30 diciembre 2006

Y volver, volver, volver...

Lamento que este post se haya hecho esperar tanto y no haber dado señales de vida desde que abandoné Houston hasta ahora, ya a punto de finalizar el año. Pero es que un gran viaje merece un gran final, y el regreso ha hecho honor a tal circunstancia.

Dejé la ciudad texana a primera hora de la tarde del viernes 22, y no fue hasta entrada la noche del sábado 23 cuando por fin puse pie en tierras gallegas de nuevo. Durante esas más de veinticuatro horas, ocurrió de todo: aviones retrasados, cambios de rutas aéreas, sustitución del billete con dos enlaces por otro pasando por tres aeropuertos, más retrasos y un largo etcétera que incluyó mi primera visita a la impresionante T4 (a mí no me engañas, Gallardón, tú querías un aeropuerto nuevo, no una nueva terminal :-D -porque eso es lo que es la T4, un flamante y reluciente nuevo aeropuerto en sí mismo, con su propia torre de control y autobuses gratuitos para el paseíllo de diez minutos que lleva conectar con el viejo Barajas-) e, inevitablemente, el extravío de mis maletas, que permanecieron en paradero desconocido por espacio de cinco días. Por suerte, al final recibí la esperada llamada del aeropuerto de Vigo en la que me informaban que habían llegado sanas y salvas, pero que por motivos para mí entonces desconocidos no podían enviármelas por carretera, de manera que emprendieron un nuevo periplo para llegar a Alvedro vía Madrid por segunda vez. Temiéndome que tentar a la suerte de tal manera desembocase finalmente en la definitiva pérdida de mi equipaje, aguardé intranquila hasta que el teléfono sonó de nuevo, requiriendo mi presencia en el aeropuerto coruñés para recoger mis viajeros bártulos. Por lo menos la visita más breve de mi vida al aeródromo herculino me sirvió para desvelar el misterio de la imposibilidad de que las inocentes maletas abandonasen el recinto por su cuenta: el guardia civil de turno tenía que hacerme la famosa pregunta "¿Tiene usted algo que declarar?" Y es que nos olvidamos de lo fáciles que son las cosas dentro de la Unión Europea, hasta que salimos de ella. Por suerte, tras una afirmación tan escueta como perpleja, pude finalmente conducir mis trolleys de regreso al hogar :-). Bien está lo que bien acaba.

Por lo demás, esta semana me ha servido para irme recuperando poco a poco del jet lag, que ha sido órdenes de magnitud más difícil de superar que tras el viaje de ida (algo que no se ha visto precisamente aliviado por el descontrol de horarios propio de estas festivas fechas), reencontrarme con todos, enseñar fotos, contar anécdotas, repartir souvenirs y demás. También he tenido tiempo para asistir al segundo partido de la selección gallega, que resultó casi más entretenido en las gradas que sobre el terreno de juego (suponiendo que el hecho de celebrarse el día de los inocentes no tuviera nada que ver). Y, apenas sin tiempo a pestañear, el 2007 está a la vuelta de la esquina. Querría desear que traiga muchas cosas buenas, pero me he levantado esta mañana para encontrarme en una mezcla de desilusión, tristeza e impotencia, la noticia del regreso de la violencia con firma etarra. Desde luego, es uno de los titulares que nadie desearía tener que leer como broche del 2006.

21 diciembre 2006

Adiós a los dinner buddies y adiós al campus

UH campus Probablemente este sea el último post que escribiré desde Houston (al menos en este viaje ;-)), así que es inevitable que trate de despedidas: de los amigos, tanto de los viejos con los que me reencontré en esta ciudad, demostrando una vez más lo pequeño que es el mundo y lo importante que es tener amigos, como de los nuevos que he hecho y que siempre tendrán su rinconcito en mi memoria. Despedidas de los lugares en los que mejor nos lo hemos pasado, a los que acudíamos después de un largo día de trabajo buscando un poco de tranquilidad, un ambiente relajado en el que charlar, y algo sabroso con lo que aplacar el hambre. Despedidas de todos aquellos que conocimos en el proceso, que formaron parte de esa atmósfera, que la hicieron más agradable, que nos trajeron pequeños detalles, anécdotas y risas. Despedidas también de lo cotidiano: del despacho, del Philip G. Hoffman Hall, del campus. Mañana, más despedidas, ya las últimas: de la casa, del barrio... y finalmente, de la ciudad, del país.

No me malinterpretéis, que no suene melancolía en mis palabras... Un círculo se cierra que hace tres meses se abrió, un círculo disjunto con toda mi vida anterior. No puedo imaginarme quedarme en este círculo y perder todo lo que tuve antes, así que... ¡esperadme, que allá voy!

18 diciembre 2006

Adiós al Downtown Houston

Downtown Houston Como último fin de semana en Houston, decidí ponerle el broche que se merecía, y el sábado me fui al centro a sacarles fotos a los rascacielos, cosa que por una u otra razón había ido posponiendo. Para los que aún no tengáis mi página de Flickr en vuestro programa favorito de RSS (usando mi enlace Flickr-RSS), sabed que es ahí donde podéis ver las mejores instantáneas que conseguí, aunque aquí al lado os dejo un botón de muestra :-).

El domingo tocó visita al Houston Museum of Fine Arts, el último de los elementos culturales que quedaba en mi to do list. Y la verdad es que merecía tanto la pena como me habían comentado en repetidas ocasiones: el complejo cuenta en realidad con tres edificios diferentes, que albergan desde piezas del antiguo Egipto hasta pinturas de los mismísimos Picasso, Van Gogh, Matisse o Monet, amén de diferentes exposiciones itinerantes. En este caso pudimos pasear por una dedicada a la exploración del oeste norteamericano en sus primeros tiempos.

Christmas decorations Ya por la noche, haciendo tiempo para acudir a una auténtica BBQ (barbacoa) texana, nos dimos una vuelta por el barrio residencial donde vive Linh, en el que muchas casas apenas son visibles detrás de las toneladas de luces navideñas que adornan sus fachadas y jardines (como la que veis a la derecha, por ejemplo).

Y así comienza la semana que me llevará de vuelta a Europa... ¡la cuenta atrás está en marcha! 5, 4, 3, 2... 1!!!

15 diciembre 2006

Colegio Profesional de Ingeniería en Informática de Galicia

Ingeniería Informática En el DOG de hoy ha salido publicada la creación del Colegio Profesional de Ingeniería en Informática de Galicia. La ley no entrará en vigor hasta dentro de 20 días, momento en el cual comenzará todo un proceso que pasa por la creación de los organismos directores del propio colegio, la redacción de sus estatutos, etc. Es por ello que lo que se publica en el DOG es un texto pequeño, de apenas un par de páginas, que no obstante deja claro que será obligatorio estar colegiado para ejercer la profesión en el territorio de la comunidad autónoma gallega, siendo necesario estar en posesión del título de licenciatura o de ingeniería en informática para poder hacerlo.

Personalmente, creo que es una buena noticia. Una de los principales lamentos de quienes nos dejamos la piel estudiando esta dura carrera es, precisamente, la falta de reconocimiento que tiene a nivel social. Por eso espero, no sólo que la creación del colegio profesional redunde en el desarrollo de proyectos informáticos de más calidad, sino que ello ayude a que los ciudadanos reconozcan lo que significa ser un ingeniero en informática, y aprendan a considerar nuestro trabajo como la profesión de alto nivel que es.

El documento está disponible para ser consultado por quien esté interesado.

14 diciembre 2006

Merry Christmas and Happy Holidays

Así reza la que probablemente sea la única postal navideña que recibiré estando en Houston, habida cuenta de que dentro de una semana estaré rumbo al viejo continente. No esperaba ninguna, de hecho, y, como suele pasar en estas ocasiones, me ha llegado de manos de quien menos la hubiese pensado... ¿lo adivináis? Seguro que no. Está bien, probablemente si os enseño la postal podáis tener alguna pista...

¿Aún nada? ¿Ni siquiera con todas las buenas opiniones que nos ha merecido? Está bien, si nadie es capaz de acertarlo, tendré que deciros quién la firma... "Your METRO Operator". En efecto, lo creáis o no (y sé que es difícil, sobretodo considerando a lo que nos tienen acostumbrados en otros lugares), pero os prometo que no miento, ¿por qué habría?

Lo dicho, Feliz Navidad y Felices Fiestas.

11 diciembre 2006

American birthday

Pues sí, tal y como parrulo me ordenó, tuve un great American birthday. Probablemente no a la altura del de una quinceañera autóctona, pero con suficientes emociones para una foránea como yo.

Era domingo y llovía, así que habría corrido el serio peligro de amodorrarme en casa durante la mañana y desaprovechar la mitad del día, de no haber sido por Linh y lo que más tarde resultaría ser una valiente excusa, su intención de llevarme a ver una función navideña en su iglesia :-D. Con ese plan en mente, me recogió para ir antes a comer, y su sugerencia fue una Japanese Steak House. Seguramente el nombre no os diga nada, pero si os explico que se trata de uno de esos lugares donde al llegar te acomodan en torno a una mesa en cuyo centro hay una gran plancha, y que cuando la mesa está completa (ocho comensales) aparece el cocinero y prepara ante vosotros la comida, se os vendrá una clara imagen a la cabeza: Pues allí estábamos nosotras, disfrutando de la pericia del chef con los cuchillos, de sus malabarismos con los diferentes utensilios e ingredientes, y, por supuesto, del delicioso resultado que de todo ello, como mágicamente, se derivaba. Japanese Steak House Quién me iba a decir a mí que poco después, debidamente compinchada con quién sino Linh, iba a aparecer la camarera, sombrero, catana y Polaroid en mano, para inmortalizar el momento mientras el restro de extraños me cantaban el Happy birthday. No puedo realmente expresar lo que se siente estando rodeada de desconocidos que de repente se arrancan a cantarte mientras te visten con un pomposo gorro rojo y te entregan un sable japonés para que poses, así que podéis ver mi cara en la foto de al lado (aunque realmente creo que no se aprecia el precioso color rojo que debía teñir mis mejillas por completo :-D).

