28 abril 2006

V.O.S.

Pues resulta que desde hace algunas semanas estoy inscrita (con otros incautos pero esperanzados compañeros de fortuna) en el Advanced Cambridge Exam. Revisando mis notas del First de hace casi un par de años (¡cómo pasa el tiempo!) reparé en que en lo que menos me había lucido en aquella ocasión habían sido el speaking (dichosos nervios O:-)) y el listening (dichosa acústica :-D). Así que, ni corta ni perezosa, me he decidido a dedicarle especial atención a estos terrenos. Para ello, y puesto que tampoco es que tenga muchísimos más recursos a mis disposición, he resuelto echar mano de lo más socorrido en este terreno: las series en versión original.

Puesto que calvaris y yo ya habíamos empezado a ver la versión moderna de Battlestar Galactica en castellano (echándole algo de imaginación, es una adaptación de Ulises 31 pero para adultos), tuve que buscar otros recursos (por aquello de no fastidiar la impronta de las voces de los protagonistas). El primero en echarme un cable (bueno, más bien unos DVDs ;-)) fue Jose, con una excelente aportación: The 4400. Desgraciadamente, esta interesantísima trama, en la que se respira toda la intriga de los mejores tiempos de Expediente X, me duró (muy) poco, pues enseguida alcancé la emisión original, y al terminar la temporada me vi abocada a encontrarle un sustituto, so pena de sufrir dolorosamente la espera del estreno de la segunda.

En estas estaba cuando Martín, como quien no quiere la cosa, me habló de Ghost Whisperer, serie que narra la particular vida de una joven capaz de ayudar a quienes mueren dejando asuntos sin resolver. Actualmente en emisión de la primera temporada (a falta de dos capítulos para terminar y a la que también he alcanzado ya), próximamente podrá verse doblada en Cuatro, así que os la recomiendo a todos. Por mi parte, en previsión de que me vaya a pasar con Ghost Whisperer lo mismo que con The 4400, resolví hacer caso a los repetidos consejos de Yago, y tras ver los dos primeros capítulos de Lost, creo que no me quedaré tranquila hasta que elabore mi propia teoría sobre esa misteriosa isla, para lo cual en este caso tengo colchón de casi dos temporadas completas. Y como me sabía mal hacer caso a todo el mundo menos a mi madre, que no suele ser aficionada a las series pero está totalmente enganchada a Desperate Housewives (aunque a su emisión en TVE, claro), pues me he dejado conquistar igual que ella por la que a diario tiene que lidiar con tres pequeños diablillos con resultado de hilarantes aventuras cotidianas, de modo que también he hecho acopio de las dos primeras temporadas, a punto de finalizar.

Vamos, que lo que se dice aprobar el Advanced no sé si lo aprobaré, pero lo que tengo por seguro es que si hay un cataclismo nuclear y tengo que pasarme meses en un búnker, tengo con qué entretenerme.

27 abril 2006

A explotar la burbuja

Hace algunos días que quería comentar una noticia aparecida en la prensa, cuyo impresionante titular rezaba que los jóvenes debíamos ahorrar los 9 primeros años de nuestro sueldo para poder comprarnos una casa. Independientemente del efectismo de los titulares de este tipo de diarios gratuitos, no deja de traer nuevamente a colación la precaria situación de aquellos pocos valientes que quieren dar el paso pero la especulación no se lo pone nada fácil.

Hoy quiero hacerme eco de un par de iniciativas, que quién sabe si darán resultado, pero no se pierde nada por intentarlo... La primera de ellas proviene de la Plataforma por una vivienda digna, desde donde se propone lo siguiente:

Los cálculos de todos analistas son que las viviendas están entre un 50% y un 150% por encima de su valor real. Si conseguimos pinchar la burbuja inmobiliaria, [...] en un plazo que puede oscilar entre los 18 y los 24 meses, te comprarás la casa de tus sueños a la mitad de su precio actual.

¿Cómo se pincha la burbuja?
[...] la clave para que bajen los precios de las viviendas es que se reduzca la demanda. [...] Mientras haya una fuerte demanda (o incluso simples expectativas de demanda) la especulación hará su agosto. [...]

