30 diciembre 2006

Y volver, volver, volver...

Lamento que este post se haya hecho esperar tanto y no haber dado señales de vida desde que abandoné Houston hasta ahora, ya a punto de finalizar el año. Pero es que un gran viaje merece un gran final, y el regreso ha hecho honor a tal circunstancia.

Dejé la ciudad texana a primera hora de la tarde del viernes 22, y no fue hasta entrada la noche del sábado 23 cuando por fin puse pie en tierras gallegas de nuevo. Durante esas más de veinticuatro horas, ocurrió de todo: aviones retrasados, cambios de rutas aéreas, sustitución del billete con dos enlaces por otro pasando por tres aeropuertos, más retrasos y un largo etcétera que incluyó mi primera visita a la impresionante T4 (a mí no me engañas, Gallardón, tú querías un aeropuerto nuevo, no una nueva terminal :-D -porque eso es lo que es la T4, un flamante y reluciente nuevo aeropuerto en sí mismo, con su propia torre de control y autobuses gratuitos para el paseíllo de diez minutos que lleva conectar con el viejo Barajas-) e, inevitablemente, el extravío de mis maletas, que permanecieron en paradero desconocido por espacio de cinco días. Por suerte, al final recibí la esperada llamada del aeropuerto de Vigo en la que me informaban que habían llegado sanas y salvas, pero que por motivos para mí entonces desconocidos no podían enviármelas por carretera, de manera que emprendieron un nuevo periplo para llegar a Alvedro vía Madrid por segunda vez. Temiéndome que tentar a la suerte de tal manera desembocase finalmente en la definitiva pérdida de mi equipaje, aguardé intranquila hasta que el teléfono sonó de nuevo, requiriendo mi presencia en el aeropuerto coruñés para recoger mis viajeros bártulos. Por lo menos la visita más breve de mi vida al aeródromo herculino me sirvió para desvelar el misterio de la imposibilidad de que las inocentes maletas abandonasen el recinto por su cuenta: el guardia civil de turno tenía que hacerme la famosa pregunta "¿Tiene usted algo que declarar?" Y es que nos olvidamos de lo fáciles que son las cosas dentro de la Unión Europea, hasta que salimos de ella. Por suerte, tras una afirmación tan escueta como perpleja, pude finalmente conducir mis trolleys de regreso al hogar :-). Bien está lo que bien acaba.

Por lo demás, esta semana me ha servido para irme recuperando poco a poco del jet lag, que ha sido órdenes de magnitud más difícil de superar que tras el viaje de ida (algo que no se ha visto precisamente aliviado por el descontrol de horarios propio de estas festivas fechas), reencontrarme con todos, enseñar fotos, contar anécdotas, repartir souvenirs y demás. También he tenido tiempo para asistir al segundo partido de la selección gallega, que resultó casi más entretenido en las gradas que sobre el terreno de juego (suponiendo que el hecho de celebrarse el día de los inocentes no tuviera nada que ver). Y, apenas sin tiempo a pestañear, el 2007 está a la vuelta de la esquina. Querría desear que traiga muchas cosas buenas, pero me he levantado esta mañana para encontrarme en una mezcla de desilusión, tristeza e impotencia, la noticia del regreso de la violencia con firma etarra. Desde luego, es uno de los titulares que nadie desearía tener que leer como broche del 2006.

21 diciembre 2006

Adiós a los dinner buddies y adiós al campus

UH campus Probablemente este sea el último post que escribiré desde Houston (al menos en este viaje ;-)), así que es inevitable que trate de despedidas: de los amigos, tanto de los viejos con los que me reencontré en esta ciudad, demostrando una vez más lo pequeño que es el mundo y lo importante que es tener amigos, como de los nuevos que he hecho y que siempre tendrán su rinconcito en mi memoria. Despedidas de los lugares en los que mejor nos lo hemos pasado, a los que acudíamos después de un largo día de trabajo buscando un poco de tranquilidad, un ambiente relajado en el que charlar, y algo sabroso con lo que aplacar el hambre. Despedidas de todos aquellos que conocimos en el proceso, que formaron parte de esa atmósfera, que la hicieron más agradable, que nos trajeron pequeños detalles, anécdotas y risas. Despedidas también de lo cotidiano: del despacho, del Philip G. Hoffman Hall, del campus. Mañana, más despedidas, ya las últimas: de la casa, del barrio... y finalmente, de la ciudad, del país.