Cuando por fin pude recuperar el control de la situación, dejamos el lugar para ir a estrenar uno de mis regalos de cumpleaños: una flamante nueva taza de Starbucks, decorada con motivos navideños, que también podéis ver a la derecha de esta otra imagen . Por supuesto, hizo los honores un humeante y aromático Pumpkin Spice Latte. Con él en mano hicimos caso del sabio consejo de Homer Simpson, quien a su hijo Bart recomendaba "Para pasar un día genial, vete al centro comercial". Por allí deambulamos, visitando algunas tiendas de souvenires, librerías, y uno de esos paraísos de coleccionistas donde cualquier tipo de objeto se convierte en fetiche de los fans de James Dean, Marilyn Monroe o Elvis Presley. Pusimos el broche a la tarde con la tradición más americana de todas: cine y batido (de acuerdo, la versión oficial incluye cine y helado, en realidad). En este caso, la película elegida fue Stranger than fiction, un filme más que recomendable. La venden en los trailers como una simple comedia, pero es una historia que va mucho más allá, convertiéndose en una de ésas tras las que una sale de la sala con ganas de comentar con los demás lo que haría si hubiese sido la protagonista y la conversación acaba irremediablemente convirtiéndose en un debate filosófico sobre la vida misma. Con un Will Ferrel estoico, una Emma Thompson magistral y un anecdótico Dustin Hoffman, merece la pena no perdérsela.

Y poniendo el broche a este cumpleaños que algunos quisieron comenzar el sábado y otros apuraron hasta hoy lunes, los buenos deseos de unos grandes amigos en el reverso de una postal... gracias a todos una vez más, y a las cartas, y a los mails, y a la mensajería instantánea, y a los SMS ...

09 diciembre 2006

Cuando el tiempo juega a tu favor...

No es que suceda muy a menudo. Y a la vista los primeros mensajes de felicitación de cumpleaños que ya he empezado a recibir (gracias por los SMS, las postales que supuestamente no iban a llegar ;-);-P, las llamadas -bendito skype-, o las alusiones blogueras), tengo que hacer una declaración. Ante todo, que quede claro que emocionan y se agredecen, todos y cada uno de ellos en particular. Pero, ¡un momento! Por una vez, el tiempo juega a mi favor. Estoy en otro continente, huso horario GMT-6, lo cual me permite disfrutar de unos 25 años excepcionalmente largos. Seré una jovencita aún durante unas horas antes de que lo de "veintipocos" deje paso definitivamente a los "veintitantos", como inevitable anticipo de los "veintimuchos". :-D

Después de esta nota aclaratoria, pasemos a la sección de recomendaciones. Si disponéis de un par de horas y os apetece acomodaros en la butaca de un cine, os recomiendo The Holiday. Linh y yo la fuimos a ver ayer por la noche, y pasamos un muy buen rato. La película es una comedia romántica fácil, con el entorno navideño de fondo, de las típicas de esta época. Sin llegar a entrar en la categoría de las inevitablemente predecibles, se mueve bien entre la carcajada generosa y el obligatorio momento lacrimógeno, dejando un buen sabor de boca. En el reparto, una muy cercana Kate Winslet en un personaje que irradia empatía, un discreto Jack Black, la alocada Cameron Díaz (cuya presencia puede o no ser suficiente para animar a ciertos sectores de público), y un irresistible Jude Law que ninguna fémina ni parte del extranjero deberían perderse ;-).

Ahora, si me disculpan, tengo unas horas de juventud que aprovechar :-D.

07 diciembre 2006

Cómo distinguir un regalo de un sablazo

¡Hola, amigos! Henos aquí, en un nuevo capítulo de Cómo distinguir..., de manos de la autora de este blog! Si os gustó Cómo distinguir una tormenta de una inundación, ¡no os podéis perder esta nueva edición! Al menos, si queréis saber cómo distinguir un regalo de un sablazo.

Cuando te recibe una atmósfera acogedora pero sin pretensiones, cuando esperas de pie varios minutos, cuando a una camarera dicharachera no le importa sentarte en el sitio que más te gusta, cuando la casa pone una generosa ensalada de forma gratuita, cuando cenas agradable y sosegadamente, cuando la comida es sabrosa y abundante, cuando todo te deja buen sabor de boca... es un regalo.

Cuando en el aparcamiento un avispado joven que parece venir a indicarte dónde estacionar te pide las llaves del coche, cuando te conducen inmediatamente a una mesa vacía, cuando te explican que además del buffet de acompañamientos el posavasos de tu derecha funciona como un semáforo (verde = ¡traedme de todos los tipos de carne a la brasa que preparáis aquí!, rojo = ¡basta, ya no puedo más!), cuando los camareros desfilan sin parar en un incansable ir y venir, cuando no ves el precio de nada por ninguna parte... es un sablazo.

Nuestro regalo, el pasado lunes, fue el restaurante italiano Olive Garden, donde por unos 10 euros cada una degustamos Linh y yo riquísimos y abundantes sendos platos de pasta, acompañados de generosa y suculenta ensalada de la casa, teniendo, muy a nuestro pesar, que prescindir de los prometedores postres y que solicitar dos to-go boxes. El sablazo fue ayer, en la churrasquería brasileña Nelore, donde hemos pagado el precio más alto de nuestra vida por una carne sabrosa pero no exquisita y un buffet más bien reducido, eso sí, todo aderezado con modales de afectada educación, la parafernalia del posavasos-semáforo que gobierna el desfile de camareros (todos mexicanos, para no variar) y el flamante aparcacoches (casi tan rápido conduciendo como reclamando su correspondiente propina). Por lo único que no nos amargaremos la existencia recordando el número de cifras de la cuenta será por el postre, una crema helada de Papaya que deleitaría el paladar del más exigente catador. ¡Larga vida a las tarjetas de crédito, a los pies en polvorosa y la memoria de elefante!

06 diciembre 2006

He's leaving, too...

The day broke cloudy, meaning granted warmer and blessed temperatures, even more as the weather channel announced polar air was merciless covering all North America. Alarm clock, laziness, jump, shower, breakfast, some tidying up and go, heading for the bus stop, as every morning.

After just a few minutes, the shape of the public transportation vehicle appears in the distance. A little bit late, but not that much. As it approaches, however, something different is in the air. It finally comes to a stop, but unusually further away from the sidewalk. Getting in, I found out why: he was no longer there. The young lady in his place and I exchange some hello's and smiles, while my ticket bips friendly, as if joining our politeness. "Maybe he couldn't go to work today", I think, looking for an untaken seat. But he did... sort of. As he is there, seating with the other riders, every morning riders, new riders. With his wide, easy-going and catching smile, like the proud captain that welcomes passengers on board. Probably as everybody else was, I was relieved to see him, and comforted to hear my very own "Good morning, how'ya doing?".

However, the joy was over as soon as I found a spot and had a seat. At once, I realised why he, even wearing his uniform, was not at the wheel today. I understood why he was there, in the front line, reassuring with his eyes the shy girl who was driving us North on Almeda Rd. He's leaving, too... after so many years of selfless and devoted service, he's likely to go into retirement. It's his right, but the funny thing is that his good and cheerful mood makes him look young enough for it to feel unfair.

The only thing I can hope for is that he, among other occupational knacks, can pass on to his apprentice the charisma he gave to bus #11. Who knows if the ability to make you think the day is going to worth it just by saying goodbye with his always kind "Have a nice day!"; the thoughtfulness that made him not to speed up until anyone with lots of bags and stuff have reached a steady handle or a handy seat; that nice thing in his voice that tells you he really cares; the neat sensation he gave you away when waving you goodbye as he followed his way... if that kind of things might be taught...

Él también se va...

El día amaneció nublado, lo que significaba invariablemente cálidas y agradecidas temperaturas, sobre todo ante la perspectiva que en el canal del tiempo se anunciaba: la masa de aire polar que cubre poco a poco, inexorable, toda nortemérica. Despertador, minutos remolones, brinco, ducha, desayuno, dejar la casa presentable y salir, rumbo a la parada del bus, como cada mañana.

Tras breves minutos, se divisa la silueta del transporte público a lo lejos. Llegaba un poco tarde, pero no demasiado. A medida que se aproximaba, sin embargo, algo diferente latía en el ambiente. El vehículo se detuvo algo alejado del arcén, de una manera totalmente no habitual. Y al subir, descubrí el por qué: él no estaba allí. Intercambio de saludos y sonrisas con la joven que ocupaba su lugar, mientras el bono emite su familiar pitido de aceptación, como participando también de la cortesía. "Será que hoy no pudo ir a trabajar", pensé, buscando un sitio libre con la mirada. Pero sí había ido... de alguna manera. Porque allí estaba, sentado entre los viajeros, sus viajeros, los de todas las mañanas, algunos nuevos. Con su amplia, bonachona y contagiosa sonrisa, como el satisfecho capitán que da la bienvenida a bordo a sus pasajeros. Seguro que como todos los demás, también me sentí aliviada al verle, y reconfortada al recibir mi correspondiente "Good morning, how'ya doing?".

Sin embargo, la alegría duró sólo el tiempo que me llevó encontrar un hueco y sentarme. Enseguida comprendí por qué hoy no se sentaba al volante, pese a ir vestido de uniforme. Entendí por qué estaba allí, en primera fila, apoyando con su mirada a la tímida chica que nos conducía hacia el norte por Almeda Rd. Él también se va... probablemente tras largos años de abnegado y devoto servicio, se retira. Aunque tenga sentido, es curioso cómo la alegría y el buen humor que irradia le restan los años suficientes como para que parezca injusto que pueda hacerlo.

Sólo puedo desear que, entre los trucos del oficio, transmita a su aprendiz ese carisma que aportaba al autobús número once. Quién sabe si la capacidad de hacerte pensar que el día realmente va a merecer la pena cuando se despedía de ti con su siempre atento "Have a nice day!"; esa consideración con la que no pisaba a fondo el acelerador hasta que aquella persona con bultos había encontrado la estabilidad de un asidero o el alivio de un asiento; ese amable cariz oculto en su tono de voz que transmite que realmente lo siente, que le importa; ese buen recuerdo que te regalaba al decirte adiós con la mano mientras seguía su ruta, dejándote atrás... si esas cosas se pueden enseñar...

04 diciembre 2006

Presentation succeeded!

Pues sí, acabo de hacer la presentación del trabajo que llevo realizando en Houston estos meses. Ha sido como parte de un seminario de sistemas que hay cada semana. Generalmente tiene lugar los miércoles, pero como las clases prácticamente han terminado, los alumnos están con los exámenes finales y las vacaciones de navidad esperan a la vuelta de la esquina, esta semana ha sido hoy, lunes. Pese a todos los esfuerzos, sin embargo, la afluencia ha sido poca, lo que no ha significado, empero, que hubiera pocas preguntas. Con todo, creo que he salido más o menos airosa de ellas, a pesar de que sólo llevo poco más de dos meses trabajando en esto.

