30 diciembre 2007

No hay dos sin tres

O al menos eso se suele decir. En este caso, además, se cumplió... aunque por poco. Hablo del tercer partido de la selección gallega de fútbol, que se celebró el pasado jueves, en esta ocasión contra Camerún. Después de su estreno en San Lázaro hace dos años y su reafirmación del año pasado en Riazor, en esta ocasión le tocaba al estadio de Balaídos el turno de servir de emplazamiento para el evento. Y, fieles sobre todo al buen ambiente y la fiesta que se organiza siempre en derredor, allí estábamos calvaris y yo, junto con otro buen puñado de gente hasta casi llenar el estadio.

Quién nos iba a decir a nosotros que los que estarían a punto de no aparecer serían los propios jugadores rivales. Nada más y nada menos que una hora y media hubo que esperar para que se dignasen a aparecer en el campo, recibidos, como no podía ser de otra manera, con sonoras pitadas que se mantuvieron a lo largo de todo el encuentro. Las contradictorias versiones ofrecidas por distintos medios de comunicación y la lamentable falta de justificación, explicación o disculpa alguna por parte de la federación camerunesa, hacen que todavía hoy sea difícil saber qué fue lo que ocurrió. Si la culpa fue de la organización o si los responsables fueron enigmáticos problemas internos de la selección africana. En cualquier caso, deplorable. En contraste, como suele ocurrir en estos casos, un 10 para el público, que aguantó estoicamente hasta que los jugadores saltaron al terreno de juego. Hubo quienes tuvieron que marcharse antes porque trabajaban temprano al día siguiente, hubo quienes abandonaron pensando que aquello ya no empezaría, pero la gran mayoría confiaron en la irmandiña y soportaron la fría espera en la noche viguesa a ritmo de las canciones de Piratas, Siniestro total y Heredeiros da Cruz, radiadas por la megafonía. Al final, un empate a uno que supo a poco, sobre todo porque ambos tantos llegaron de penalti; una selección gallega que dejó buena impresión, jugando al toque y dibujando combinaciones dignas de cualquier equipo acostumbrado a jugar semana tras semana, pero que adoleció de fuerza en la delantera que culminase sus triangulaciones.

Ahora la pregunta es... y el año que viene, ¿dónde?

23 diciembre 2007

Felices fiestas

Campanillas

El final del año ya está casi aquí, y con él llegará el principio de otro más. En él espero seguir publicando experiencias, pensamientos, opiniones, anécdotas e informaciones varias. También espero que sigan entreteniendo a quienes las leen habitualmente, y que puedan seguir siendo útiles de vez en cuando a quien las encuentran por casualidad. A todos ellos, conocidos y desconocidos, habituales y esporádicos, envío desde aquí mis felicitaciones navideñas, deseándoos que paséis unas felices fiestas y que recibáis al 2008 con buen pie, como presagio de un año en el que el balance de lo positivo y lo negativo se incline a favor de lo primero.

Merry Christmas and Happy New Year!

16 diciembre 2007

Los que casi ganamos

Como ya vine anunciando en sucesivas ocasiones en los últimos tiempos, finalmente ayer, sábado 15 de diciembre de 2007, tuvo lugar en el Auditorio de Galicia, en Santiago de Compostela, la constitución del Colexio Oficial de Enxeñaría en Informática de Galicia.

En el acto de constitución, además de exponerse la labor que la comisión gestora, encargada de realizar las actividades necesarias para culminar la constitución del colegio desde la promulgación de la ley de su creación hace ahora casi un año, se aprobaron los estatutos del mismo (junto con la totalidad de las enmiendas que se habían presentado al texto), y se realizaron las votaciones para elegir la primera junta directiva. De entre las dos candidaturas que se presentaban, una liderada por Fernando Suárez Lorenzo y la otra encabezada por María José Durán Domínguez, resultó elegida la primera, por un estrechísimo margen de 3 votos. No obstante el resultado, la victoria más importante de ayer fue para la colectividad gallega de ingenieros e ingenieras en informática, que demostró con su participación su grado de implicación, su voluntad de colaboración, su compromiso con la mejora de su profesión.

Igualdad tan pareja en los respaldos granjeados por cada uno de los grupos aspirantes se interpretó en líneas generales como un excelente síntoma de salud democrática, desvelando un escenario tan inesperado como interesante. El sabor dejado en ambos casos es, con todo, agridulce. Para los que tendrán que tomar las riendas y arrancar este importante proyecto, por saber que, añadidas a todas las responsabilidades que desde ayer asumen, tendrán la de convencer con sus actuaciones a esa otra mitad de los colegiados, a quienes no convencieron con el discurso de promesas de su campaña. Y para los que, con iguales dosis de ilusión y ganas de trabajar se quedaron en que casi ganaron, porque el verse librados de esas mismas responsabilidades es para ellos un pobre consuelo, ínfimamente suavizado por los corteses ofrecimientos de colaboración intercambiados tras hacerse público el escrutinio.

Sea como fuere, esta entrada no es un punto y final, sino sólo un punto y seguido. Esperemos que haya muchas y buenas cosas que comentar al respecto de este nuestro recién estrenado colegio profesional que, no siendo nunca tarde con buena dicha, ha comenzado su andadura.

09 diciembre 2007

Man of science, man of faith

Para no decepcionar a los seguidores de Lost, me apresuraré a aclarar que esta entrada no tiene nada que ver con la popular serie de TV (cuyo regreso se espera ávidamente, aunque se haya visto tambaleado por la huelga de guionistas). Simplemente he elegido como título el del primer episodio de la segunda temporada porque me ha parecido muy al caso de lo que vengo a compartir hoy.

No sabría precisar en qué momento los niños comienzan a comprender el concepto de vida y, por extensión, el de muerte. No soy capaz de recordar en qué momento lo hice yo. Mi infancia y adolescencia transcurrieron tranquilas en ese aspecto, de suerte que el abuelo que no conocí había muerto antes de nacer yo, y quienes le han seguido después, por causas naturales o no, lo hicieron más de veinte años más tarde. He de reconocer, sin embargo, que los veranos que pasaba en aquella casa de la aldea, era raro ver todos aquellos portarretratos en los que una mujer joven que guardaba cierto parecido con mi abuela compartía tonos sepia con un hombre completamente desconocido. Pero en realidad era igual de raro que ver a mis tías convertidas en niñas de mi edad, en las mismas fotografías. Los domingos de fiesta, después de misa, mientras las niñas, ya mujeres, ponían flores ante el mármol grabado con el nombre de aquel hombre, mis primos y yo nos entreteníamos buscando la lápida del habitante más longevo de aquel lugar. Y aunque algunos nichos estaban acompañados de fotos, y algunas fotos eran a su vez de niños, nunca conseguí ver la muerte como algo cercano, como algo suficientemente amenazador como para que me amedrentase.