No me malinterpretéis, que no suene melancolía en mis palabras... Un círculo se cierra que hace tres meses se abrió, un círculo disjunto con toda mi vida anterior. No puedo imaginarme quedarme en este círculo y perder todo lo que tuve antes, así que... ¡esperadme, que allá voy!

18 diciembre 2006

Adiós al Downtown Houston

Downtown Houston Como último fin de semana en Houston, decidí ponerle el broche que se merecía, y el sábado me fui al centro a sacarles fotos a los rascacielos, cosa que por una u otra razón había ido posponiendo. Para los que aún no tengáis mi página de Flickr en vuestro programa favorito de RSS (usando mi enlace Flickr-RSS), sabed que es ahí donde podéis ver las mejores instantáneas que conseguí, aunque aquí al lado os dejo un botón de muestra :-).

El domingo tocó visita al Houston Museum of Fine Arts, el último de los elementos culturales que quedaba en mi to do list. Y la verdad es que merecía tanto la pena como me habían comentado en repetidas ocasiones: el complejo cuenta en realidad con tres edificios diferentes, que albergan desde piezas del antiguo Egipto hasta pinturas de los mismísimos Picasso, Van Gogh, Matisse o Monet, amén de diferentes exposiciones itinerantes. En este caso pudimos pasear por una dedicada a la exploración del oeste norteamericano en sus primeros tiempos.

Christmas decorations Ya por la noche, haciendo tiempo para acudir a una auténtica BBQ (barbacoa) texana, nos dimos una vuelta por el barrio residencial donde vive Linh, en el que muchas casas apenas son visibles detrás de las toneladas de luces navideñas que adornan sus fachadas y jardines (como la que veis a la derecha, por ejemplo).

Y así comienza la semana que me llevará de vuelta a Europa... ¡la cuenta atrás está en marcha! 5, 4, 3, 2... 1!!!

15 diciembre 2006

Colegio Profesional de Ingeniería en Informática de Galicia

Ingeniería Informática En el DOG de hoy ha salido publicada la creación del Colegio Profesional de Ingeniería en Informática de Galicia. La ley no entrará en vigor hasta dentro de 20 días, momento en el cual comenzará todo un proceso que pasa por la creación de los organismos directores del propio colegio, la redacción de sus estatutos, etc. Es por ello que lo que se publica en el DOG es un texto pequeño, de apenas un par de páginas, que no obstante deja claro que será obligatorio estar colegiado para ejercer la profesión en el territorio de la comunidad autónoma gallega, siendo necesario estar en posesión del título de licenciatura o de ingeniería en informática para poder hacerlo.

Personalmente, creo que es una buena noticia. Una de los principales lamentos de quienes nos dejamos la piel estudiando esta dura carrera es, precisamente, la falta de reconocimiento que tiene a nivel social. Por eso espero, no sólo que la creación del colegio profesional redunde en el desarrollo de proyectos informáticos de más calidad, sino que ello ayude a que los ciudadanos reconozcan lo que significa ser un ingeniero en informática, y aprendan a considerar nuestro trabajo como la profesión de alto nivel que es.

El documento está disponible para ser consultado por quien esté interesado.

14 diciembre 2006

Merry Christmas and Happy Holidays

Así reza la que probablemente sea la única postal navideña que recibiré estando en Houston, habida cuenta de que dentro de una semana estaré rumbo al viejo continente. No esperaba ninguna, de hecho, y, como suele pasar en estas ocasiones, me ha llegado de manos de quien menos la hubiese pensado... ¿lo adivináis? Seguro que no. Está bien, probablemente si os enseño la postal podáis tener alguna pista...

¿Aún nada? ¿Ni siquiera con todas las buenas opiniones que nos ha merecido? Está bien, si nadie es capaz de acertarlo, tendré que deciros quién la firma... "Your METRO Operator". En efecto, lo creáis o no (y sé que es difícil, sobretodo considerando a lo que nos tienen acostumbrados en otros lugares), pero os prometo que no miento, ¿por qué habría?

Lo dicho, Feliz Navidad y Felices Fiestas.

