen haberse desvanecido a costa de destellos y contornos difuminados. Y por si fuera poco, los problemas de refresco terminan de completar un panorama muy poco alentador. El cambio entre diferentes escritorios virtuales, o la simple aparición y desaparición de ciertos diálogos o notificaciones puede provocar la pérdida de algunos fragmentos de ciertas interfaces, dejándonos sin otra opción que forzar su redibujado desplazando, redimensionando o desenrollando las ventanas. Asolador.
Así las cosas, las presiones en mi entorno más cercano se han hecho más acuciantes que nunca para que, años más tarde, migre de la K a la G. Y lo habría hecho ya si no fuese por todas esas funcionalidades y aplicaciones que no tienen contrapartida en el escritorio del pie. ¿Con qué desarrollaría mis proyectos LaTeX? ¿Cómo acostumbrarme a Pidgin después de haber usado Kopete? ¿Qué podría reemplazar a la ubicua integración de Kontact? ¿Qué haría sin amarok y tantos otros *K*?
Publicado por _luara_ a las 3:00 PM
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