No se me entienda mal. No seré yo quien afirme no tener miedo a la muerte, a pesar de que la famosa frase de Epicuro ("Mientras existimos, la muerte no está presente; y cuando llega la muerte, nosotros ya no existimos") me hizo reflexionar mucho en su día, convenciéndome de lo inútil del sentimiento de desasosiego que despierta pensar que el universo seguirá girando y girando largo tiempo después de que una misma se haya extinguido. Con todo, creo que no es nada más que un instinto egoísta el que despierta esa desazón por "perderse" todo lo que vendrá después. En cualquier caso, y sin meternos en discusiones de corte religioso, de lo que no comulgo es de esas historias que todos hemos oído alguna vez relacionadas de uno u otro modo con la muerte: espíritus, apariciones, encantamientos... fenómenos paranormales varios.

Será que nunca he tenido la suerte o la desgracia de experimentar uno de ellos, o simplemente que en este terreno soy más escéptica que santo Tomás. ¿Y usted, lector/a o visitante, qué opina al respecto? ¿Ha vivido en primera persona algún suceso de esta índole para el que no encuentre explicación racional? ¿Guarda una ouija que no se atreve a desempolvar en algún rincón de su casa? ¿Se manifiesta una presencia en una antigua propiedad de su familia? ¿Se considera un hombre/mujer de ciencia o de fe? ¡Por favor, compártalo con nosotros!

05 diciembre 2007

Todos los caminos llevan a Roma

De todos es sabido que una de las grandes contribuciones del imperio romano fue la red de comunicaciones que construyeron, las famosas calzadas romanas. Restos de ellas aún se conservan hoy en día y, supuestamente, el dicho popular "todos los caminos llevan a Roma" tendría su origen en aquel entonces.

Cabría pensar que, desde el descubrimiento de que Finisterre no era tal hasta el día de hoy, en que navegamos por las llamadas autopistas de la información, semejante muletilla habría quedado más que obsoleta. Pero no se vayan a creer. Y es que... ¿a que no sabían que existe una Roma (casi) en cada continente?

Lo del casi está puesto a regañadientes porque supuestamente hay una Roma en cada uno de los cinco continentes (sin despreciar a la Antártida, que carece de todo núcleo urbano como tal), pero no he sido capaz de encontrar información sustancial sobre la asiática. Cualquier pista es bienvenida, como lo es cualquier repetición del fenómeno con otros nombres de ciudades o accidentes geográficos :-).

27 noviembre 2007

El día después del día después

No crean que, sólo porque no publiqué ningún mensaje al respecto, se me pasó por alto que el domingo fue el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. Nada más lejos. Es más, pasé un buen rato pensando qué podía yo decir al respecto. Pero no se me ocurría nada. Pasé otro buen rato buscando una imagen que pudiera poner voz a ese silencio. Pero no encontré nada.

Entonces pensé que no importaba demasiado, ya que todas las televisiones, radios, periódicos, publicaciones y sitios web hablaban del tema ese día. Las concentraciones y gestos abrían los titulares, las convocatorias poblaban las portadas. Y pensé en dejarlo para el día siguiente, pues lo malo de este tipo de homenajes es que al día siguiente poco queda de los buenos propósitos enunciados durante el fragor de la reivindicación. El día siguiente era lunes, era la vuelta a la rutina, la vuelta a lo mismo de siempre.

Pero ayer me di cuenta de que no importaba el día en sí, ni siquiera el día siguiente. Por eso hoy, el día siguiente al día siguiente, un día como otro cualquiera, vengo aquí a poner un granito de arena por la eliminación de la violencia contra la mujer. Y la hago ni más ni menos que en forma de recomendación cultural, cinematográfica en concreto: 10 items or less (Dame diez razones). Esta película, magistralmente interpretada por una Paz Vega que irradia una tremenda personalidad y por el siempre genial Morgan Freeman, es un grito, un enfado, una frustración, una curiosidad, una sonrisa, un miedo, un sollozo, una alegría, un alivio y una determinación. Nada más y nada menos. Es una historia sin historia, un final sin final, una moraleja sin vocación de enseñar que transmite una verdad innegable. Es la primera piedra de un esfuerzo al cincuenta por ciento. Es una película que merece la pena, aunque sea sólo para reír. O para llorar. Eso sí, si es posible, véanla en versión original (en la versión en español Paz Vega no se dobla a sí misma y escuchar a Morgan Freeman canturreando Al pasar la barca... no tiene precio).

25 noviembre 2007

Trickle

A todos nos ha pasado alguna vez que, mientras navegamos por internet, de repente iniciamos alguna otra tarea que succiona todo nuestro ancho de banda, casi impidiendo que podamos compaginarla con cualquier otra, por simple que sea. Este suele ser el escenario habitual, por ejemplo, cuando iniciamos alguna descarga (ya sea directa, o utilizando programas P2P) y queremos seguir leyendo blogs o recibiendo nuestro correo electrónico. En teoría, algunas de las aplicaciones que utilizamos para descargar contenidos son capaces de autolimitarse, pero estos límites no siempre funcionan como deberían, pues en ocasiones se refieren al caudal de datos y no al de control, o cosas similares.

Cuando, hartos de esta situación, decidimos meter mano al asunto, comprendemos enseguida que las alternativas nos conducen en su mayoría a soluciones que sin duda pueden controlar perfectamente el problema, como la gestión de calidad de servicio (QoS, Quality of Service), pero que no se configuran en un par de clics ni con un par de comandos, como realmente nos gustaría. En este caso, no buscamos toda la potencia y flexibilidad de QoS, sino una herramienta sencilla y eficaz para uso puntual.

Pues bien, el otro día decidí dedicarle un poco de tiempo a la búsqueda de alternativas a QoS que estuviesen al alcance de cualquier usuario, independientemente de su nivel de conocimiento o índice de vaguitis. Y me topé con trickle. Trickle es un pequeño software que sirve para gestionar el consumo de ancho de banda en espacio de usuario, lo que quiere decir que cualquier usuario puede utilizarlo para limitar el ratio de subida o de bajada de los programas que lanza sin necesidad de permisos especiales ni de administración. Funciona en sistemas Linux/BSD/Solaris y usarlo es tan fácil como teclear:

# apt-get install trickle (como root)

$ trickle -d LIMITE_DE_BAJADA -u LIMITE_DE_SUBIDA <aplicación y sus argumentos>

La enorme facilidad de uso de trickle se combina con la atractiva posibilidad de emplearlo con cualquier aplicación: desde el propio apt hasta el Skype, pasando por un FTP o incluso nuestro navegador habitual. Eso sí, a diferencia de QoS, que puede garantizar un ancho de banda mínimo, trickle sirve sólo para establecer límites superiores a las descargas o a los uploads. Mas si ésta es precisamente vuestra necesidad, ¡disfrutad de esta sencilla utilidad!