11 diciembre 2006

American birthday

Pues sí, tal y como parrulo me ordenó, tuve un great American birthday. Probablemente no a la altura del de una quinceañera autóctona, pero con suficientes emociones para una foránea como yo.

Era domingo y llovía, así que habría corrido el serio peligro de amodorrarme en casa durante la mañana y desaprovechar la mitad del día, de no haber sido por Linh y lo que más tarde resultaría ser una valiente excusa, su intención de llevarme a ver una función navideña en su iglesia :-D. Con ese plan en mente, me recogió para ir antes a comer, y su sugerencia fue una Japanese Steak House. Seguramente el nombre no os diga nada, pero si os explico que se trata de uno de esos lugares donde al llegar te acomodan en torno a una mesa en cuyo centro hay una gran plancha, y que cuando la mesa está completa (ocho comensales) aparece el cocinero y prepara ante vosotros la comida, se os vendrá una clara imagen a la cabeza: Pues allí estábamos nosotras, disfrutando de la pericia del chef con los cuchillos, de sus malabarismos con los diferentes utensilios e ingredientes, y, por supuesto, del delicioso resultado que de todo ello, como mágicamente, se derivaba. Japanese Steak House Quién me iba a decir a mí que poco después, debidamente compinchada con quién sino Linh, iba a aparecer la camarera, sombrero, catana y Polaroid en mano, para inmortalizar el momento mientras el restro de extraños me cantaban el Happy birthday. No puedo realmente expresar lo que se siente estando rodeada de desconocidos que de repente se arrancan a cantarte mientras te visten con un pomposo gorro rojo y te entregan un sable japonés para que poses, así que podéis ver mi cara en la foto de al lado (aunque realmente creo que no se aprecia el precioso color rojo que debía teñir mis mejillas por completo :-D).

Cuando por fin pude recuperar el control de la situación, dejamos el lugar para ir a estrenar uno de mis regalos de cumpleaños: una flamante nueva taza de Starbucks, decorada con motivos navideños, que también podéis ver a la derecha de esta otra imagen . Por supuesto, hizo los honores un humeante y aromático Pumpkin Spice Latte. Con él en mano hicimos caso del sabio consejo de Homer Simpson, quien a su hijo Bart recomendaba "Para pasar un día genial, vete al centro comercial". Por allí deambulamos, visitando algunas tiendas de souvenires, librerías, y uno de esos paraísos de coleccionistas donde cualquier tipo de objeto se convierte en fetiche de los fans de James Dean, Marilyn Monroe o Elvis Presley. Pusimos el broche a la tarde con la tradición más americana de todas: cine y batido (de acuerdo, la versión oficial incluye cine y helado, en realidad). En este caso, la película elegida fue Stranger than fiction, un filme más que recomendable. La venden en los trailers como una simple comedia, pero es una historia que va mucho más allá, convertiéndose en una de ésas tras las que una sale de la sala con ganas de comentar con los demás lo que haría si hubiese sido la protagonista y la conversación acaba irremediablemente convirtiéndose en un debate filosófico sobre la vida misma. Con un Will Ferrel estoico, una Emma Thompson magistral y un anecdótico Dustin Hoffman, merece la pena no perdérsela.

Y poniendo el broche a este cumpleaños que algunos quisieron comenzar el sábado y otros apuraron hasta hoy lunes, los buenos deseos de unos grandes amigos en el reverso de una postal... gracias a todos una vez más, y a las cartas, y a los mails, y a la mensajería instantánea, y a los SMS ...

09 diciembre 2006

Cuando el tiempo juega a tu favor...

No es que suceda muy a menudo. Y a la vista los primeros mensajes de felicitación de cumpleaños que ya he empezado a recibir (gracias por los SMS, las postales que supuestamente no iban a llegar ;-);-P, las llamadas -bendito skype-, o las alusiones blogueras), tengo que hacer una declaración. Ante todo, que quede claro que emocionan y se agredecen, todos y cada uno de ellos en particular. Pero, ¡un momento! Por una vez, el tiempo juega a mi favor. Estoy en otro continente, huso horario GMT-6, lo cual me permite disfrutar de unos 25 años excepcionalmente largos. Seré una jovencita aún durante unas horas antes de que lo de "veintipocos" deje paso definitivamente a los "veintitantos", como inevitable anticipo de los "veintimuchos". :-D