De alguna manera, esta presentación es como un broche a la estancia. Será porque los demás doctorandos que también están de viaje empiezan a regresar o ya están de regreso en casita :-), pero no puedo evitar sentir que esto se acaba... Aún tengo cosas por hacer, claro: con la herramienta desarrollada, habrá que ejecutar algunos tests y una vez que tengamos los resultados, redactar algún articulillo quizás. Pero lo grueso del asunto ya queda atrás.

Lo mismo pasa con el resto de actividades. Con medio país en plena ola de frío y sepultado por la nieve, el otoño se ha decidido finalmente a llegar a Texas: las temperaturas han bajado y no parece que vayan a volver a subir, así que apetece menos salir por ahí, sobre todo contando con que a las cinco de la tarde ya ha oscurecido casi por completo. Y como calvaris ya no está, me temo que me quedaré sin asistir a ningún partido de baloncesto universitario (no creo que convenza a Linh para asistir a uno :-D), porque tanto chicas como chicos juegan a las siete de la tarde, y a las horas a las que deben terminar no tengo ni autobuses para regresar a casa. Por lo menos he desvelado el misterio del béisbol y de por qué no he visto publicidad del equipo universitario en todo este tiempo: y es que la siguiente temporada de dicho deporte no empieza hasta febrero.

En fin, tendré que aprovechar y degustar los California y Philadelphia rolls que tanto me gustan antes de volver, no sólo porque en Coruña no podemos permitirnos frecuentar alegremente *el* japonés que hay, sino antes de que Japón empiece a censurar estas sushi-aberraciones híbridas no sindicadas :-D.

02 diciembre 2006

Back to an empty place

Luckily for me, I have always been the one who was leaving. The one who packed the suitcase. The one who took the plane. The one who said "We'll see each other soon!"

But today, for the first time, it was me the one who watched someone else's suitcase being packed. The one taking somebody to the airport. The one who stayed behind the line and waved goodbye. And, most of all, the one going back to an empty place.

What it is left for me to hold on to is that there are only three weeks ahead for me to leave behind this empty place.

Y como vino, se fue...

Parece mentira que ya haya pasado un mes entero, y calvaris esté ahora mismo volando "de vuelta a la civilización" ;-)... Pero bueno, eso también quiere decir que dentro de nada yo estaré haciendo lo propio, así que hay que verlo con optimismo.

Mientras tanto, trataré de aprovechar el tiempo que me queda por aquí, y en ello he utilizado la tarde de hoy, ya que después de dejar el aeropuerto, Linh y yo hemos ido a ver la exposición itinerante sobre Benjamin Franklin que estará en el museo de Ciencias Naturales de Houston hasta el próximo mes de enero. Es curiosa la admiración idílica que el personaje de Benjamin Franklin despierta en los estadounidenses, aunque gracias a la exposición he podido comprender un poco más el por qué. No sólo encarna totalmente el sueño americano, al haber sido un personaje que nació y se crió en el seno de una muy humilde familia, y contra viento y marea se hizo a sí mismo, prosperando en los negocios y llegando a ser un hombre adinerado, sino que además se formó de manera autodidacta llegando no sólo a ser un hombre ilustrado, sino un benefactor de su comunidad. Además, jugó un papel diplomático muy importante en la independencia de los Estados Unidos, ganando el favor de los franceses y colaborando en la redacción de la mismísima declaración de independencia. Por si ello fuera poco, la ciencia lo recordará siempre por sus experimentos relacionados con la electricidad. La cara que, no obstante, permanece con más frecuencia oculta, es sin embargo una de las más interesantes. Ese Benjamin Franklin que publicaba bajo seudónimo, en su propia imprenta, libros en los que criticaba la pobre formación de las mujeres y su rol sexista en la sociedad, culpando a los propios hombres del papel y los clichés a los que estaban relegadas. Ese Benjamin Franklin que dio su voto a favor de la constitución estadounidense a pesar de sus recelos, como por ejemplo, el no haber podido incluir una cláusula en contra de la esclavitud. Vamos, que el honor de presidir los billetes de 100 dólares parece que el hombre se lo tiene merecido.

30 noviembre 2006

Últimas semanas

El círculo que se abrió a finales del pasado mes de septiembre se va cerrando poco a poco. Por delante quedan apenas tres semanas, tras las cuales me encontraré volando de vuelta a casa, regresando al hogar por navidad como los turrones. Aún no sé qué buenos deseos o propósitos me llevaré de regreso conmigo de cara al nuevo año, porque de momento me concentro en ir terminando la tarea que me ha tenido ocupada aquí durante este tiempo. Ya habrá tiempo para las valoraciones. El futuro inmediato pasa ahora por el próximo lunes, cuando ya calvaris haya volado de vuelta a Europa, y a mí me toque dar una charla ante la gente del departamento para contarles lo que ha sido mi trabajo aquí. Espero no aburrirles mucho, porque en su mayoría trabajan en campos distintos...

En el campus, no obstante, ya se respira también un ambiente distinto. Han empezado los exámenes finales, y a mediados de mes las vacaciones se llevarán a los alumnos, dejando las aulas vacías. Es tiempo, por tanto, de empezar a recordar todas aquellas cosas simpáticas, detalles originales que he ido viendo durante estos meses y que no puedo dejar de llevarme conmigo. Por supuesto, eso incluye los souvenires, y todos aquellos encargos que me sea posible atender. Así que, si tenéis alguno, ¡hablad ahora o callad para siempre!

26 noviembre 2006

Carta abierta a _luara_

Hace ya algunas semanas recibí un correo de mi hermano que merece la pena que vea la luz (con su consentimiento, claro está). Quizás para el lector anónimo pase sin pena ni gloria, pero a mí me pareció un relato fresco y simpático, totalmente inesperado. Es curioso, pero a veces se vive bajo el mismo techo y parece que hay cosas de los demás que nos perdemos.

Algo de contexto es necesario, sin embargo. Mi hermano, casi cinco años menor que yo, está embarcado en la no despreciable tarea de convertirse en funcionario, puesto por muchos codiciado. En su caso, ha optado por las fuerzas de seguridad del estado, motivo por el cual lleva tiempo entrenando cuerpo y mente (bueno, sobre todo el cuerpo ;-P). Recientemente superó con éxito las pruebas físicas, y he aquí el relato (y una muestra empírica) de cómo lo hizo.

What's up "duda"? (es el femenino de "dude", ¿no? jeje)
Me complace escribirte estas líneas sobre mi prueba "preferida" (que tanto te gustó cuando me viste en el vídeo, jeje), tercera siguiendo el orden del examen. Digo me complace porque sé que jamás tendré que volver a afrontarla y menos de la manera que lo hice yo... Y es que lo del miércoles fue algo no apto para cardíacos, créeme. Te explico.
Más o menos todos sabemos la nota que llevamos hasta que nos toca hacer el circuito, y si merece la pena arriesgar mucho o no. Y es que si haces taitantas dominadas y no te has tomado nada "especial" esa mañana lo normal es que hagas las de siempre, o tal vez alguna menos por los nervios (en mi caso hice una más y me quedé a una del 9, una pena).
Lo mismo ocurre con la segunda prueba, el salto. En este caso fue peor y muchos suspendieron porque no sólo no nos dejaron "robar" (encogiendo los hombros en una postura que se va perfeccionando con el tiempo y que te hace ganar unos buenos centímetros) sino que nos subieron el brazo para marcar más arriba de lo normal. Para comparar: normalmente (en Riazor) venía saltando del orden de 65 cm, eso es un 8, y en el examen me quedé en los 57 cm (un 6)... casi nada, aunque siga siendo un buen salto. Y eso porque no dejé que el examinador me subiese mucho el brazo porque sino estaba perdido, como les ocurrió a algunos. El caso es que ya me había comido la mitad del examen con patatas fritas e iba lanzado (como diría Lobato).
Y entonces llegó el circuito. Estaba nerviosísimo, era la prueba con la que había estado soñando todo este último mes, sin exagerarte un pelo. Hay que tener en cuenta que si tiraba alguna valla la primera vez tenía otra oportunidad... pero el acojone con el que se tiene que hacer esta segunda (y última) no se lo recomiendo yo ni al más valiente. Pues bien, ocurrió así: no estaba ni bien colocado en la línea de salida cuando el tío grita "¡Listo! ¡¡YA!!" (¡empezamos bien!). Ya en el primer 'slalom' me di cuenta de que la superficie era más parecida a la de una pista de patinaje (entre el sudor y sobretodo la muchísima magnesia que habían ido depositando los anteriores aspirantes en el suelo) cuando casi se me va la pierna de apoyo. Fue cuando encaré con tanto miedo la valla de por abajo que la tiré con la espalda. Todos los compañeros me preguntaron luego: "¿Pero qué coño quisiste hacer? ¿Por qué no la pasaste como siempre?". La mujer de Yago me decía toda emocionada: "Yo te veía supernervioso y cuando lo tiraste pensé que nos iba a dar algo a todos. ¡Nos hiciste sufrir mucho!". Por suerte y aún sin saber bien cómo lo hice, la segunda fue la buena. La posible buena marca, claro, se perdió, pero había que asegurar a toda costa.


Muchos cayeron en las dominadas y en el salto pero, sin duda, la prueba que más opositores tiró fue ésta... Las condiciones de la pista (todo hay que decirlo) fueron vergonzosas por mucho que se "molestasen" en pasar la mopa de vez en cuando. Hasta David (hacía tiempos de 10 y se quedó en el 8) tuvo que pasarla él... terrible.
Bueno, la carrera era lo mío. Por algo en Cervantes me llaman "el hijo del viento", jeje. Y aunque no hice mi mejor tiempo, ya estaba, había pasado todas las pruebas. No sé si fue gracias al dorsal (número 365) que me dio buenas sensaciones, a las/os compañeras/os que se dejaron las gargantas en las gradas de tanto animar, a la gente a la que sabía no podía decepcionar (Rosa y su hermana me han estado dando ánimos desde que empecé), o a todo junto, pero lo he conseguido. Ahora ya puedes presumir de hermano superatlético y cachillas (sin olvidarte de lo de impresionantemente atractivo) :-D
¡Ah! Por cierto, espero volver a ser el "prota" de otras cuantas líneas en tu weblog si paso la teórica. Besos de esos. See ya!

25 noviembre 2006

Día de Acción de Gracias & Houston Zoo

Pues el día llegó. El Día de Acción de Gracias. Y como ocurre con tantas otras celebraciones tradicionales, poco queda del sentido que la inspiró en su día, pero eso no significa que las familias de todo EE.UU., independientemente de su clase, raza o condición, se reúnan en torno a una mesa sobre la que no puede faltar el elemento estrella: el pavo.