¿Por qué son idóneas las condiciones actuales para pinchar la burbuja?
[...] porque los precios han alcanzado unos niveles tan desorbitados [...], los créditos hipotecarios, que han llegado ya a los 50 años [...].
[...] porque los precios han ralentizado su ascenso y es más fácil que la gente se convenza de que merece la pena esperar a ver que pasa.
[...] porque hemos entrado en una crisis del petróleo que disparará la inflación y hará subir el precio del dinero (los tipos de interés), por lo que las cuotas mensuales se pondrán prohibitivas, incluso a 50 años de amortización.

Así pues, lo único que falta para cerrar el círculo es que el [...] grupo de compradores, [...] decidan demorar por un tiempo la compra. Si alquilan durante un par de años [... será] la mejor inversión de su vida, ya que puede suponerles unos ahorros de hasta 50 millones, dependiendo del tipo de inmueble que estén buscando [...].

¿Qué pasa si, a pesar de todo, los precios no bajan?
[...] Los únicos requisitos para que la estrategia no falle son que la gente se mantenga en sus trece como mínimo durante un año y medio y, por supuesto, que la postura de alquilar en vez de comprar, sea ampliamente secundada.
[...] Esta es quizá la parte más importante de esta propuesta y por eso debería ser difundida y leída por el mayor número posible de personas interesadas [...].

Las negritas y recortes son cortesía de la casa, pero podéis leer la argumentación completa en el foro de la web.

La segunda iniciativa es mucho más de andar por casa, pero al mismo tiempo es mucho más sencilla y está al alcance de todos. Se trata de una concentración simultánea que se está organizando para las 17:00 pm. del domingo 14 de mayo, en las principales plazas de muchas ciudades españolas. La finalidad es demostrar que nos preocupa la insostenible situación de la vivienda en nuestro país, al contrario de lo que constructores, especuladores, políticos y medios parecen pensar.

26 abril 2006

Chernóbil: 20 años después

Se cumplen 20 años de aquella mañana en la que los habitantes de la localidad ucraniana de Chernóbil se levantaron todavía ignorantes de la tragedia que había tenido lugar a poca distancia de sus casas. Hoy, aún muchas personas sufren los efectos de aquellas invisibles emisiones radioactivas que les alcanzaron, o alcanzaron a sus madres; que alcanzaron sus hogares.

El tema no puede por menos que reavivar el siempre polémico tema de la energía nuclear, actualmente sometida a moratoria en muchos países y completamente prohibida en otros. Por su parte, los medios de comunicación aprovechan la ocasión para brindarnos escalofriantes testimonios, sensacionales reportajes sobre nuestra Vandellós, y todo tipo de instantáneas.

Mientras, hemos sabido que, sorprendentemente, la vida salvaje se ha apropiado de la región condenada por la radiación y repudiada por el hombre.

25 abril 2006

Moscas volantes y puntos ciegos

Este es un tema serio que me hizo sentirme un poco bicho raro cuando el otro día lo comenté con naturalidad pensando que mis contertulios sabrían exactamente de qué hablaba. Como resultó no ser así, prometí embarcarme en una búsqueda de conocimiento, cuyos resultados aquí les arrojo.

El tema versaba sobre efectos ópticos y singularidades de la visión humana. En concreto, el famoso punto ciego que todos tenemos en el globo ocular, justo en el punto donde la retina se une con el nervio óptico. Como es lógico, en ese punto de unión no hay ni conos ni bastones (células responsables de la percepción visual), motivo por el que recibe su nombre. Generalmente una no percibe que no ve esa región por la suerte de tener redundancia ocular y disponer de otro miembro receptor (o sea, otro ojo), pero hay sencillos experimentos para comprobar sus efectos.

Pues bien, la conclusión de toda nuestra disertación es que nada tiene que ver el punto ciego con otro tipo de fenómenos visuales, en particular con los conocidos vulgarmente como moscas volantes. Como muy bien decía Verónica, estas últimas son "motas" que mucha gente percibe de manera espontánea y aleatoria alguna vez en su campo de visión. Su origen proviene de células muertas o restos de tejido orgánico que flotan en el humor vítreo (de ahí que también se denominen flotadores). Para tranquilidad de los que los hayan visto alguna vez: primero, no estaban soñando; segundo, si no tienen más de 45 años y las moscas o flotadores no van asociadas a la visión de fogonazos o en lugar de ser esporádicas son frecuentes o han sufrido un aumento considerable en un corto período de tiempo, pueden estar tranquilos. Si no, visiten por favor a su oftalmólogo porque pueden ser el síntoma del comienzo de alguna patología más grave (hipocondríacos abstenerse ;-)).