Después de esta nota aclaratoria, pasemos a la sección de recomendaciones. Si disponéis de un par de horas y os apetece acomodaros en la butaca de un cine, os recomiendo The Holiday. Linh y yo la fuimos a ver ayer por la noche, y pasamos un muy buen rato. La película es una comedia romántica fácil, con el entorno navideño de fondo, de las típicas de esta época. Sin llegar a entrar en la categoría de las inevitablemente predecibles, se mueve bien entre la carcajada generosa y el obligatorio momento lacrimógeno, dejando un buen sabor de boca. En el reparto, una muy cercana Kate Winslet en un personaje que irradia empatía, un discreto Jack Black, la alocada Cameron Díaz (cuya presencia puede o no ser suficiente para animar a ciertos sectores de público), y un irresistible Jude Law que ninguna fémina ni parte del extranjero deberían perderse ;-).

Ahora, si me disculpan, tengo unas horas de juventud que aprovechar :-D.

07 diciembre 2006

Cómo distinguir un regalo de un sablazo

¡Hola, amigos! Henos aquí, en un nuevo capítulo de Cómo distinguir..., de manos de la autora de este blog! Si os gustó Cómo distinguir una tormenta de una inundación, ¡no os podéis perder esta nueva edición! Al menos, si queréis saber cómo distinguir un regalo de un sablazo.

Cuando te recibe una atmósfera acogedora pero sin pretensiones, cuando esperas de pie varios minutos, cuando a una camarera dicharachera no le importa sentarte en el sitio que más te gusta, cuando la casa pone una generosa ensalada de forma gratuita, cuando cenas agradable y sosegadamente, cuando la comida es sabrosa y abundante, cuando todo te deja buen sabor de boca... es un regalo.

Cuando en el aparcamiento un avispado joven que parece venir a indicarte dónde estacionar te pide las llaves del coche, cuando te conducen inmediatamente a una mesa vacía, cuando te explican que además del buffet de acompañamientos el posavasos de tu derecha funciona como un semáforo (verde = ¡traedme de todos los tipos de carne a la brasa que preparáis aquí!, rojo = ¡basta, ya no puedo más!), cuando los camareros desfilan sin parar en un incansable ir y venir, cuando no ves el precio de nada por ninguna parte... es un sablazo.

Nuestro regalo, el pasado lunes, fue el restaurante italiano Olive Garden, donde por unos 10 euros cada una degustamos Linh y yo riquísimos y abundantes sendos platos de pasta, acompañados de generosa y suculenta ensalada de la casa, teniendo, muy a nuestro pesar, que prescindir de los prometedores postres y que solicitar dos to-go boxes. El sablazo fue ayer, en la churrasquería brasileña Nelore, donde hemos pagado el precio más alto de nuestra vida por una carne sabrosa pero no exquisita y un buffet más bien reducido, eso sí, todo aderezado con modales de afectada educación, la parafernalia del posavasos-semáforo que gobierna el desfile de camareros (todos mexicanos, para no variar) y el flamante aparcacoches (casi tan rápido conduciendo como reclamando su correspondiente propina). Por lo único que no nos amargaremos la existencia recordando el número de cifras de la cuenta será por el postre, una crema helada de Papaya que deleitaría el paladar del más exigente catador. ¡Larga vida a las tarjetas de crédito, a los pies en polvorosa y la memoria de elefante!

06 diciembre 2006

He's leaving, too...

The day broke cloudy, meaning granted warmer and blessed temperatures, even more as the weather channel announced polar air was merciless covering all North America. Alarm clock, laziness, jump, shower, breakfast, some tidying up and go, heading for the bus stop, as every morning.

After just a few minutes, the shape of the public transportation vehicle appears in the distance. A little bit late, but not that much. As it approaches, however, something different is in the air. It finally comes to a stop, but unusually further away from the sidewalk. Getting in, I found out why: he was no longer there. The young lady in his place and I exchange some hello's and smiles, while my ticket bips friendly, as if joining our politeness. "Maybe he couldn't go to work today", I think, looking for an untaken seat. But he did... sort of. As he is there, seating with the other riders, every morning riders, new riders. With his wide, easy-going and catching smile, like the proud captain that welcomes passengers on board. Probably as everybody else was, I was relieved to see him, and comforted to hear my very own "Good morning, how'ya doing?".