La estampa tradicional incluye familiares que llegan de lejos para reunirse con sus seres queridos, pero también hay establecimientos que organizan comidas o cenas especiales, encargándose de todos los detalles para que, ya sea los que no se atrevan a meterle mano a un pavo de varias decenas de libras, o quienes simplemente no les apetezca comer pavo durante un mes después del evento, puedan sin embargo disfrutar de una celebración en toda regla. A uno de estos últimos lugares nos invitaron ayer el profesor que dirige mi investigación aquí, su esposa y su hijo. El club en cuestión era un club atlético, el Briar Club, un espacio que además de instalaciones para el cuidado del cuerpo y el bienestar (gimnasios, pistas de tenis, piscinas, jacuzzis...) ofrece a sus socios salas de reuniones, restaurante para banquetes, y un largo etcétera de servicios probablemente muy bien pagados (juzguen según su web ustedes mismos). El jueves, una de las salas de banquetes estaba engalanada para la ocasión, y diferentes mesas ofrecían a los comensales todo tipo de deliciosas vituallas servidas al estilo buffet. Entre los aperitivos, no faltaba ni siquiera una estatua de hielo, que servía a la vez de jarrón decorativo mientras que, derritiéndose lentamente, mantenía frescos los langostinos. Me eternizaría si tuviese que describir todos los platos disponibles, así que simplemente mencionaré la sweet potato (batata) como guarnición que nunca había probado (y que al parecer genera fans o detractores, sin término medio... me temo que no me he convertido en una fan :-D), unas exquisitas judías verdes con su crujiente (mi madre no creería que estoy escribiendo esto), y por supuesto el pavo con salsa de arándanos, aunque dicen las malas lenguas que la prime rib (costilla) no tenía nada que envidiarle. Gracias al sabio consejo de Ernst junior, reservamos parte de nuestro apetito para los postres, donde, entre todo tipo de tartas, pasteles y helados, no podían faltar la Pumkin pie (tarta de calabaza) y, sobre todo, la auténtica tarta tejana, la Pecan pie (tarta de nueces). Total, que está claro que los que salen realmente "rellenos" después de Acción de Gracias no son los pavos, sino las personas :-D.

Lo verdaderamente impresionante del día de Acción de Gracias es que es la única vez, desde que estoy aquí, que he visto tiendas cerradas. No todas, pero al menos sí la mayoría, lo cual es totalmente inusual. No es broma, incluso los domingos, aquí los supermercados nunca cierran, la mayoría de ellos funcionan las 24 horas. Y el resto de tiendas, trabajan desde que rompe el día hasta las nueve de la noche durante la semana, o las seis/siete los fines de semana. Así que circular por Houston y ver vacíos los aparcamientos sí resulta toda una experiencia...

Para intentar compensar la "agradecida" comilona, ayer decidimos aprovechar la jornada de puertas abiertas del Zoo de Houston para darnos una vuelta y ver animalitos. El día estaba dispuesto a acompañarnos completamente (definitivamente, este es el verano más largo de toda mi vida :-)), pero nos encontramos con un recinto pequeño, desorganizado, y medio en obras. De modo que deambulamos por él durante poco más de dos horas, vimos lo que se podía ver y nos fuimos. Como la salida del zoológico da al corazón de Hermann Park, nos montamos en el trenecito que da un paseo por todo el parque, que es enorme y alberga desde un lago hasta un campo de golf. El lugar estaba lleno de familias celebrando picnics, parejas paseando en barca y, en general, gente disfrutando de un día de vacaciones. Ya he subido a Flickr algunas fotos por si queréis verlas.

22 noviembre 2006

Encuentro con viejos amigos

La decena de días de ausencia bloguera en esta ocasión merece un poco más de condescendencia. Y es que las últimas jornadas las hemos compartido con Cristina y Mateo, dos viejos compañeros de instituto de calvaris que emigraron a estas tierras hace ya casi ocho y nueve años, respectivamente. Ahora su casa, su trabajo, su vida está en Portland (Oregón). Bueno, ¡y qué casa! Comparada con las de por aquí está a la altura, pero sólo unos pocos elegidos pueden vanagloriarse de gozar de una morada así en la pequeña piel de toro al otro lado del charco.

Portland es la ciudad más grande del estado de Oregón y la tercera más grande de la costa pacífica norteamericana, sólo por detrás de Seattle (estado de Washington) y Vancouver (estado de Columbia Británica, en Canadá). La sensación general que transmite es mucho más cercana al ambiente de las ciudades europeas, y el clima es también más continental. El otoño, que aún se resiste a acercarse a Texas, es allí espléndido, dejando a su paso toda una fiesta de rojizos, amarillos y tostados en los follajes de los árboles caducifolios. Podéis ver algunas fotos de Portland en mi página de Flickr, así como varias instantáneas de las Montañas Rocosas sacadas desde el avión.

Como sé que calvaris hará una buena crónica del encuentro, dejaré que sea él quien os cuente los pormenores. Sin embargo, no puedo dejar de declarar al mundo que después de veinticinco años sobre la faz de este humilde planeta, ¡he probado un café que me gusta! De hecho, en los últimos cinco días, me he tomado tres de esos maravillosos cafés recién descubiertos. O:-) ¿Que quién ha obrado el milagro? Pues, como no podía ser de otro modo, Starbucks y su magnífico Pumpkin Spice Latte (café con leche con un toque de calabaza). Como podréis adivinar, es un café de temporada, que sólo preparan en esta época del año. No sé si lo habrá en España, aunque de poco me iba a servir porque por desgracia la firma aún no ha llegado a nuestra ciudad... ¡Starbucks en Coruña YA! :-D

Por lo demás, mañana es el archiconocido Día de Acción de Gracias, así que... manténganse a la espera, ¡habrá reportaje!

13 noviembre 2006

Life goes on and on

Tengo que reconocer que me siento totalmente perezosa a la hora de actualizar el blog estos días, sobre todo porque siento que es un poco absurdo hacer estéreo con calvaris, que se ocupa diligentemente de hacer la crónica de nuestras experiencias O:-). No obstante, es divertido tener al lado a alguien que vive por vez primera cosas que después de un mes una ya va dando por sentadas :-).

Lo que sí he hecho ha sido subir algunas fotos más a mi página de Flickr, con instantáneas de nuestra visita al Museo de Ciencias Naturales de Houston del viernes pasado, al que volveremos en algún momento con Linh, ya que hasta enero hay una exposición itinerante sobre Benjamin Franklin que ella quiere visitar. Me habría gustado añadir alguna de los fósiles de dinosaurios o del gran mamut, pero a quien quiera que puso de moda la iluminación tenue en los museos habría que darle una buena colleja :-(. Por desgracia (y por la misma razón práctica, aunque en este caso más comprensible), tampoco tengo ninguna foto que enseñar de la colonia de murciélagos del puente Waugh, la mayor concentración de roedores voladores mexicanos de todo el estado de Texas. Estos vampirillos, que generalmente emigran al sur cuando bajan las temperaturas, han decidido que el paso del tráfico sobre el puente convierte su refugio bajo el asfalto en un nido ideal durante todo el año, y que eso del nomadismo está pasado de moda :-D. Cuando cae la noche, revolotean en bandadas por los alrededores, devorando los sanguinarios mosquitos tigre (¡lástima que no haya más murciélagos!), ante la atenta mirada de los grupitos de gente que acude a contemplar sus excursiones cada día.

El fin de semana esperábamos que el fragor patriótico tomase las calles con la excusa del día de los veteranos, pero resultó que habíamos sobrevalorado la ocasión, y salvo un par de homenajes televisivos con mucho personaje político en ubicaciones más significativas, la jornada transcurrió sin pena ni gloria. Eso sí, Linh, que ganó con su pareja una de las categorías principiantes de baile de salón aficionado en el concurso anual Dancing with Owls que organiza la Rice University, por fin se animó a llevarnos a degustar la curiosa comida vietnamita (y calvaris, por su parte, se animó a comer con palillos, algo que resultó dársele bastante mejor de lo esperado :-D),

En cuanto a mí, pude sacarme la espinita de que la primera comida mexicana que calvaris había probado fuese la de Taco Bell (que resultó ser algo así como llevar a alguien a Mc Donalds a probar su primera hamburguesa), gracias a las bondades de Chipotle, que consiguió devolver la calidad de los burritos al pedestal donde yo los había colocado ;-).

09 noviembre 2006

American life

Puede parecer mentira, pero mi ausencia bloguera durante la última semana se ha debido en parte a los más que auténticos retazos de american life que he estado viviendo, coincidiendo con la llegada de calvaris :-).

Después de recogerle el jueves pasado en el Aeropuerto Internacional George Bush (el mismo al que yo llegué hace ya más de un mes y medio) y de que pudiera conocer a mi compañera Carla antes de que ésta se embarcase en un viaje que la tendrá lejos de casa durante todo noviembre, asistiendo a diferentes entrevistas en distintos hospitales todo a lo largo y ancho del país para decidir dónde realizará su próximo año como médico residente, tuvimos un viernes relajado donde pudo conocer el barrio, el campus de la UH y también a Linh y la Galleria.

Las auténticas emociones llegaron el sábado. Se celebraba en la universidad el evento anual conocido como Homecoming, que involucra diferentes actividades para antiguos alumnos: cenas, condecoraciones y, cómo no, un partido de fútbol americano. Las entradas a las citas deportivas son normalmente gratuitas para los alumnos, y además la Cougar Card me permitía adquirir algún ticket más a precio reducido, así que era la ocasión ideal para sumergirnos en toda una experiencia 100% USA. Y así fue. El encuentro enfrentaba a los Houston Cougars contra los Tulsa Golden Hurricane, y aunque no tuvimos la precaución de familiarizarnos con las reglas en detalle antes, poco a poco fuimos deduciendo los rudimentos básicos, al tiempo que una grada completamente poblada de aficionados que teñían de rojo el estadio nos absorbía como parte de la masa animadora, integrándonos inevitablemente en sus cánticos y consignas (Whooooose house??? Coooooog's house!!! :-D). Hay que reconocer que disfrutamos como enanos del fantástico ambiente, contagiándonos de la emoción de los momentos álgidos del partido y regocijándonos con la victoria local (27 a 10).