22 noviembre 2007

Valioso anonimato

En estos mundos en los que vivimos, creo que el anonimato no está suficientemente valorado. La popularidad es un valor en sí mismo, con distintos sabores pero un mismo fondo, para muchos estratos de la sociedad, desde los adolescentes hasta los que ya peinan canas. Probablemente es bastante irónico que diga esto desde un sitio como una bitácora en internet, pero no se confundan. De las pocas personas que acaban aquí a golpe de clic de vez en cuando, la mayoría me conocen, o conocen a alguien que me conoce. Son, digámoslo así, el público fácil, se dejan querer. Son gentes que dejan sus simpáticos comentarios de vez en cuando, incluso polemizando y discutiendo, pero siempre demostrando esporádica y espontáneamente que están ahí, contribuyendo a que esta palestra tenga sentido. Mas si las estadísticas de Google Analytics no fallan, otros navegadores apuntan a este humilde sitio de cuando en vez. Son completos desconocidos, que llegan conducidos por algún buscador, guiados por el azar o arrastrados por el aburrimiento. Pocas veces comentan y seguro que casi nunca regresan. No suelen ser problemáticos y, cuando se dejan ver, el círculo del anonimato los rodea, igual que me rodea a mí, con una intersección vacía. Es parte de la magia de las relaciones sociales (si así pueden llamarse) en internet.

En la vida no virtual, también nos movemos desde que nacemos en el seno de diferentes círculos: nuestra familia, nuestros amigos, nuestro barrio, los lugares que frecuentamos, el sitio donde estudiamos o donde trabajamos. Nuestro anonimato en esos casos se diluye entre aquellos con quienes compartimos anécdotas del día a día, pero se hace patente con todos aquellos otros con los que nos cruzamos a diario camino al trabajo, de vuelta a casa, de compras... sin reparar en ellos ni ellos en nosotros. Multitud de caras desconocidas que pasan a nuestro lado un instante. Es parte de las relaciones sociales (si así pueden llamarse) cotidianas.

Lo peor viene cuando, ya sea en uno u otro ámbito, las cosas se descontrolan, cuando se nos escapan de las manos, cuando dejamos de comandarlas. Puede pasar en el primer caso cuando algún post nos traiciona y contamos más de lo que queríamos, o cuando alguien inesperado da con el que creíamos nuestro rincón secreto. Mas lo bueno de la no-realidad es que está siempre a un interruptor de distancia, a una tecla del adiós, a un return del olvido. El borrón y cuenta nueva nunca fue más fácil, aunque siempre igual de trágico. Lo malo es cuando eso ocurre en la otra realidad, la de verdad.

Y no se crean que es tan raro. Multitud de profesiones nos ponen en ojos de muchos y, por tanto, en boca de muchos más. Déjenme poner un ejemplo aleatorio... no, no nos vayamos a un presentador de telediario, ni al concursante del reality show de moda, ni siquiera al locutor de radio... pongamos por caso un profesor. Está claro que no todo el mundo vale. En mi opinión, es algo que requiere diferentes capacidades, desde la paciencia hasta el don de la improvisación, pasando por la habilidad de comunicar y comunicarse, o la destreza de trasmitir una idea, un mensaje, algo nuevo. En los diferentes círculos por los que he pasado a lo largo de mi vida, siempre hubo gente convencida de que yo poseía alguna o varias de esas capacidades. Cuando, al cabo de los años, llegué a pensar que podían tener algo de razón y que no me importaría probar, no se me ocurrió pensar en los efectos colaterales, y muchos menos que el más dramático de esos efectos colaterales tuviese que ver precisamente con el tema de este post.

Pues lo peor de ser profesor no es hablar delante de un aula llena de gente. Eso impone al principio, desde luego, pero poco a poco se va superando, a medida que pasa el tiempo. No es el miedo a que te pregunten algo que no sepas responder. Eso también se va superando, cuando te descubres contestando con convicción y soltura. No es la responsabilidad de hacer una buena labor. Eso se ve en el brillo de esos ojos que de repende comprenden.

Lo peor de ser profesor es que ir por la calle ya nunca vuelve a ser lo mismo. Paseas tranquilamente y alguien te mira. No sabes quién es, pero su mirada es insistente y además expresa claramente que te conoce, aunque tú no sepas quién es. Quizás hasta una media sonrisa te señala acusadora atormentándote porque sabes que tendrías que identificarla. ¡Es como haber perdido la memoria! El corazón se acelera ante la incertidumbre, que se confirma cuando, justo al pasar a tu lado, te saluda. Y en ese momento, sólo hay una décima de segundo para reaccionar. Una simple sonrisa, un gesto, una palabra, separan la fina línea que divide a un profesor afable de un soberbio papanatas que se cree más que los demás.

Pero no acaba todo ahí. Aún hay más. Todavía hay un peldaño más y yo lo he subido hoy. Es cuando pasas a ser tema de conversación... ¡el cotilleo! Una amiga me ha comentado jocosa que servidora y calvaris hemos sido hoy parte de la comidilla del día. ¡Ya está hecho! ¡¡Ya no hay vuelta atrás!! ¡¡¡No hay salvación!!!

16 noviembre 2007

Actualización de (K)Ubuntu Feisty Fawn a Gutsy Gibbon

Como ya conté por aquí en su momento, desde febrero del año pasado mi ordenador de sobremesa es un flamante KUbuntu. Desde entonces la vida ha transcurrido pacíficamente para ese equipo, que fundamentalmente me da servicio el fin de semana y para tareas esencialmente banales, como ver la tele, un capítulo de alguna serie, una película, estar conectada a los servicios de mensajería instantánea o echar un vistazo al correo electrónico. De vez en cuando cometo algún exceso y ripeo algún CD, convierto algún vídeo o grabo algún DVD. Incluso recuerdo haber editado unas pocas fotos antes de ir a revelarlas. Lo dicho, una existencia que muchos PCs quisieran para sí. Ningún susto ni sobresalto, ninguna amenaza en forma de virus o troyano, ningún exceso.

Además, siguiendo la política de actualizaciones de la familia Ubuntu, he ido poniendo al día tanto el sistema operativo como las versiones de los programas que tengo instaladas aproximadamente cada seis meses. Esto es, desde aquel 12 de febrero de 2006, en cuatro ocasiones: a la versión 6.06 (de junio de ese año), a la 6.10 (de octubre de 2006), a la 7.04 (de abril de este año) y la última a la 7.10 (del pasado mes de octubre). Y nunca hasta esta última vez había tenido ningún incidente. El problema con el que me encontré en esta ocasión, al actualizar de Feisty Fawn (apodo de la versión 7.04) a Gutsy Gibbon (apodo de la 7.10) resultó no ser nada del otro mundo, pero como tiene efectos un poco catastróficos (aunque fáciles de subsanar), dejo constancia de él aquí para quien pueda beneficiarse de este conocimiento.