However, the joy was over as soon as I found a spot and had a seat. At once, I realised why he, even wearing his uniform, was not at the wheel today. I understood why he was there, in the front line, reassuring with his eyes the shy girl who was driving us North on Almeda Rd. He's leaving, too... after so many years of selfless and devoted service, he's likely to go into retirement. It's his right, but the funny thing is that his good and cheerful mood makes him look young enough for it to feel unfair.

The only thing I can hope for is that he, among other occupational knacks, can pass on to his apprentice the charisma he gave to bus #11. Who knows if the ability to make you think the day is going to worth it just by saying goodbye with his always kind "Have a nice day!"; the thoughtfulness that made him not to speed up until anyone with lots of bags and stuff have reached a steady handle or a handy seat; that nice thing in his voice that tells you he really cares; the neat sensation he gave you away when waving you goodbye as he followed his way... if that kind of things might be taught...

Él también se va...

El día amaneció nublado, lo que significaba invariablemente cálidas y agradecidas temperaturas, sobre todo ante la perspectiva que en el canal del tiempo se anunciaba: la masa de aire polar que cubre poco a poco, inexorable, toda nortemérica. Despertador, minutos remolones, brinco, ducha, desayuno, dejar la casa presentable y salir, rumbo a la parada del bus, como cada mañana.

Tras breves minutos, se divisa la silueta del transporte público a lo lejos. Llegaba un poco tarde, pero no demasiado. A medida que se aproximaba, sin embargo, algo diferente latía en el ambiente. El vehículo se detuvo algo alejado del arcén, de una manera totalmente no habitual. Y al subir, descubrí el por qué: él no estaba allí. Intercambio de saludos y sonrisas con la joven que ocupaba su lugar, mientras el bono emite su familiar pitido de aceptación, como participando también de la cortesía. "Será que hoy no pudo ir a trabajar", pensé, buscando un sitio libre con la mirada. Pero sí había ido... de alguna manera. Porque allí estaba, sentado entre los viajeros, sus viajeros, los de todas las mañanas, algunos nuevos. Con su amplia, bonachona y contagiosa sonrisa, como el satisfecho capitán que da la bienvenida a bordo a sus pasajeros. Seguro que como todos los demás, también me sentí aliviada al verle, y reconfortada al recibir mi correspondiente "Good morning, how'ya doing?".

Sin embargo, la alegría duró sólo el tiempo que me llevó encontrar un hueco y sentarme. Enseguida comprendí por qué hoy no se sentaba al volante, pese a ir vestido de uniforme. Entendí por qué estaba allí, en primera fila, apoyando con su mirada a la tímida chica que nos conducía hacia el norte por Almeda Rd. Él también se va... probablemente tras largos años de abnegado y devoto servicio, se retira. Aunque tenga sentido, es curioso cómo la alegría y el buen humor que irradia le restan los años suficientes como para que parezca injusto que pueda hacerlo.

Sólo puedo desear que, entre los trucos del oficio, transmita a su aprendiz ese carisma que aportaba al autobús número once. Quién sabe si la capacidad de hacerte pensar que el día realmente va a merecer la pena cuando se despedía de ti con su siempre atento "Have a nice day!"; esa consideración con la que no pisaba a fondo el acelerador hasta que aquella persona con bultos había encontrado la estabilidad de un asidero o el alivio de un asiento; ese amable cariz oculto en su tono de voz que transmite que realmente lo siente, que le importa; ese buen recuerdo que te regalaba al decirte adiós con la mano mientras seguía su ruta, dejándote atrás... si esas cosas se pueden enseñar...

04 diciembre 2006

Presentation succeeded!

Pues sí, acabo de hacer la presentación del trabajo que llevo realizando en Houston estos meses. Ha sido como parte de un seminario de sistemas que hay cada semana. Generalmente tiene lugar los miércoles, pero como las clases prácticamente han terminado, los alumnos están con los exámenes finales y las vacaciones de navidad esperan a la vuelta de la esquina, esta semana ha sido hoy, lunes. Pese a todos los esfuerzos, sin embargo, la afluencia ha sido poca, lo que no ha significado, empero, que hubiera pocas preguntas. Con todo, creo que he salido más o menos airosa de ellas, a pesar de que sólo llevo poco más de dos meses trabajando en esto.