Marcador

La experiencia del domingo... digamos que se situó en un plano totalmente diferente, más espiritual. Conocimos de primera mano cómo funciona la maquinaria divina en este país: asistimos a un servicio religioso en la iglesia baptista que frecuentan Linh y su familia. El enorme edificio, sin nada más que llame especialmente la atención desde fuera a parte de su tamaño, resultó albergar un interior impresionante, muy similar a un palacio de la ópera. Allí, un grupo de voces privilegiadas, acompañadas por un enorme coro, nos recibieron entonando diferentes baladas que podían seguirse en las pantallas gigantes cual si de un karaoke se tratase. Cuando ya los últimos rezagados habían ocupado sus butacas (sí, he dicho butacas), el director del espectáculo dio paso al artista invitado: el esperado predicador. ¿Qué puedo decir? Ni aunque lo intentase con todo mi ahínco conseguiría transmitir la mitad de lo que significa asistir a tal despliegue de verborrea, alarde de elocuencia, demostración de labia, ostentación de retórica, exhibición de oratoria, manifestación de fluidez verbal. Y tiene mérito conseguir que incluso quienes te escuchan con todo el escepticismo del mundo, inmunes al hechizo de tus palabras, conscientes de la demagogia de tus argumentos y sabedores de la fragilidad de los castillos de naipes que construyes en el aire, sigan el discurso de tus ideas durante una hora sin apenas darte cuenta del paso de los minutos. Después, café para todos antes de la catequesis. Y es que la religión aquí no sólo cuida la puesta en escena y la calidad de los monólogos, sino también la formación (o tal vez debería decir aleccionamiento) continua. Mientras los más pequeños se entretenían con a sus propias actividades, los adultos asistimos a la clase del día, titulaba "Muhammad and Islam (part 2)". Si alguien está interesado, he guardado los apuntes que repartieron como oro en paño...

Predicador

Aún atesorábamos en nuestras retinas los inolvidables momentos vividos, cuando Linh nos sorprendió invitándonos a compartir la comida familiar del domingo en su propia casa, a la que me avergüenzo de dar ese nombre porque debería como mínimo tratarla de mansión. Y es que si hay algo que puede deprimir a un pobre españolito en estas tierras más aún que el coste del galón de gasolina, es el precio de la vivienda. La lista de tópicos iba a completar su propio desfile al mismo ritmo que circulaban la lasaña, las mazorcas de maíz, las judías verdes y el pan de ajo. El matrimonio lo componían una autoproclamada sufridora esposa, más pro-Bush que simplemente republicana, y un demócrata de Texas (que según los estándares de la costa oeste no es nada más que un republicano light, pero republicano al fin y al cabo) de ascendencia hispano-irlandesa. La estrella del show, por supuesto, su única hija en común (ya que el cabeza de familia cuenta entre su prole los frutos, ya independientes, de un matrimonio anterior), adolescente con aspiraciones a ser la próxima American Idol. Dicen que la realidad siempre supera a la ficción... pero ¡cuán ficticia puede ser la realidad hasta que una se la encuentra de bruces!

Por supuesto, ante tanta vivencia irrepetible, el agravio comparativo con el resto de nuestros días es grande, a pesar de incluir nuevas experiencias culinarias como mi primera quesadilla en Taco Bell o el estreno de calvaris en la cocina tailandesa del Thai Bistro.

También hemos tenido la oportunidad de vivir desde dentro lo que puede ser el principio del camino hacia un esperado cambio político, aunque también puede quedarse en una simple alternancia en el poder. Sea como fuere, habrá que esperar aún un par de años para comprobar si el impulso que ha llevado a los votantes a entregar el Senado a manos demócratas les concede también las llaves de la Casa Blanca.

Entre tanto, mañana comienza un largo fin de semana, de mano del primer festivo que me he encontrado desde que puse pies en tierras estadounidenses: el día de los veteranos. No sabemos si las calles de Houston albergarán algún desfile, pero saldremos a comprobarlo...

01 noviembre 2006

People we met

I met some really neat people last weekend. When we said goodbye, one of them told me something as unexpected as touching: "When you are back, and having fun with your friends, just remember us... some time..." I barely knew what to say. Well, I did, but I was taken so aback that I just couldn't. But I would have love to have replied: "Of course I will" And I would have really meant it.

Do you ever think about the people you once happen to meet? Do you think they ever think about you? Do you ever think whether they will think about you or not? I do. She needn't ask me to. I always remember people. I think about them. And I also wonder if they ever think about me. I would like to know but, of course, there is no way I could. But I will always do my part.

31 octubre 2006

Amanda's birth-weekend

La semana pasada transcurrió sin sobresaltos ni grandes acontecimientos, si exceptuamos los descubrimientos culinarios de rigor, que incluyeron desde mi primera enchilada en Chuy's o mi primera comida tailandesa en el Thai Cottage, hasta el paraíso de los batidos de frutas Smoothie King, pasando por lo que yo pensé que sería un restaurante heleno pero resultó ser un fast-food griego, Niko Niko's. De la comida mexicana, de momento me quedo con los burritos; la tailandesa resultó tener un toque deliciosamente dulce en todos los platos, pero sin empalagar en absoluto en ningún momento; Niko Niko's no sólo fue decepcionante en el estilo, sino que además los empleados que se aglutinaban detrás de los fogones al más puro estilo McDonald's eran todos hispanos, así que ni siquiera el personal tenía relación alguna con los clásicos, y de mi espumoso batido de fresa y plátano sólo puedo decir que era el más exquisito que he probado nunca, y me descubrió un tipo nuevo de establecimiento, los conocidos como "juice bars", frecuentados por adoradores del culto al cuerpo y donde además de sanas bebidas de frutas o inofensivas barritas de cereales una puede encontrar reconstituyentes energéticos o latas de proteínas en polvo para ayudar a desarrollar la masa muscular.

Sea como fuere, lo mejor sin duda fue el fin de semana. El sábado era el vigésimo octavo cumpleaños de Amanda, la mejor amiga de Carla (mi roommate), y su avión la trajo desde NY a última hora del viernes dispuesta a celebrarlo durante todo el fin de semana. Tras el recibimiento, una pequeña cena improvisada y una amena charla hasta la madrugada (pero por fin una madrugada hablando con propiedad, las 3AM, nada de las 12 como Cenicienta :-D). Unas pocas horas de sueño, y se incorporaron al grupo Stephanie, Chris y su novia Cindy, para pasar el soleado día en las tumbonas de la piscina, entre risas, cervezas, doritos y guacamole casero (preparado por la propia Amanda según una receta que algún día intentaré reproducir ;-)). Más tarde, los más cocinillas del grupo exhibieron sus dotes preparando una cena comunal donde los divinos scallops de Amanda (en teoría scallop significa vieira, pero si lo eran, las compramos ya desconchadas en el mercado y ella las preparó a la plancha simplemente con un toque especiado... un bocado riquísimo y supertierno) rivalizaron con los pimientos rellenos de Carla, el arroz aromático con albóndigas de Cindy y el pescado al horno con salsa de queso fresco e hilillos de patata crujiente de Chris. Por supuesto, sobraron toneladas de comida, pero el fin de semana era largo :-). Hubo tiempo para más piscina, para la retransmisión del partido de fútbol americano que jugaban los Texans, e incluso para un 420 :-D. Finalmente, la tarta de cumpleaños, traída por Cindy desde Austin, con champán y todo.

El domingo, Carla nos deleitó con unas riquísimas tortitas para desayunar, con queso fresco y caramelo. Como el buen tiempo estaba decidido a acompañarnos, cambiamos la piscina por un picnic en el parque. Resultó que el elegido para la ocasión estaba justo al lado de dos lugares de los que tenía en mi lista de sitios turísticos que visitar en Houston: The Rothko Chapel y The Byzantine Chapel, así que aprovechamos para verlas, aunque por desgracia en ninguna permitían sacar fotos. La primera de ellas es un templo multiculto, de planta octogonal. Su única estancia está completamente vacía, sólo unos bancos negros contrastan con la blancura de suelo y paredes en las que cuelgan enormes cuadros también totalmente pintados de negro. La luz entra por un agujero en el centro del techo. Como os podéis imaginar, el efecto que se crea es muy poderoso, y mucha gente acude al lugar para recogerse, meditar, rezar, reflexionar... Por su parte, la capilla bizantina tiene algo más de historia. Estaréis pensando que se tratará de una imitación o similar, pues ¿cómo si no puede haber una capilla bizantina en pleno Texas? La historia comienza con el saqueo y expolio de una pequeña iglesia chipriota del siglo XIII. Diferentes piezas y objetos (cuadros, cruces, un cáliz... ¡hasta la propia bóveda!) son vendidos por separado en el mercado negro, de donde una pareja de adinerados filántropos afincados en Houston las rescatan paulatinamente, decidiendo al fin crear un museo donde exhibirlas gratuitamente al público, a través de la fundación Menil, que lleva su apellido. Esto sin duda les honra, y el esfuerzo del arquitecto por crear un espacio que, emulando la forma de la capilla original, centrase la atención en los restos que allí se concentran, como piezas inconexas de un puzzle mucho mayor, es encomiable pero vano. Los objetos, suspendidos en un espacio apenas iluminado y casi ausente de decoración, parecen flotar en el tiempo, pero sienten que ese espacio sigue sin ser el suyo...

Después de hacer el vago en el parque y elevar un poco nuestro nivel cultural en las capillas, tocó desbarre, así que acabamos en un sex-shop. Y no es que yo haya visitado muchos en España, pero me sorprendió que más de la mitad del local estaba dedicado simplemente a ropa sugerente, lencería y los típicos trajes de enfermera, bombero, etc. También había, por ejemplo, paquetes de pasta de los que no querrías confundir con los macarrones de toda la vida un día que tu suegra viene a cenar :-D. Golosinas, mecheros, las típicas cosas simpáticas que se regalan en los cumpleaños para hacer chiste. Y, ya casi al final, las películas X, y muy pocas muñecas hinchables comparadas con el número y variedad de modelos de vibradores. No sé si será que las primeras se venden más o que para los segundos la industria es más... creativa :-D. De las primeras, destacaré que además de las típicas había muñecas hinchables estilo manga, lo cual me pareció totalmente original, y de los segundos, los horribles colores en los que los fabrican :-S.

Finalmente nadie se decidió a comprar nada, así que regresamos a casa para que de nuevo nos dieran las tantas de la madrugada charlando, entre otras muchísimas cosas, de cuando Carla, Amanda y Chris estuvieron en España. Me hizo muchísima gracia la efusividad con la que Chris recordaba ese maravilloso invento ¡las persianas! que te permiten dormir completamente a oscuras e, inexplicablemente según sus propias palabras, nadie ha exportado a USA. Por supuesto, también recordaban con fascinación el hecho de la gente baile en todos los pubs, y no sólo en los de ambiente, que es a donde hay que ir aquí si se quiere ver un poco de movimiento.