De modo que, estimado usuario de (K)Ubuntu, si usted va a actualizar de Feisty Fawn 7.04 a Gutsy Gibbon 7.10, sírvase comprobar si tiene instalado el paquete evms y, en caso afirmativo, desinstálelo. De no hacerlo, una incompatibilidad no resuelta con ese paquete, que contiene un sistema de gestión de volúmenes, provocará que sus puntos de montaje no sean correctamente identificados con los dispositivos correspondientes, resultando en un arranque que no montará las particiones afectadas. Dependiendo del número e importancia de las mismas que tenga definidas en el fichero /etc/fstab, esto podrá tener una repercusión menor o nula, o por el contrario llegar a provocar que su (K)Ubuntu no arranque, al no encontrar la partición /usr; que no lo haga por completo correctamente, al fallar los servicios por no poder escribir en el /var ni leer su configuración del /etc; o que no se inicien las cuentas de usuario, al no localizar el /home.

Así que recuerde, antes de actualizar de (K)Ubuntu 7.04 a 7.10 (es decir, antes de actualizar de Feisty Fawn a Gutsy Gibbon), ¡ejecute apt-get remove evms y ahórrese problemas!

14 noviembre 2007

Linked-in o el día que Google me encontró a mí

La historia que hoy voy a contar es como esas películas que parecen tener dos tramas, en su inicio totalmente inconexas, pero que de repente el guión hace confluir en un punto, dando sentido al argumento. También puede verse como alguno de esos filmes de intriga, en los que nada parece tener lógica hasta que se descubre el dato que ayuda a encajar todas las piezas del puzle.

Como las fieles visitas de este blog recordarán, hace un año andaba yo por tierras estadounidenses. Más concretamente, acababa de llegar calvaris de visita a Houston, y nos entreteníamos probando todos los tópicos que se nos ocurrían. Poco después, viajaríamos a la costa oeste para visitar en Portland a unos antiguos compañeros suyos. Fue a raíz de aquella visita como conocimos la web Linked-in, yet another red social donde crear tu perfil, en este caso profesional, de cara a mejorar tus relaciones profesionales e incluso buscar empleo. Tanto calvaris como yo teníamos ya entonces bastante claro nuestras aspiraciones en ese terreno, pero igualmente respondimos a la invitación de alta. Y como suele pasar en este tipo de casos, la falta de uso hizo que nuestros correspondientes perfiles cayesen en el olvido hasta para nosotros mismos.

Transcurrieron varios meses. No sólo regresamos a casa, sino que pasaron las navidades, los carnavales, el segundo cuatrimestre al completo y llegó el verano. Y un día cualquiera de principios de julio, me encontré con un curioso correo electrónico en mi buzón. Lo remitía una persona que decía formar parte del European Recruiting Department... ni más ni menos que de Google. Me escribía para saber si estaba interesada en considerar las oportunidades que Google me podía ofrecer.

No sé lo que habríais pensado vosotros, pero yo lo juzgué directamente como spam. Arqueé las cejas, sonreí para mis adentros y lo comenté de manera jocosa en el messenger. Sin embargo, mi interlocutor (parrulo), en vez de colaborar en mi humorístico momento, me desveló que un conocido común había emigrado recientemente a tierras irlandesas llamado por la flauta mágica del gigante de Mountain View. Así que decidí responder. ¿Qué tenía que perder? ¿Dos minutos redactando una respuesta en inglés? Dicho y hecho. Dos días más tarde, la misma persona me pedía en su respuesta un número en el que contactarme para realizarme una entrevista telefónica. Para entonces, aunque aún excéptica, yo ya estaba, como mínimo, alucinando. ¿Cómo demonios había dado Google conmigo? ¿Y qué habían visto que les había parecido tan interesante? Los interrogantes se acumulaban en mi mente, que determinó que seguía suponiendo un ínfimo esfuerzo enviarle mi teléfono a esa persona como paso imprescindible para satisfacer mi enorme curiosidad.

Llegó el día de la entrevista y con sólo unos minutos de retraso sobre la hora concertada, mi móvil sonó. Al otro lado de la línea, una voz francesa puso algo más de identidad a quien, out of the blue, había conseguido ponerme en ascuas jornadas atrás. Los siguientes veinte minutos dieron para mucho: primero habló ella, luego hablé yo. Hubo muchas preguntas, por ambos lados, aunque más por el suyo, naturalmente. Le expliqué lo que hacía, a qué me dedicaba, en qué trabajaba y cuáles eran mis perspectivas a corto plazo. Ella me explicó que buscaban gente con titulación superior, me interrogó sobre cuestiones técnicas en las que reconoció no ser muy ducha, pero que eran su guía para clasificarme dentro de sus mecanismos de selección de personal. Jamás habría adivinado, ni lo hubiera creído si no me lo hubiese dicho directamente, que sus procesos de búsqueda incluían el estudio de los perfiles de Linked-in.

El resultado de la charla pareció satisfactorio, pues en su despedida me solicitó que le enviase más información concreta y alguna documentación. Así lo hice, y aproveché también para contactar con aquel conocido que ya era parte de la archiconocida empresa. Leyendo su experiencia podía intuir cuáles serían los siguientes pasos a los que me someterían. La sensación era extraña, pues de repente me había visto inmersa en un torbellino de acontecimientos que se desarrollaban a gran velocidad, y todo ello sin pedirlo ni buscarlo. No había tenido apenas tiempo de remitirle lo que me había pedido cuando ya tenía en mi buzón algunas ofertas concretas que involucraban estancias en los centros de Google en Londres y Zurich. Y mis datos fueron enviados a tres ingenieros jefe de tres secciones diferentes.

Fue entonces cuando me dije a mí misma que había llegado el momento de la verdad. Tenía que decidir cómo quería jugar en esta gymkhana a la que el azar me había apuntado. ¿Iba a dejarlo todo para salir corriendo detrás de lo que, indudablemente, era la posibilidad de una gran oportunidad? ¿Conseguiría mantener los pies en el suelo en mi diálogo con semejantes interlocutores? ¿Sería capaz de tener la cabeza fría y juzgar qué era lo que realmente quería, sin dejarme deslumbrar por la grandeza de un nombre? Eso intenté... y creo que lo conseguí. Pensé que los años que llevaba trabajando desde que terminé la carrera, primero para conseguir el DEA y después en pos de una tesis doctoral no debían caer en saco roto. No sentía la necesidad de cambiar de vida, sobre todo si ello significaba tirar por la borda todo aquello en lo que había estado enfrascada en los últimos tiempos. Siempre he sido del tipo de personas que terminan una cosa antes de pasar a otra.