23 abril 2006

Efeméride literaria

Tal día como hoy hace 390 años, la literatura universal perdía a tres de sus más grandes figuras: Garcilaso de la Vega, William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Desde hace nueve años, la concesión del premio homónimo al último de ellos va acompañada de la lectura ininterrumpida de la obra por excelencia de esta ilustre pluma, las peripecias del ingenioso hidalgo más famoso del mundo.

Después de dedicar el post de ayer en forma de homenaje, hoy quiero compartir con vosotros un enlace que une ese pasado que conmemoramos con el presente y el futuro. Porque, ¿cómo podría haber sido El Quijote si Cervantes hubiera vivido en nuestros tiempos? Nunca lo sabremos, pero este blog, escrito por alumnos de 3º de ESO (y ganador de un premio "Learning awards 2005"), es una divertida recreación casi tan ingeniosa como reza la eterna fama de su propio protagonista. Su frescura y espontaneidad responde sin duda a la juventud de sus autores, que hacen pese a ello un fantástico resumen de las peripecias de Alonso Quijano, en clave humorística y en un registro informal pero para nada vulgar. Os lo recomiendo encarecidamente.

22 abril 2006

Non fuyades, cobardes y viles criaturas

Molinos En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo; y, así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:

- La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

- ¿Qué gigantes? -dijo Sancho Panza.

- Aquellos que allí ves -respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.

- Mire vuestra merced - respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

- Bien parece -respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes, iba diciendo en voces altas:

- Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.

Levantóse en esto un poco de viento y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:

- Pues, aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.

Y, en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primero molino que estaba delante; y, dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante.

- ¡Válame Dios! -dijo Sancho-. ¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza?

- Calla, amigo Sancho -respondió don Quijote-, que las cosas de la guerra, más que otras, están sujetas a continua mudanza; cuanto más, que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Frestón que me robó el aposento y los libros ha vuelto estos gigantes en molinos por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas, al cabo al cabo, han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada.


Miguel de Cervantes,
"El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha".
Principio del capítulo VIII:
"Del buen suceso
que el valeroso don Quijote tuvo
en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento,
con otros sucesos dignos de felice recordación
".

15 abril 2006

El jardinero fiel

Si alguien aún no ha tenido la ocasión de ver esta película, debería hacerlo. Quizás la novela, del británico John le Carré, también merezca la pena. Su pluma ha dado otros grandes títulos como El espía que vino del frío o El sastre de Panamá, que a su vez dieron el salto a la gran pantalla.

En este caso, le Carré entreteje una trama que en la película el director no quiere guardarse para sí, que deja al espectador adivinar casi desde el principio. A cambio, nos ofrece el tremendo impacto visual de la vida cotidiana en las zonas deprimidas de Kenia. La ironía se palpa en la belleza del colorido que rodea a la extrema pobreza, sólo hasta hacerla insoportable en la inocente alegría de unos niños que ríen como si sus vidas no pudieran evaporarse en un suspiro a cada instante. De telón de fondo, los intereses de este nuestro "primer mundo" encarnado por actores tan gigantes como impersonales, las farmacéuticas, acompañado por la farsa de la diplomacia internacional que incluso en el patio de atrás, donde aprendices de frankenstein juegan a ser dios con cobayas de carne y hueso, construyen sus mansiones de fastuosos jardines en las que los invitados ignoran cómo a su alrededor las sequías hacen estragos y las enfermedades y hambrunas diezman a la población.

Como dice mi hermano, es una de esas películas que "no mola ver, porque te hacen sentir como una mierda". Y qué razón tiene. Quizás sentirnos como una mierda ni era su intención ni realmente sirva de nada. Porque en cuanto termine de escribir estas letras me daré media vuelta y como cada noche me acostaré en una cama mullida, me arroparé en mi edredón y cerraré los ojos. Sólo que tal vez hoy, mientras no concilie el sueño, pensaré en las risas de esos niños, en los instantes en que son felices sin tener absolutamente nada. Porque nada hace falta para ser feliz, sino valorar las cosas en lo que son. Nos empeñamos en no verlo, nos amargamos cada día con millones de problemas que inventamos como excusa para justificar nuestra propia amargura. Ni siquiera cuando pensamos que podemos ser felices haciendo felices a los demás obviamos la paradoja de que ellos pueden negarse a ser felices, poniéndonos trabas a toda costa, arruinando nuestro precioso altruismo.