Otra de las muchas curiosidades que arrojó la noche fue descubrir que aquí la expresión vieja escuela tiene una acepción totalmente contraria a la que nosotros usamos. Generalmente, ser de la vieja escuela en España tiene una connotación negativa que implica conservadurismo y se asocia a la tradición religiosa, a la "letra con sangre entra" de la época de la posguerra y la dictadura franquista. Sin embargo, aquí se emplea como contraposición a nueva escuela, simbolizando tendencias alocadas y pasajeras, teorías o técnicas sin demostrar. Curioso.

Chicas

Total, que poco sueño (a pesar del cambio de hora, que también aquí se hace) a cambio de un fin de semana extraordinario con una gente estupenda que realmente consiguió que me sintiera como parte del grupo. En la foto, de izquierda a derecha: Carla, Amanda la cumpleañera y Stephanie. Yo no tengo muchas más que sean realmente aprovechables, pero en cuanto Carla descargue las suyas o Amanda suba las de su cámara a su página de Flickr, avisaré. Mientras tanto, ¡feliz cumpleaños para otro parrulo que se une al club de los 28 :-)!

27 octubre 2006

De precario a practicante y tiro por que me toca

Como quien no quiere la cosa, una semana más se nos escurre entre los dedos, aunque en esta ocasión trae una noticia por largo tiempo esperada: una firma.

Nada que no se haya dicho ya podré añadir yo sobre la vida del precario español. Pero este año, los intrépidos estudiantes de doctorado que sobreviven en el sistema universitario gallego gracias a las becas predoctorales de la Xunta de Galicia, hemos vivido una situación, como mínimo, dantesca. Lo que en principio se recibió como una inmejorable noticia, el anuncio de que dichas becas iban a pasar a mejor vida, renovándose en forma de contratos con las universidades, ha terminado convirtiéndose en una odisea aún por completar. El optimismo inicial, a pesar de la letra pequeña (los contratos, por un año, eran en prácticas, pero al menos cotizaríamos a la seguridad social), se ha ido diluyendo en las largas esperas sin noticias, en los meses que pasaban sin que aparecieran las convocatorias, sin que los canales oficiales se hicieran eco de las promesas. Cuando por fin llegaron, el 31 de julio, más de dos meses después de lo esperado, los papeleos toparon con administraciones de vacaciones, y aunque los precavidos precarios hubieran sido lo suficientemente avispados como para hacer acopio de todo papel, justificante o documento con tintes de ser exigible como requisito, no fue hasta finales de septiembre cuando se publicó la resolución que informaba a las universidades de quiénes eran los estudiantes contratables, a quienes los ingresos se les terminaban el 30 de ese mismo mes. Y hablo de los que nos tocaba renovar, porque los solicitantes por primera vez aún están esperando por esa lista...

Entonces llegó el partido de tenis. Las llamadas y visitas alternadas a gobierno y rectorado mientras los contratos seguían en un limbo inexistente, resistiéndose a materializarse, asistiendo al fuego cruzado con semblante probablemente divertido, mientras tanto unos como otros descargaban en la autoridad contraria toda responsabilidad. Y así, hasta hoy, 27 de octubre.

Los precarios gallegos (ahora contratados en prácticas) no cobraremos este mes, aunque dicen que nos lo retribuirán el que viene. Me pregunto si los caseros serán tan amables de no cobrar alquileres este mes. Los estómagos por lo general no lo son, y nuestros cuerpos tienen el mal hábito de acusar el frío en cuanto nos adentramos en el otoño. Si a eso sumamos que la especie del precario tiene la costumbre de emigrar durante estos tres últimos meses del año a algún lugar lejos de casa, eso sólo significa más facturas que pagar. Levantamos el vuelo justo a finales de año porque es cuando las convocatorias de las becas para estancias en el extranjero nos lo dictan: no se publican hasta entrado el verano, y sin embargo tienen que realizarse íntegramente en el año que corresponde, lo cual no deja mucho margen. Eso sí, la subvención llegará a nosotros también largo tiempo después de que estemos de regreso... Está claro que al precario, sufridor por naturaleza, lo hacen ahorrador a la fuerza.

22 octubre 2006

Cañonero ride

Pues sí, no podía haber mejor manera de "conmemorar" mi primer mes en el país que "celebrarlo" con mi primer paseo en todo un cañonero o, para los no versados en la jerga Simpson, una auténtica camioneta Chevrolet, de esas con tracción a las cuatro ruedas y cajón trasero donde transportar, por ejemplo, el mobiliario diverso que los padres de Carla nos acercaron hoy desde Dallas. La verdad es que es toda una experiencia, y no me extraña que el estadounidense medio se sienta el amo de la carretera al volante de una de esas, a más de un metro sobre el nivel de los utilitarios sobre la jungla de asfalto.

Así pues, después de probar unas cuantas configuraciones, tenemos disposición nueva en la sala de estar, a la que se ha incorporado el sofá que tan buena falta nos hacía, y una preciosa lámpara de la que me he quedado inmediatamente prendada. Desgraciadamente, hoy me he quedado sin luz suficiente para sacar fotos decentes, pero en cuanto pueda os dejaré alguna instantánea en mi álbum de Flickr. También acabo de darme cuenta de que, a lo tonto, aún no he hecho fotos del vecindario, algo que también trataré de remediar lo antes posible.

21 octubre 2006

No more rush _luara_

It's amazing how wrong we can be even about ourselves. We live our daily lives, or at least we try, in what we think it's our own personal way. We think that, no matter what, that would not change, because we assume it is something inherent to us.

During the last few years, I had convinced myself that I was a restless person: mind always boiling, eyes always asking, heart always wondering, hands always working. Impatience was my second name. Never was I reaching for no goal. And I got that as a natural thing, as part of me.

But now I am here, thousands of miles away from my so-called home... and it's like time has stopped for me. My mind has slowed down the pace. My eyes look for answers no more. My heart is calm. My hands lie on my lap. I'm so far away, physically speaking, from the goals I've always pursued, that they don't seem to be running away from me anymore. They're just there, in the long distance, static, still... as the winner who doesn't want to show off, so he stops when you do, keeping the distance, until you get your breath back.

20 octubre 2006

Solidaridad y repulsa

Hoy iba a hablaros del fantástico restaurante al que fuimos el ayer, el Khyber North Indian Grill de Houston, uno de los restaurantes hindús con más fama de la ciudad (aunque nosotras no lo sabíamos, ya que decidimos parar cuando pasamos al lado). Iba a hablaros sobre su ambiente a la vez distinguido y familiar, sobre su amable servicio, sobre la música que inundaba el lugar al igual que la mezcla de aromas especiados. Iba a contaros hasta qué punto tienen una clientela fiel, que enseguida se dieron cuenta de que éramos rookies, y cómo cuando ya habíamos pedido la cuenta nos invitaron a un exquisito arroz con leche de postre.

Pero en lugar de todo eso, hoy quiero hacerme eco del artículo de opinión que publica El País, firmado por Marta Nebot. Creo que es lo menos que puedo hacer, cuando aún no salgo de mi estupor tras ver las imágenes de lo ocurrido. Y lo peor de todo no es lo que pasó, por desgracia. Lo más triste es que seguro que todos los que lean esto serán capaces de pensar en un puñado de personas que, viendo el vídeo en cuestión, se reirán de la periodista y soltarán unas cuantas barbaridades revuelvestómagos, regocijándose en su propia crapulencia.

18 octubre 2006

Televisión made in USA (I)

Ya dije que tendría que dedicar al menos un post a hablar de la televisión estadounidense. Bueno, me temo que tendrá que ser más de uno.

Escena: Carla y yo viendo la caja tonta mientras cenamos. Como sabréis, las pausas publicitarias son al contrario que en España: regulares, a intervalos de 15 minutos, pero breves, 2 o 3 minutos apenas. Esto no deja de ser un inconveniente cuando estás habituada a las pausas kilométricas de cada media hora, porque te levantas para hacer cualquier cosa y cuando te has despistado... ¡ahí está el programa de nuevo! Muy peligroso para no perderse detalle de según qué cosa se esté viendo.

Pero vamos al caso, pausa publicitaria en la que aparece uno de los múltiples anuncios de medicamentos que se prodigan en los canales más populares. Y ojo, que no anuncian aspirinas, frenadoles o saldevas, qué va. Esos ya los debe comprar la gente a toneladas, porque lo que te intentan vender en los descansos de tu serie favorita, el concurso de moda, o el reality show de turno, son, por ejemplo, medicamentos contra la depresión, vasodilatadores para prevenir los ataques al corazón, y todo un etcétera de píldoras que, a mí por lo menos, me daría mucho miedo tomar sólo por haberlas visto en la televisión. Para ser justos, hay que decir que junto con las escenas de gente que se siente mucho mejor, que vuelve a hacer deporte, que muestran sus caras alegres y disfrutan de puestas de sol, una correcta voz en off advierte de que debes consultar a tu médico y recita una serie contraindicaciones y efectos secundarios como quien no quiere la cosa. Terrorífico.

Ayer, aprovechando la coyuntura de tener sentada a mi lado a una estudiante de cuarto año de medicina, no pude remediarlo y le pregunté: "Como médico... ¿qué cara se te queda cuando llega un paciente y te dice que le recetes X porque lo ha visto en la tele?" Creo que la cara que me puso Carla fue bastante aproximada, pero eso no fue todo. Con resignación, me explicó que lo peor es que a veces esos anuncios sí son útiles. "¿Cómo? ¿Cuándo? ". "Bueno, cuando quieres recetarle algo a un paciente y no quiere tomarlo, muchas veces el hecho de que haya oído su nombre en la televisión, ayuda". "Pero entonces... ¿me estás diciendo que se fían más de la televisión que de su propio doctor?". Y a veces un simple asentimiento es la respuesta más elocuente que se puede dar...

17 octubre 2006

Cómo distinguir una tormenta de una inundación

Cuando diluvia durante toda la noche y los rayos y truenos están invitados a la fiesta, es una tormenta. Cuando el aire frío que baja de Canadá atravesando toda Norteamérica se topa con las masas de aire caliente que suben del Ecuador sobre México, entonces se producen tormentas.

Cuando a la mañana siguiente esperas el autobús durante una hora y no aparece, pero sólo llueve levemente, entonces ya no hay tormenta. Cuando decides por fin hacer otra ruta y la otra línea también se retrasa hasta que finalmente aparecen dos autobuses juntos, pero sigue lloviendo levemente, entonces ya no es la tormenta. Cuando, por supuesto, el autobús que enlaza y lleva al campus también va con retraso, a pesar de que ya no llueve, entonces no se puede decir que haya tormenta. Cuando llegas a la facultad a las diez y media tras haber salido de casa a las ocho, pero estás completamente seca, no puedes culpar a una tormenta.