Así que me la jugué. Cuando supe de nuevo de ellos, esta vez ya por boca de un recruiter interno, y me preguntaron por mis preferencias, no enseñé todas mis cartas. Mostré sólo las que me interesaban de cara a la tesis. Si había un hueco en Google estrictamente relacionado con ella, una estancia en cualquiera de sus centros sería un estupendo broche de oro. Si no lo había, no era el momento para mí. Semanas más tarde tuve la respuesta final. Por suerte o por desgracia, perdí. No había proyectos en sus oficinas europeas que se adaptasen a lo que yo había pedido.

La puerta, no obstante, quedó abierta. Si decidiese en el futuro cambiar de trabajo, podría contactar directamente con el "segundo nivel", según me pidieron que hiciera. No sé lo que me deparará el futuro a medio plazo, pero siempre está bien saber que tienes un pequeño acceso directo a un lugar como ese. Y si nunca lo necesito, además de alegrarme (porque significará que me sigue yendo bien donde estoy), al menos tendré esta anécdota para repetir a todo el que quiera oírla: que un día fue Google el que me buscó a mí.

11 noviembre 2007

Mujeres

No es la primera vez (ni será la última) que toco este tema. Pero no lo hago por repetirme, sino porque considero que es algo que merece atención. Y es que muchas veces el momento que vivimos nos ciega de ciertas cosas que aún nos rodean. Parece que hemos superado muchas cosas, pero otras perviven sin que nadie las note apenas. Es lo que ocurre con la desigualdad entre hombres y mujeres.

A cualquiera que se le pregunte por la calle, probablemente dirá que hoy en día una mujer puede tener la profesión que se le antoje. Que el sexo ya no es un impedimento para decidirse por una u otra carrera profesional. Que todos tendrán las mismas oportunidades y podrán llegar igual de lejos, sean hombres o mujeres. Que dependerá única y exclusivamente de su esfuerzo, tesón y entrega. Esto es lo que comúnmente denominamos teoría.

Enfrente de la teoría se sitúa la práctica, que podríamos considerar que son los hechos constatables, lo que observamos cuando decidimos inspeccionar nuestro entorno en busca de evidencias que apoyen o contradigan la teoría. Entonces, miramos en derredor y vemos que la presencia de las mujeres, efectivamente, se ha incrementado considerablemente en terrenos que antes les estaban prácticamente vedados. Tenemos doctoras de todo tipo, profesoras en todos los niveles de la educación, hasta empresarias que la prensa se encarga de sacar en portadas (internas) de vez en cuando para que todos nos congratulemos de que hoy en día las mujeres fundan y dirigen sus propias empresas.

Pero no es oro todo lo que reluce. Cortinas de humo nublan nuestros ojos para no ver que, si bien es cierto que hay dependientes masculinos y cajeros en el supermercado, esos sueldos aún los cobran mujeres en su mayoría. Verdad es que hay enfermeros, pero son casi tan anecdóticos como las mujeres que conducen un taxi. ¿Y creen que no hay profesiones en las que la presencia femenina es un mito? Piensen en todas las veces que han viajado en avión. Sí, les habrá atendido algún asistente de vuelo (o incluso sobrecargo) varón pero... ¿cuántas veces les ha hablado una comandante? A mí, que he cruzado el Atlántico dos veces y visitado más de media docena de países europeos, ninguna. ¿Casualidad?

Como persona amante de las ciencias, no puedo evitar pensar que sólo cuando la teoría se corresponda con la práctica podremos felicitarnos realmente. Para ello, lo que necesitamos no es sólo una sociedad que no mire raro a una niña que quiera ser bombero, que puede que ya la tengamos (aunque sólo "puede"). Sino una sociedad que ofrezca esa posibilidad con la misma normalidad que cualquier otra. No se trata de que los casos aislados dejen de sorprendernos, sino que nos llegue a sorprender que fuesen casos aislados en un tiempo pasado. Ojalá mis ojos puedan reconocer el presente como un tipo pasado que, indudablemente, no fue mejor.

10 noviembre 2007

Nacimientos

Como decía en mi anterior mensaje, una de las cosas más señaladas que han ocurrido en las últimas semanas tiene que ver con nacimientos. El primero de ellos tuvo lugar la noche antes de marcharnos a Chile, de suerte que tuvimos que esperar dos largas semanas para poder conocer al pequeño recién llegado. Él resultó ser una tierna personita más bien tranquila y dormilona, como muchos a su edad, pero en estas pocas semanas ya nos deleita con todo tipo de anécdotas aún sin ser consciente de ellas. Y es que el pobre cargará para siempre con la cruz de ser el primer bebé de una pareja perteneciente a nuestro círculo más cercano de amigos; es decir, que estará echado a perder antes de cumplir los dos años, os lo aseguro ^_^. Para calmar nuestras conciencias siempre podemos contarle que el mismo día que él finalmente nació (después de semanas de contenida impaciencia por salir a ver mundo), pero 538 años antes, tenía lugar la entrevista entre Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, en la que decidirían su matrimonio. Mucho después, en 1860, pero también un 11 de octubre, cruzaron las fronteras españolas los primeros 60 kg de uranio enriquecido para ser usados en investigación y experimentación, trayendo la era atómica a este lado de los Pirineos. Sólo un par de años más tarde, en esa misma fecha, el Papa Juan XXIII inauguraba el Concilio Vaticano II. Y curiosamente, apenas hace 17 años, en 1990, España firmaba su adhesión a la Carta Mundial de los Derechos del Niño (de hecho, recuerdo perfectamente cómo ese año dedicamos múltiples actividades en el colegio a ese hecho... y hasta nos regalaron una "Constitución de los niños", que aún tengo en casa, ni más ni menos que un librito que explicaba esos derechos en lenguaje infantil y lleno de dibujitos...). Quién sabe, con toda esta información, quizás después de malcriarlo consigamos que se convierta en un erudito, o quizás en escritor, como Alberto Vázquez de Figueroa, con quien comparte efeméride.