De alguna manera, esta presentación es como un broche a la estancia. Será porque los demás doctorandos que también están de viaje empiezan a regresar o ya están de regreso en casita :-), pero no puedo evitar sentir que esto se acaba... Aún tengo cosas por hacer, claro: con la herramienta desarrollada, habrá que ejecutar algunos tests y una vez que tengamos los resultados, redactar algún articulillo quizás. Pero lo grueso del asunto ya queda atrás.

Lo mismo pasa con el resto de actividades. Con medio país en plena ola de frío y sepultado por la nieve, el otoño se ha decidido finalmente a llegar a Texas: las temperaturas han bajado y no parece que vayan a volver a subir, así que apetece menos salir por ahí, sobre todo contando con que a las cinco de la tarde ya ha oscurecido casi por completo. Y como calvaris ya no está, me temo que me quedaré sin asistir a ningún partido de baloncesto universitario (no creo que convenza a Linh para asistir a uno :-D), porque tanto chicas como chicos juegan a las siete de la tarde, y a las horas a las que deben terminar no tengo ni autobuses para regresar a casa. Por lo menos he desvelado el misterio del béisbol y de por qué no he visto publicidad del equipo universitario en todo este tiempo: y es que la siguiente temporada de dicho deporte no empieza hasta febrero.

En fin, tendré que aprovechar y degustar los California y Philadelphia rolls que tanto me gustan antes de volver, no sólo porque en Coruña no podemos permitirnos frecuentar alegremente *el* japonés que hay, sino antes de que Japón empiece a censurar estas sushi-aberraciones híbridas no sindicadas :-D.

02 diciembre 2006

Back to an empty place

Luckily for me, I have always been the one who was leaving. The one who packed the suitcase. The one who took the plane. The one who said "We'll see each other soon!"

But today, for the first time, it was me the one who watched someone else's suitcase being packed. The one taking somebody to the airport. The one who stayed behind the line and waved goodbye. And, most of all, the one going back to an empty place.

What it is left for me to hold on to is that there are only three weeks ahead for me to leave behind this empty place.

Y como vino, se fue...

Parece mentira que ya haya pasado un mes entero, y calvaris esté ahora mismo volando "de vuelta a la civilización" ;-)... Pero bueno, eso también quiere decir que dentro de nada yo estaré haciendo lo propio, así que hay que verlo con optimismo.

Mientras tanto, trataré de aprovechar el tiempo que me queda por aquí, y en ello he utilizado la tarde de hoy, ya que después de dejar el aeropuerto, Linh y yo hemos ido a ver la exposición itinerante sobre Benjamin Franklin que estará en el museo de Ciencias Naturales de Houston hasta el próximo mes de enero. Es curiosa la admiración idílica que el personaje de Benjamin Franklin despierta en los estadounidenses, aunque gracias a la exposición he podido comprender un poco más el por qué. No sólo encarna totalmente el sueño americano, al haber sido un personaje que nació y se crió en el seno de una muy humilde familia, y contra viento y marea se hizo a sí mismo, prosperando en los negocios y llegando a ser un hombre adinerado, sino que además se formó de manera autodidacta llegando no sólo a ser un hombre ilustrado, sino un benefactor de su comunidad. Además, jugó un papel diplomático muy importante en la independencia de los Estados Unidos, ganando el favor de los franceses y colaborando en la redacción de la mismísima declaración de independencia. Por si ello fuera poco, la ciencia lo recordará siempre por sus experimentos relacionados con la electricidad. La cara que, no obstante, permanece con más frecuencia oculta, es sin embargo una de las más interesantes. Ese Benjamin Franklin que publicaba bajo seudónimo, en su propia imprenta, libros en los que criticaba la pobre formación de las mujeres y su rol sexista en la sociedad, culpando a los propios hombres del papel y los clichés a los que estaban relegadas. Ese Benjamin Franklin que dio su voto a favor de la constitución estadounidense a pesar de sus recelos, como por ejemplo, el no haber podido incluir una cláusula en contra de la esclavitud. Vamos, que el honor de presidir los billetes de 100 dólares parece que el hombre se lo tiene merecido.