No existe una fórmula para arreglar el mundo. Ni creo que la veamos nosotros, ni los hijos de nuestros hijos. Pero eso no quiere decir que uno no pueda hacer un mundo mejor, empezando por uno mismo. La cantidad de basura que hay ahí fuera es en la misma magnitud sencillamente repulsiva y absolutamente sobrecogedora. Pero yo, al menos, no voy contribuir con mi mota de polvo. A veces el sacrificio más grande, el mayor acto de fe es seguir siendo positivo. Hay quien diría que es la única forma de no volvernos locos.

09 abril 2006

Alles Gute zum Geburtstag!

Pues parece que me quedé tan descansada después del último post que se me ha pasado una semana completamente volando. Birthcake Y así, ni corto ni perezoso, es como llega este 9 de abril, época en la que la gente de la pandilla comenzamos a darnos cuenta de que un año más ha pasado. Porque una cosa es la juerga de fin de año, las uvas, el champán (bueno, en nuestro caso sorbete ;-)) y el desmelene hasta bien entrado el uno de enero, pero una no se da cuenta realmente de que una nueva vuelta de tuerca está en marcha hasta que el primero del grupo vuelve a cumplir años. En nuestro caso, el honor lo hace calvaris, a quien desde aquí y en nombre de todos deseo un "moi feliz cumpreanos" :-*.

El ritual se extenderá durante las próximas semanas y meses, con más ajetreo en algunos que en otros, tendremos un parón veraniego, y entre octubre y diciembre todos terminaremos de incorporar una unidad más a nuestra cuenta particular, superando la barrera psicológica del cuarto de siglo. Cosas como no poder renovar el Carnet Xove ya vienen royendo en la cabeza de más de uno, horadando el ánimo poquito a poco, pero estoy segura de que habrá otras cosas buenas que vengan a tomar el relevo :-).

01 abril 2006

Urbanidad en el urbano

A Coruña es una ciudad que no llega a los 250.000 habitantes. Como todas las ciudades, tiene cosas buenas y cosas malas. Como en todas las ciudades, hay gente de bien y otros muchos tipos de gente. Según se dice, el balance de las opiniones de unas y otras gentes sobre unas y otras cosas es más positivo que negativo, claro que hay días para todo.

Lo deseable en estos casos es que parte de la gente de bien, con los medios a su alcance, luche por conseguir que algunas de esas cosas malas vayan cambiando a mejor. El proceso es largo, en ocasiones desesperante, pero los más ancianos del lugar dicen que a veces da fruto. En el caso del transporte urbano, me temo que tengan que pasar muchas generaciones de _luara_s y _luara_itos para que puedan verlo funcionar de manera razonable.

Es obvio que viajar abre la mente. Sin embargo, también sirve para darnos cuenta de lo desgraciados que, ignorándolo, somos cada vez que llegamos a una parada de autobús coruñesa sin modo de saber cuándo pasará el próximo urbano. Marcador Bueno, para ser justa debería reconocer que a veces la intemperie no ha conseguido borrar del todo la pegatina que indica la frecuencia orientativa (que, por supuesto, no tiene en cuenta el tráfico, las inclemencias del tiempo o cualquier otro imprevisto), permitiéndonos aventurar un máximo. Claro que no hace mucho el ayuntamiento ha desembolsado una no despreciable cantidad en dotar de unos monísimos marcadores a algunas paradas. ¿Las más concurridas? No. ¿Las más transitadas? No. ¿Los enlaces? No. Simplemente algunas (seguro que hubo un criterio de selección, seguro...). Desgraciadamente, esos marcadores que en teoría indican cuánto falta para que pase el siguiente autobús no sirven siquiera para hacer bonito. Porque, obviamente, los cacharros tampoco pueden prever el tráfico, las inclemencias del tiempo o cualquier otro imprevisto. Así que es curioso ver cómo el marcador se empeña desde hace 10 minutos en señalar con insistencia que la llegada del transporte es inmediata cuando su contador llega a 0.