Mas no creáis que sólo de este lado del charco ha habido alumbramientos. Poco después de nuestro regreso, hace once días, nació el hijo que dos de mis anfitriones en Houston estaban esperando. En este caso hubo que convencer al retoño (que ha sido también un varón, cerrando el trío de machotes que se inició el pasado 9 de septiembre) de que acá afuera no se está tan mal (o algo así), porque llevaba ya algunos días haciéndose el remolón desde que su mamá había salido de cuentas. Quién sabe, a lo mejor a este angelote de piel morena y ojos rasgados alguien le contó que tal día como el de su nacimiento, 69 años antes, las radios estadounidenses radiaban La guerra de los mundos, el famoso relato de H.G. Wells que desataría el pánico en varias ciudades, y no las tenía todas consigo a la hora de abandonar el claustro materno. Sin embargo, habrá de saber que el 30 de octubre es un día lleno de aniversarios históricos en este rinconcito de la vieja Europa. No en vano 194 años antes de que él naciese, pero en la misma fecha, la capitulación de las tropas francesas ponía fin a la Guerra de la Independencia española. Mucho más recientemente, en 1975, el entonces príncipe Juan Carlos de Borbón asumía la Jefatura del Estado por enfermedad del dictador Francisco Franco, que moriría poco después. Pero bueno, probablemente le hará más ilusión saber que comparte cumpleaños con Maradona... o se la haría si el fútbol no fuese un deporte minoritario en EE.UU. Sea como sea, sólo se librará de nuestras carantoñas porque nos separan varios miles de kilómetros.

Y como no hay dos sin tres, he de anunciar al mundo un último nacimiento, aunque en este caso sea virtual. Se trata del blog de Míriam, que se ha incorporado recientemente a este grupo de chalados que intentamos escapar del mundanal ruido y poner en orden nuestras ideas compartiendo con el mundo entero trocitos de nuestra vida y nuestros pensamientos. ¡Bienvenida sea ella también!

09 noviembre 2007

De vuelta al viejo continente

Terminada la crónica del viaje a Chile, lo poco que quedaba de sensación de vacaciones se esfuma rápidamente, a pesar de los festivos y puentes de los que hemos disfrutado desde el regreso. Para el recuerdo quedan, sin embargo, las mejores fotos que he seleccionado, como siempre a disposición de quien quiera verlas.

El regreso a la rutina ha provocado de todo menos aburrimiento, pues estos días están siendo de lo más movidito: nacimientos, anécdotas personales y profesionales, recomendaciones, comentarios a noticias de actualidad... y sobre todo trabajo, mucho trabajo. El material se me acumula para lo que serán los próximos posts, pero que no cunda la desesperanza, llegarán...

23 octubre 2007

Fin de semana y despedidas

Nuestro último fin de semana en Santiago de Chile fue relajado y social. Preparándonos mentalmente para el jet-lag del regreso, pudimos disfrutar de comidas multitudinarias donde degustamos, una vez más, platos tradicionales como el choripán (bocadillo de chorizo a la brasa -a mí no me miren-), rodajas de patata asada cuyo nombre local no recuerdo :(, hallulla con pebre y palta, jugos de damasco, durazno, frutilla... y todo un sinfín de cosas con el nombre cambiado ^_^. Aprendimos que retar también significa "echar la bronca", que los novios pololean, que la palabra huevo puede llegar a ser adjetivo e incluso verbo (quizás por eso los "tipos" son gallos), que una guagua es un bebé (¡y no sólo un autobús!), que cuando algo te sienta mal te duele la guata, que hacer un once es merendar, que la polla es la lotería, y que la gente cuando entiende, cacha (¿cachái?)... Además, las tartas se llaman kuhen (con 'h' aspirada, del alemán kuchen) y los pasteles, panqueques (del inglés pancake); todos los centros comerciales son moles (del inglés mall) y cualquier palabra puede terminar en po. Pero lo más sorprendente resultó ser que una persona seca es alguien mañoso, bien dado a algo, mientras que un mañoso es una persona brusca (aunque, de todos, este último fenómeno es el único del que la RAE no se hace eco).

Así llegó el momento de las despedidas de los anfitriones y amigos chilenos, todos ellos compañeros de Eramus de calvaris, y en su mayoría con planes para cruzar el charco de manera permanente en cuanto puedan. Y es que los chilenos son unas gentes orgullosas de su país, pero la vieja Europa tiene otros encantos ;). Sea como sea, ¡esperamos verlos por aquí!

22 octubre 2007

Viña del mar / Valparaíso

La última excursión que hicimos por los alrededores de Santiago de Chile nos llevó a visitar Viña del Mar y Valparaíso, dos localidades vecinas situadas a poco más de hora y media de la capital, famosas por su gran repercusión turística la una y su condición de patrimonio de la humanidad la otra.

Viña del Mar tiene paseo marítimo, playas y hoteles de lujo, por lo que es un destino perfecto para los que buscan sol y arena en esas latitudes, tanto que es famosa dentro y fuera del país. Por su parte, Valparaíso es una localidad mucho menos vistosa, más cotidiana. Tiene la peculiaridad de que su orografía es muy accidentada, situándose todos sus barrios en las laderas de diferentes cerros que llegan hasta el mismo océano. Debido a ello, sus habitantes construyeron en su día todo un conjunto de ascensores que reptan por las lomas de las colinas trasladando a los locales entre diferentes puntos de la ciudad. Dichos ascensores, que aún siguen usándose hoy en día (aunque, por supuesto, transportando además a todos los turistas), se conservan prácticamente en su forma original: suelos desnivelados, madera crepitante, ventanas herrumbrosas... Y son ellos ni más ni menos los que han valido el título de patrimonio de la Humanidad. Eso sí, merece la pena el viajecito por las vistas del puerto y la bahía que se pueden disfrutar una vez arriba (y siempre hay posibilidad de bajar dando un rodeo a pie).

Además de pasear por ambas localidades, subir en uno de los ascensores (ya que estábamos allí, era algo casi obligado... y todo lo que la aprensión de calvaris nos permitía ;-D) y sacar fotos a diestro y siniestro (no estoy poniendo ninguna de momento con estos resúmenes, pero en cuanto las ordene y clasifique prometo subir las mejores a mi página de Flickr), no pudimos dejar de probar la recomendación del lugar: chorrillana, que además de un plato muy muy típico no es sino raxo con cebolla ^_^U.

Y si es totalmente cierto lo que dicen de Santiago de Chile, que es la más europea de las ciudades de sudamérica (y la más "española" diría yo, a juzgar por el grandísimo número de sucursales del banco Santander, del BBVA, de Endesa... y la omnipresencia de Telefónica en las cabinas públicas de teléfono, así como de Movistar), no es menos cierto que en esta escapada pudimos sentirnos algo más cerca de la latinoamérica más tópica: experimentamos el tráfico infernal, donde el uso de los intermitentes ha sido substituido por la conducción basada en el bocinazo (inspirada claramente en los ultrasonidos usados por los murciélagos), los microbuses abarrotados, los vendedores ambulantes de helados y cuchuflís (barquillo relleno de manjar),...