Cuando lees en las noticias que dos mujeres han muerto ahogadas, sospechas que ha sido algo más que una tormenta. Cuando te enteras de que los colegios no han abierto hoy, las sospechas cobran más peso y descartan la tormenta. Cuando te dicen que incluso hay gente que no ha ido a trabajar, las dudas se disipan por completo con respecto a la tormenta. No fue la tormenta, fueron las inundaciones que siguieron al aguacero.

Y es que no podía ser de otra manera, toda la noche arreciando y el sistema de alcantarillado lo acusó. Por lo menos la canalización del río que cruza Houston, ese canal que me parecía inmenso para un hilillo de agua que corría entre el cemento cuando lo vi por primera vez, ha demostrado ser efectiva. Casi se rebosa, pero ha podido dignamente con todos esos metros cúbicos de líquido elemento. Con razón algunas líneas de buses no funcionaban esta mañana... ¡si lo sé también me quedo yo en casa! Así estaban las aulas y los pasillos medio vacíos... lo que es no desayunar con la tele puesta como todo hijo de vecino...

Menos mal que sólo quedan dos semanas de "temporada de lluvias"... Dicen los del canal del tiempo que el jueves vuelven las nubes pero... ¡mañana otra vez sol de justicia!

15 octubre 2006

DDR, The Departed, Oishii y tu mamá también

Este fin de semana ha sido completito. Puede decirse que comenzó el viernes al salir de trabajar, cuando Linh me recogió para ir a cenar y luego al cine. La película elegida era The Departed, que si mi hermano está en lo cierto se estrena dentro de poco en España con el título Los infiltrados. Tranquilos, no leeréis ningún spoiler aquí, sólo os diré que la rumorología ya la ha cuenta entre las favoritas a los Oscar, y aunque eso a veces no quiere decir nada, en esta ocasión coincido con el pronóstico. El trabajo de Scorsese es magnífico, y el gran plantel de actores que intervienen cuenta entre sus figuras más destacadas con un siempre inconmensurable padrino Nicholson, con un Martin Sheen y Mark Wahlberg impecables, o con un Alec Baldwin que borda su breve y estridente personaje, entre otros. Los dos infiltrados en cuestión, Matt Damon como capo de la mafia irlandesa que se encumbra rápidamente en el cuerpo de investigadores especiales de la policía de Boston, y Leonardo DiCaprio, como agente que, sin nada que perder por su trágico pasado, es infiltrado en la misma banda de la que procede su antagonista. Al malo que se hace pasar por bueno (Matt Damon) se le echa en falta un poco más de mala leche, tal vez, o será que con su cara de no haber roto nunca un plato, es difícil emplazarle como un personaje frío y calculador. Por su parte, al bueno que le toca fingirse malo (Leonardo DiCaprio), de quien a priori podía esperarse menos, consigue con su todavía infantil rostro despertar la empatía del espectador. O será simplemente que es al que peor parte le toca jugar... Si quieren averiguarlo y juzgar por ustedes mismos, no pueden dejar de verla. Dos horas y media que transcurren en un suspiro y de seguro no se archivarán en la estantería de películas poco afortunadas, sino todo lo contrario. Eso sí, les aseguro que, vista en versión original, ¡son los 152 minutos en los que más veces he escuchado la palabra f*ck*ng en toda mi vida! ¡Qué barbaridad! :-D

He de confesar que casi tan bien como durante la sesión misma, lo pasamos la hora anterior. No sabíamos muy bien cuándo eran los pases, así que llegamos a los cines con bastante antelación. Se trataba de un edificio de nueve plantas, de las cuales las tres primeras las compartían instalaciones y aparcamiento, y las seis restantes eran sólo para los automóviles. Un detalle original es que, en lugar de los típicos colores, letras y números para recordar la planta en la que has aparcado tu coche, cada piso tenía las paredes decoradas de acuerdo a la estética de un clásico de Hollywood: Casablanca, El Padrino o Lo que el viento se llevó, por citar algunas. Ya dentro, además de un número infame de salas (más de una veintena) de ingente tamaño, y por supuesto las alternativas culinarias de rigor, no podía faltar una sala de juegos. En este punto los más avispados ya habrán adivinado, por el título de este post, en qué consumimos la hora muerta que teníamos Linh y yo. Pues sí, señores, porque no había sólo una, ¡sino hasta dos máquinas de DDR allí mismo! ¿Quién podría haberse resistido? Yo no, desde luego, y convirtiendo a Linh a la religión de los "pisaflechas" hice mi particular homenaje a dsmania, quien me la descubrió a mí hace ya más de seis años :-).

El sábado también hubo sesión cinematográfica, pero tanto el espíritu del pase como la compañía fueron diferentes. Se trataba de un documental que giraba en torno al suicidio, y la razón por la que acudimos al Rice Media Center un sábado por la tarde para ver una película sobre gente que quiere acabar con su vida, fue porque Carla, mi roommate, estudiante de medicina, quiere especializarse en la rama de psiquiatría, y uno de sus profesores participaba en el debate que tendría lugar después de la proyección. La película está realmente bien hecha, porque, grande como es el riesgo tratando un tema peliagudo como éste, no cae en ningún momento en sentimentalismos innecesarios, escenas de lágrima fácil ni nada por el estilo. Muy al contrario, presenta una historia simple, llana, cercana, que deja al espectador con una mezcla de sentimientos que no son ni tristeza, ni amargura... es la simple consciencia de lo real del relato que acaba de contemplar, que en efecto está basado en hechos que ocurrieron a personas muy cercanas a la guionista y directora. La motivación del evento era, al parecer, el creciente número de suicidios que se está detectando entre niños y adolescentes en Estados Unidos, especialmente en los últimos diez años. En la mesa redonda posterior participaban, para tratar este tema, diferentes miembros de la comunidad houstoniana, algunos con intervenciones más afortunadas que otros: mientras que los profesionales médicos estuvieron muy agudos en todos sus comentarios (incluyendo las críticas abiertas al sistema sanitario estadounidense), fueron los miembros de asociaciones, personas que en sus propias familias han sufrido el azote de una tragedia de estas características, las que dejaron perlas como: "Ahora tenemos mucho más cuidado con nuestras armas, pero nuestros hijos siguen buscando y encontrando otras formas de atentar contra sus vidas". :-S

La parte no necrológica del sábado fue mi primera cena en un restaurante nipón, de nombre Oishii, que al parecer quiere decir Yummy!, es decir, ¡Qué rico!. Y, en efecto, temo que tengo que contradecir la primera impresión de parrulo en su primera visita a un japonés, pero la experiencia fue gratamente satisfactoria. Será que estos locales son mucho más comunes aquí, y de hecho, eso debe favorecer que no sean caros en absoluto (¡vivan las monedas fuertes como el euro :-D!), pero el caso es que los Sakura roll que pedí, a base de atún y salmón, estaban deliciosos, así como una sopa de agua de arroz y verduras y unos aperitivos a base de hortalizas que compartí con Carla. Definitivamente, un sitio para repetir.

Por fin, hoy el día amaneció tan lluvioso que ambas nos hicimos las remolonas y casi nos da la hora de comer en pijama. Después de dedicar parte del día a tareas domésticas y de limpieza habituales, nos pusimos en plan casero a ver una peli, palomitas incluidas, por supuesto. El trío peliculero de este fin de semana lo completó la mexicana Y tu mamá también, que lo crean o no, aún no había tenido ocasión de ver. Muy hilarante, fresca y atrevida, puso un toque de color a nuestra gris tarde de domingo, y nos dio además antojo de comida mexicana. Dicho y hecho, allá nos fuimos a la La Tapatia, a probar mi primer burrito desde que estoy por aquí (que tras casi un mes, ya iba siendo hora). Como no podía ser de otra manera, el burrito más bien resultó ser un "burrazo", así que ya tengo comida (o cena) para mañana, y no porque no estuviera delicioso :-D, ¡íjole!

14 octubre 2006

La boda del año

Novios Hoy no es día para posts anecdóticos, aún quedan más de dos meses en los que redactarlos casi a diario. Hoy es un día mucho más especial, que merece una atención especial, y por tanto una entrada especial. Hoy, en menos de una hora, se celebra la boda del año.

Las circunstancias, esas que no se entrometen hasta el momento en que ya pensamos que no pueden jugarnos una mala pasada, han impedido que pueda estar allí, celebrándolo con todos ellos, y muy en especial con los novios. Sin embargo, todos ellos saben, no sólo que les tengo presentes cada día, sino que hoy les tendré presentes mucho más.

No serán tan cálidos como los que les dé en persona cuando regrese, pero quiero desde aquí enviar a la feliz pareja un enorme abrazo, millones de besos, y mis más afectuosos y sinceros buenos deseos. Siempre los tienen, pero es habitual recordarlo en ocasiones como ésta :-).

¡Que vivan los novios!

12 octubre 2006

Shopping

Ayer fui de nuevo con Linh a la Galleria, a ver otro trozo del enorme recinto. Por fin pude cerciorarme de que es cierto que hay una pista de patinaje sobre hielo en su interior, donde un par de adolescentes y varias niñas hacían las delicias de todo el que quisiera observarlas, ante los orgullosos ojos de sus correspondientes progenitores, claro está. Cenamos en un restaurante estilo irlandés, lo que quiere decir que la decoración recordaba a los pubs que una se puede encontrar en las islas británicas en general: mobiliario y paredes de madera, gruesa moqueta, y para que no se diga, Guinness. Por lo demás, la carta del menú incluía desde chuletones al más pulo estilo texano hasta las mexicanas fajitas, pasando por hamburguesas en pan de pita (acompañadas de auténticas french fries), que por lo original, fueron mi elección. Si algo he aprendido en el poco tiempo que llevo aquí (que no lo he hecho ;-)) es que, pidas lo que pidas, siempre te pondrán más cantidad de comida de la que puedes comerte. Quizás es que el estándar estadounidense es demasiado para mi estómago, pero el hecho de que la costumbre de pedir un recipiente para llevarte lo que te sobra a casa sea tan habitual, me indica que no debo ser la única.

La anécdota simpática del día de hoy la viví por la mañana, de camino a la universidad. Cogí el bus 11, como todos los días desde que comprobé que era la combinación más eficiente, y me senté al lado de una chica que dormitaba. No es que este sea un dato significativo, porque prácticamente todos los que viajan en autobús por las mañanas van dando cabezadas. Debe ser que el madrugar no entiende de husos horarios y afecta a todos por igual. Al acomodarme, la desperté sin querer, pero al pedirle perdón me sorprendió confesándome el mucho sueño que tenía y pidiéndome por favor si la podía avisar cuando llegásemos al cruce de Almeda con MacGregor Way. Por supuesto, no tuve inconveniente, dado además que esa misma es la parada en la que me bajo para transbordar al bus 68 que llega hasta el campus.