Alguien podría pensar que la compañía de transportes tiene problemas económicos, pocos efectivos o ese tipo de cosas. Sin embargo, es curioso, porque el billete sube año tras año, situándose ahora mismo en 0,93 € según la propia página del ayuntamiento. Vamos, 7 céntimos menos de lo que vale un billete sencillo para el metro en Madrid (y que alguien salve las distancias, como que con ese billete de metro se pueden hacer indefinidos transbordos mientras que los 93 céntimos no incluyen nada de eso). Autobús No me olvido de los bonobuses que se pueden disfrutar desde hace algunos años y que reducen un 30% el precio (ese que aumenta cada año, aunque el porcentaje de reducción es siempre el mismo, claro): 64 céntimos. Los bonos se contratan en las oficinas de una caja de ahorros regional, llevan un chip y se introducen en una maquinita al subirse al vehículo. A veces con la humedad las maquinitas fallan. Eso no sería mucho problema si no fuese porque en esta parte del país la pluviosidad alcanza los 1.000 mm. anuales de media, lloviendo aproximadamente un promedio de 7 de cada 15 días. También hay un bonobús especial para universitarios (con el que el viaje sale a 0,49 ?, pero sólo durante 500 viajes, lo que a cuatro viajes por día, 5 días a la semana, son seis meses -tres menos de los que dura el curso académico...-), pero sólo se puede solicitar si se está empadronado en el municipio (requisito curioso que desde luego deja fuera de juego a la gran mayoría de los estudiantes). Las reivindicaciones con respecto a la frecuencia de los buses urbanos en los campus datan ya de antiguo, de antes de que yo llegase a la universidad. Cuando se instauraron las citadas maquinitas, con el tema de los fallos de las tarjetas/bonobús cuando llovía, las colas para subir en las paradas eran si cabe aún más kilométricas. Pero este año lo han solucionado poniendo dos lectores, igual de malos, pero dos. Que ya se sabe que la cantidad es lo que importa.

Con todo, lo que despierta mi mayor curiosidad es la cuidada selección de conductores que la empresa realiza. dicha selección está sin duda encaminada a elegir sólo a aquellos pobladores del asfalto con la cantidad suficiente de sangre fría como para introducirse por rutas imposibles, con la cantidad suficiente de mala leche para gritarle desde a un niño hasta una pobre anciana, con la cantidad suficiente de vocabulario para soltar los más groseros improperios, con la cantidad suficiente de descaro para saltarse todas las normas de tráfico, con la cantidad suficiente de desapego para no apiadarse de nada ni de nadie.

Pero de toda esta perorata, el detalle más estrafalario es el que rescato como broche de oro: los tornos. Todo urbano coruñés está dotado de un torno, cuya función escapa a mi razón, está más allá del alcance de mi ingenuo magín. No es un torno automático que permita sellar el billete. No está integrado con las máquinas que leen las tarjetas bonobús. No permite el paso cómodo de personas con bebés en brazos, gente con paraguas, bolsas, maletas o cualquier tipo de bultos, ni por supuesto de individuos voluminosos. Si una se detiene a pensarlo un poco, sólo se le ocurre que están ahí porque la empresa no se fía de sus empleados. La única función del torno es llevar la cuenta de cuántas personas suben al autobús, aunque todos hemos visto múltiples veces cómo no los agentes de la autoridad ni personas de movilidad reducida, sino amiguitos del conductor se quedan en la parte delantera hasta su parada, en la que se bajan por la puerta de delante, la misma por la que una no puede bajar bajo ningún concepto cuando el autobús va abarrotado (con mucha más gente en su interior de la que marca el máximo en las plaquitas del vehículo) y tiene que arreglárselas para llegar a la parte trasera antes de que se le pase su destino. ¿Y qué ocurre si, por accidente, un torno gira dos veces en lugar de una? Pues o bien el siguiente pasajero es obligado a convertirse en trapecista y pasar por encima o por debajo, o bien el conductor escupe un áspero "Pues tienes que pagarme otro viaje". Ya, y tu empresa debería dar un buen servicio además de contratar gente de la que se fíe para no tener que poner esos inútiles estorbos.

BOCTAOE