21 octubre 2007

Cajón del Aconcagua

La segunda excursión a la que nos llevaron fue al cajón del Aconcagua. En Chile denominan "cajones" a los valles por los que transcurren los ríos homónimos. Así, en los alrededores de Santiago, se encuentran el cajón del Maipo (río del que es afluente el Mapocho, que fluye por el centro de la capital) al sur, y el cajón del Aconcagua al norte. Además, aquellos aplicados lectores que recuerden sus clases de geografía del colegio, identificarán al Aconcagua como ni más ni menos que la cumbre más alta del continente americano.

Así pues, tuvimos ocasión de perdernos en la naturaleza preandina, en pleno florecimiento por la recién llegada primavera, aunque con la dificultad de reconciliarnos con la idea de que cuanto más al norte del país, más seco es el clima, y de que las zonas lluviosas se encuentran cuanto más al sur :-). La comida del día la hicimos en un restaurante casi perdido de la mano de dios, No me olvides, de muy apropiado nombre debido tanto a lo exquisito de las viandas como a lo atento del servicio. Allí, mientras calvaris daba cuenta de una costilla de cerdo asada que alimentaba sólo con olerla, yo pude degustar una tradicional empanada de pino al horno, junto con una cazuela de ternera, que resultó ser un guiso bastante semejante al cocido. Con todo, lo más sabroso de todo me pareció el postre: flan de lúcuma, una verdadera delicia.

Tras la comilona, seguimos el paseo a pie hasta que dimos con un claro a la orilla de un arroyo donde reinaba la paz y la tranquilidad, así que no pudimos resistir la tentanción de extender unas mantitas y tumbarnos a la bartola. En lugares así el tiempo parece simplemente no existir, aunque lamentablemente existe, así que pronto tuvimos que emprender el camino de vuelta para regresar a Santiago. Claro que poco podíamos imaginar entonces que el regreso se iba a hacer tan largo... pues por si las aventuras fuesen pocas, el radiador del coche se estropeó y nos quedamos ¡en la pana! (es decir, tirados). Por suerte, cuando el vehículo decidió decir basta ya habíamos alcanzado una zona con cobertura telefónica, así que simplemente tuvimos que esperar varias horas a que la grúa y un taxi nos viniesen a rescatar de donde Jesucristo perdió las zapatillas... ¡Qué alivio al llegar a casa por fin ese día!

20 octubre 2007

La Chascona

Llegados al ecuador de nuestra estancia le tocó el turno al paseo cultural, y fuimos a visitar una de las residencias del poeta Pablo Neruda, la llamada La Chascona en honor a su tercera y última mujer, Matilde. Situada en el barrio santiaguino de Bellavista, su estructura se inspira en el mar para hacer que la construcción parezca un barco en el interior y un faro en el exterior. Muy bien conservada en su mayor parte, tal y como la propia Matilde la dejó, sólo se han reconstruido aquellas zonas, como la biblioteca, que fueron quemadas por las tropas pinochetistas, para quienes el escritor, miembro del partido comunista chileno, era un conspirador.

Para balancear la ecuación de la cultura, por la tarde hubo fútbol: duelo de selecciones vecinas y rivales, Chile contra Perú, en partido de clasificación para el próximo mundial (Sudáfrica 2010). Aunque el encuentro no fue nada brillante, ganaron los locales 2 a 0, para regocijo del grupo de amigos con quien nos reunimos para presenciar el evento televisado.

19 octubre 2007

Santiago de Chile: la fundación

El martes 16 tocó de nuevo paseo por la ciudad. En esta ocasión comenzamos visitando el mayor pulmón de Santiago, el parque Forestal, a orillas del río Mapocho. De hecho, según nos contaron, la intención inicial del parque era que éste fuera inundable, de modo que en la temporada de lluvias, cuando el Mapocho se desbordaba, el parque quedaba inundado pero impedía que el agua llegase a las calles. Años más tarde, la canalización del río acabó con esta funcionalidad del parque, que ahora es un lugar perfecto para dar largos y tranquilos paseos sin moverse del mismo centro de Santiago. Como lugares más destacados del parque y alrededores pueden citarse la fuente Alemana, el museo de Bellas Artes o las plazas de Italia y Baquedano.

Ese día visitamos también el cerro de Santa Lucía, lugar desde donde Pedro de Valdivia y sus hombres divisaron por primera vez, en diciembre de 1541, la planicie donde se ubica Santiago, y emplazamiento donde decidieron entonces fundar la ciudad. Al lado del cerro (en cuya cima también se degusta un exquisito mote con huesillo), se encuentra el mercado de Santa Lucía, donde se congregan multitud de puestos artesanales y de souvenires a precios muy interesantes, constituyendo la parada perfecta para el visitante o turista.

18 octubre 2007

Océano Pacífico

La semana comenzó con una excursioncita que nos iba a permitir ver el océano Pacífico con nuestros propios ojos: nos fuimos a San Antonio, un importante puerto de la región. Gozamos de un expléndido día soleado gracias al que pudimos disfrutar de los retozos, juegos, bostezos y siestas de una impresionante población de lobos marinos en libertad. También abundaban los pelícanos y, cómo no, las gaviotas, siempre al quite del más mínimo trozo o raspa de pescado que lugareños o visitantes pudieran arrojarles o simplemente dejar mínimamente desatendido.

Envueltos en tal ambiente, no pudimos dejar pasar la ocasión de probar las típicas empanadas de marisco, unas empanadillas (fritas) muy generosas rellenas de una mezcla de pescados, mejillones y otros productos del mar. Para chuparse los dedos.

En el camino de regreso, ya por la tarde, hicimos un alto en el camino en la localidad de Pomaire. Este pintoresco pueblecito es muy reconocido por su artesanía de greda (arcilla), y en él pudimos degustar otro típico plato chileno: el pastel de choclo (maíz). ¿El postre? No, ése lo vendían en plena autopista, a pie de peaje: alfajores y chilenitos, delicias rellenas de manjar (nombre chileno del dulce de leche) y espolvoreados con azúcar en polvo...

17 octubre 2007

Un poco de todo en Santiago

El domingo día 14 fue nuestro segundo día turístico en la capital de Chile. Tuvimos la oportunidad de experimentar el transporte público de la ciudad, que está bastante bien (si exceptuamos el índice de aglomeración que los autobuses pueden alcanzar en según qué rutas a según qué horas, muy semejante -dicho sea de paso- al de las líneas universitarias coruñesas). Lo ideal es hacerse con la tarjeta BIP que, gracias muy probablemente a la tecnología RFID, permite pagar tanto el bus (o la micro, en dialecto local) como el metro, haciendo transbordo entre ambos de manera gratuita. El metro de Santiago también está siempre abarrotado, aunque es moderno y funciona muy bien, con trenes cada minuto en sus cinco líneas. Simplemente, seis millones de habitantes son muchos habitantes.