Dicho y hecho, al aproximarnos a la parada la desperté y ambas bajamos, junto con otros dos chicos que también hacen todos los días la misma ruta que yo. Justo en ese momento vimos doblar la esquina a un 68, y ella echó a correr. Ni los dos muchachos ni yo nos inmutamos, porque sabemos que a esa hora (en torno a las ocho de la mañana), pasan 68s cada dos por tres. Por supuesto, no fue capaz de llegar antes de que el semáforo cambiase, y el autobús se perdió en la distancia (ojo, que la amabilidad de la gente, incluyendo a los buseros, implica que si te ven correr hacia el autobús esperarán por ti con toda seguridad). Cuando llegamos a su altura, la tranquilicé diciéndole que no se preocupase, que en breves minutos pasaría otro transporte de la misma línea. Efectivamente, así fue.

Quiso la casualidad que una conocida suya viajase en ese 68, y que la ausencia de más sitios libres me colocase a mí al lado de ambas. Mantuvieron una amena conversación hasta que la otra tuvo que bajarse, momento en el que la chica se volvió de nuevo hacia mí. Intercambiamos unas cuantas frases sin importancia sobre gente que hacía footing a esas horas de la mañana, y en seguida tuvo que apearse ella, no sin antes preguntarme: "Are you European?". Aún a cuadros, le contesté que sí, claro, y despidiéndose con una sonrisa me dijo, satisfecha: "I knew that!" ¡Espero que eso significase algo bueno! :-D

Después de un productivo día (llevo una semana para estar realmente orgullosa) y desafiando los avisos de tormenta del servicio meteorológico, decidí irme de compras al salir de trabajar. Me acerqué a lo más parecido que hay a un centro comercial por estas latitudes, sin ser la famosa Galleria: un gran aparcamiento alrededor del que se concentran varios restaurantes y tiendas diversas (hay uno de ellos realmente cerca de la zona en la que vivo). ¡Y en qué buena hora se me ocurrió ir! Aquellos de vosotros que os hayáis estado preguntando por qué no llegan vuestras postales de Houston y no os atrevíais a protestar, estad tranquilos. Vuestras cuitas han sido oídas, y hallarán respuesta: ¡por fin he localizado un sitio donde comprarlas! No sólo eso, sino que también había todo un surtido de típicos souvenires, y eso que no era la tienda de todo a 99 centavos (que también hay una allí, dicho sea de paso). Parece ser que la invasión de los chinos no ha socavado el terreno de las tiendas de todo a un dólar, pero no porque no haya orientales aquí, sino porque, al menos las mujeres, se dedican a otros negocios: los nail saloon. Al contrario que en España, aquí los salones de belleza no son multifunción, y se especializan bastante: salones de depilación, de manicura, de pedicura, peluquerías... y, por alguna razón que se me escapa, las manicuras son terreno exclusivo de las mujeres de ojos rasgados...

Me disponía a volver a casa satisfecha de la sudadera que me llevaba conmigo (no pensé que me fuese a hacer falta, pero la temporada de lluvias parece que definitivamente nos ha alcanzado, las noches refrescan, y sólo tengo camisetas sin mangas para andar por casa), cuando por casualidad se me ocurrió comprarme también un pequeño paraguas (ya que, por supuesto, tampoco me he traído ninguno), visto que los frentes que bajan desde Canadá y la masa de aire cálido permanentemente ubicada sobre México nos van a dejar más precipitaciones cada varios días hasta final de mes. Y se demostró que hoy tenía la suerte de cara, ¡porque he tenido oportunidad de estrenarlo cinco minutos antes de llegar a casa!

Y antes de irnos a dormir como las niñas buenas, Carla y yo hemos dado un aire nuevo a su salón colgando de una de las paredes unos pergaminos decorativos que compró en Chinatown, durante su estancia en Nueva York. En cuanto sus padres nos traigan el gran sofá este fin de semana, sacaré nuevas fotos para que podáis ver el nuevo aspecto de la sala.

10 octubre 2006

Sunny 99.1

Sunny 99.1 FM Pues precisamente hoy que hemos tenido una de esas estupendas tormentas que en una hora llegan, descargan lo que en Galicia caería en una semana, y se van, dejando tras de sí de nuevo un cielo fresco y limpio, os traigo un enlace soleado. Se trata de la emisora de radio Sunny, dial 99.1 de la FM aquí en Houston.

Por supuesto, si os hablo de ella es porque se puede escuchar por internet, bien desde la misma web, o utilizando esta dirección. Si os gusta la música que emite M80, os gustará la best variety of yesterday and today que se radia esta estación.

Qué queréis, poder escuchar algunos de los mejores temas de todos los tiempos ayuda cuando una está intentando desoxidar su C y pegándose con librerías de manejo de vídeo...

09 octubre 2006

PhD life & America's Army

Como algunos de vosotros ya sabéis y otros podréis notado al explorar la sección de enlaces Favoritos de la derecha, me encantan las tiras cómicas PhD Comics (acrónimo de Piled Higher and Deeper). Cualquiera que esté haciendo el doctorado, y muy especialmente aquéllos que lo hacemos en el campo de la informática, tiene muchas posibilidades de sentirse terriblemente identificado con las vivencias de los protagonistas de estas historietas.

Lo único que no se estila demasiado en España es el tema de la comida gratis, que aparece reflejado con frecuencia. Hoy, he tenido la oportunidad de sentirme como una verdadera PhD-world member, ya que después de una interesante conferencia que ha tenido lugar al final de la mañana, el departamento ha ofrecido el equivalente estadounidense de los viños de honra que se dan de cuando en vez en la UDC. ¿Que cuál es el equivalente a los pinchos de tortilla, croquetas, calamares y empanada? Pues qué pregunta, pizzas y refrescos, por supuesto :-D.

Mas pese a lo llano del tentempié, no os creáis, allí estaban tanto doctorandos como profesores, charlando y paladeando a dos carrillos, conferenciante incluida. Se trataba de Susan K. Land, que entre otras cosas es vicepresidenta segunda de la IEEE. Venía a presentar su más reciente logro, implantar el segundo nivel CMMI en la agrupación de empresas que participan en el desarrollo del juego America's Army, que está a punto de sacar al mercado su versión 2.7. Clasificado dentro del Top 5 de los juegos masivos online, es también el juego "oficial" del ejército de EE.UU., tanto que algunas de sus fases y modos son incluso utilizados durante los primeros entrenamientos de los reclutas, y el mismo consorcio desarrolla software más especializado para los simuladores que se utilizan en etapas más avanzadas de su formación.

08 octubre 2006

Socializando

Después de completar el mobiliario de mi habitación por la mañana, y tras un par de visitas a tiendas de muebles (incluyendo el imprescindible y abarrotado Ikea local) buscando un sofá grande para la sala por la tarde, ayer íbamos a cenar en casa la pandilla de Carla y nosotras, pero al final los planes cambiaron y acabamos cenando en casa de uno de sus amigos, Sam, y su novia. Resultó que los padres de Sam, que son de San Antonio, se habían acercado a la ciudad a ver un partido de fútbol americano, así que nos juntamos once personas a la mesa, que según los cánones es una multitud no muy habitual. La mayoría de los apartamentos en los que la gente vive por aquí (al menos los que he visto hasta ahora) son muy acogedores, siempre con cocina americana, en contacto con la sala de estar, y un número variable de habitaciones y baños, pero rara vez superior a dos piezas de cada. Los colores vivos y las piezas de menaje de diseño modernista son la tónica dominante. Supongo que es así porque se trata de gente joven, que presumiblemente se mudan a casas estilo Wisteria Lane cuando deciden establecerse definitivamente o hacer crecer su núcleo familiar.

La verdad es que tanto Carla como su círculo de amistades ya me han dejado claro, desde el primer día, que forman parte de la otra cara de Texas, como ellos mismos se autodenominan. Demócratas convencidos, una de las interesantes conversaciones de anoche giró en torno a los debates políticos que pueblan las televisiones y radios a menos de un mes para las elecciones a gobernador del estado, en concreto la del viernes pasado, donde se vieron las caras cuatro de los seis candidatos. Uno de los puntos candentes de la agenda política son las propuestas de privatización de las autopistas, que como podréis imaginar resultan de lo más polémicas, tanto más en cuanto el supuesto acuerdo con las compañías constructoras prevendría al estado no sólo de construir sus propias carreteras, sino de mejorar las existentes o incluso ampliar los sistemas de transporte público, a fin de preservar sus intereses. El estado del sistema educativo o la inmigración son otros de los temas que más controversia generan, sobre todo después de que Bush haya dado su beneplácito a la construcción de una valla de 700 millas en la frontera con México. Supongo que el que sean todos universitarios ayuda a que el nivel cultural de las reuniones sea siempre alto, aunque como en todos los grupos, también se habla de cosas banales, y como ayer eran mayoría los del gremio médico, no faltó la correspondiente alusión a la multitud de series relacionadas con la medicina que inundan todas las cadenas.

Una de las cosas que más me fascina es la movilidad de la gente de todas las edades. Seguro que vivir en un país tan grande proporciona una mentalidad distinta a muchos, porque aunque los hay que jamás salen de su ciudad o estado, también los hay que han vivido en varios, o incluso que compaginan un trabajo en un extremo durante la mitad de la año con la otra mitad en el extremo opuesto. Además, varios de los futuros médicos que había entre los comensales se preparan para comenzar su etapa de residencia en pocos meses, lo cual desencadenó muchas opiniones sobre los distintas ciudades a las que acudirán próximamente a entrevistarse a lo largo y ancho de toda la geografía estadounidense.

Después de la cena, cuyo elemento estrella fue una exquisita ensalada templada de la que tengo que conseguir la receta, vimos la película The American President. Eso fue lo que me encandiló de la velada. No la película, por supuesto :-D, sino el entertainment center que Sam y su novia tienen montado. En lugar de televisión, tienen un proyector orientado hacia una pared cubierta imperceptiblemente con una fina tela blanca. La calidad de la imagen es excelente, y la sensación de tener un minicine en casa, excepcional. Por supuesto, para ello el proyector está acompañado de su correspondiente sistema de sonido. Podría pensarse que la pega de tal configuración es ver la simple televisión, pero no es cierto. Pudimos comprobar que también el visionado de los canales habituales gana muchos enteros a gran escala. No sé cuánto les costaría el invento, pero yo me pido uno igual cuando sea mayor.