Como lugares de singular relevancia, dedicamos el día a visitar el Palacio de la Moneda, en cuyo interior hay un bonito patio (llamado "de los naranjos") por el que también se puede pasear y cuyo sótano alberga diferentes salas de exposiciones. Lamentablemente, no llegamos al cambio de guardia (que se hace a las diez de la mañana), pero nos desquitamos inmortalizándonos al lado de dos simpáticos carabineros, nombre oficial que en este país se da a la policía (informalmente, mucha gente les apoda también "los pacos"). Tras fotografiar también la puerta lateral del palacio por la que sacaron al presidente Salvador Allende, ya muerto, tras el golpe de estado de Pinochet en 1973, continuamos nuestro paseo saliendo por la plaza de la Constitución hacia la plaza Fundacional o plaza de Armas. En ella se concentran la catedral de Santiago, el edificio central de Correos y el museo histórico nacional, sede del antiguo cabildo. Este museo fue uno de los pocos que visitamos, y resultó particularmente interesante, pues a través de un puñadito de salas hacía un recorrido intensivo y muy gráfico por la historia de Chile desde antes del "descubrimiento" del continente americano hasta nuestros días. Se mostraban allí piezas de artesanía, recreaciones de cada época, documentos históricos, etc., siempre con la intención de trasladar al visitante a cada momento de la manera más realista posible.

Como no podía ser de otra manera, tanto paseo nos despertó hambre, y la parada para comer la hicimos en una sabrosa parrillada. Ya por la tarde, completamos el día subiendo en funicular al cerro de San Cristóbal, el más alto de los que salpican la metrópoli, desde donde se observan unas vistas impresionantes de todo Santiago, que se extiende en todas direcciones hasta donde alcanza a ver el observador. Para cumplir con la tradición, además, nos tomamos en la cima un tradicional mote con huesillo, una bebida refrescante a base de trigo y melocotón, de sabor similar a un té dulce. La particularidad es que lleva además granos de trigo (mote), blanditos, y un melocotón pelado (pero entero, con el hueso -huesillo-). De ahí que se sirva en un vaso con cuchara, para ir combinando los mordiscos al sabroso melocotón con fresquitos sorbos de té. Riquísimo.

Ya al ocaso, abandonamos el cerro y emprendimos el regreso a casa atravesando el bohemio barrio Bellavista, el favorito de los artistas y un gran punto de atracción turística por sus locales y restaurantes, en particular los ubicados en un pintoresco patio abierto, del mismo nombre, situado en el centro del barrio.

16 octubre 2007

Anécdotas de otro hemisferio

Los dos últimos e intensos días merecerán sus propias crónicas, pero no quería acostarme hoy con una deuda para con la ciencia, así que aquí vengo a confirmar que:

  • El agua gira en sentido contrario a las agujas del reloj.
  • La luna crece y mengua de abajo a arriba.

De producirse más verificaciones empíricas de corte semejante, las daremos a conocer sin demora.

14 octubre 2007

De A Coruña a los Andes

Pues sí, después de un periplo de más de 24 horas, aquí estamos, en la capital del alargado país chileno.

Nuestra andadura comenzó a intempestivas horas de la mañana, tomando en Alvedro el que sería el primero de los tres aviones que nos traerían al Santiago por excelencia de este lado del Atlántico. Llegados a Madrid y trasladados a la concurrida T4, tuvimos ocasión de descubrir que las siglas T4S de nuestro siguiente billete hacían referencia a una quinta terminal, satélite de la T4, y a la que únicamente se accede a través de una línea de metro ligero construída al efecto.

Aquí tuvo lugar nuestra espera más larga, pues a pesar de haber pisado Barajas a las ocho y pico de la mañana, no pudimos pedir nuestra tarjeta de embarque hasta las diez y media (aunque nuestras maletas ya habían sido facturadas a destino), ni subir al avión hasta pasado el mediodía. Las horas muertas nos volaron, sin embargo, gracias a la misma tecnología que me está permitiendo escribir estas líneas: un pequeño Internet tablet del que hablaré en otra ocasión. Las peripecias de las vecinas de Wisteria Lane en su recientemente estrenada cuarta temporada y unas partidillas a clásicos del SCUMMVM nos entretuvieron suficientemente ^_^.

Así nos vimos ya en ruta hacia Lima, la capital de Perú, donde haríamos una pequeña escala antes de completar el viaje. Sorprendentemente, todos los vuelos del día fueron tranquilos, sin turbulencias y, sobre todo, sin retrasos. Sobrevolando el charco nos pusieron la última película de Harry Potter y un reciente estreno de animación sobre pingüinos surfistas "grabada" con un formato de reality muy original. Ya haciendo mella el cansancio, el trayecto entre Lima y Santiago fue un suspiro entre cabezadita y relleno del formulario de inmigración y aduanas correspondiente.

Tras conseguir un nuevo sello para mi pasaporte (el segundo en la cuenta total, es lo que tiene haber viajado mayoritariamente por Europa) y regocijándonos por no ser gringos y no tener que pagar la tasa de reciprocidad al entrar en el país, rescatamos nuestras maletas de la cinta y salimos a la fría noche santiaguesa.

Apenas recuerdo cómo conseguimos deshacer las maletas antes de meternos por fin en la cama, de la que esta mañana nos levantamos siendo unas personas nuevas. Terminamos de reponer fuerzas con un genuino desayuno autóctono que incluía unas riquísimas rebanadas de hallulla (pan chileno), para comenzar nuestro primer día de visita.

Gracias a nuestros amabilísimos guías locales, hoy estuvimos en la Universidad, donde había una especie de "party" de jóvenes diseñadores chilenos (de ropa, complementos, cartelería, etc.), y más tarde paseamos por el Patronato, la zona de compras más popular de la capital. Si habéis estado en Tenerife, baste decir que la zona es como El Puerto de los Cristianos pero muchísimo más extensa; si no, quédense con que es un pequeño caos de puestos heterogéneos, caóticos y muy ruidosos donde se puede conseguir casi de todo a precios irrisorios (que el cambio del peso chileno supere los 700 pesos el euro, los hace aún más irrisorios).

Mañana nos espera un nuevo tour turístico (y los que seguirán, para aprovechar al máximo la estancia)...

11 octubre 2007

¡Vacacioneees!

Sí, es cierto. A priori, un post con este título no parece muy propio del mes de octubre. Incluso aunque los avispados ya estén con la vista puesta en el puente de este fin de semana, se hace a todas luces un poco exagerado. Mas no lo es si se tiene en cuenta que, salvando la reducción a media jornada del mes de agosto (propiciada por la clausura del centro de trabajo por las tardes), la que suscribe no ha tenido una sola escapadita en el tiempo estival propiamente dicho. Así que no me tengan envidia, que creo que me lo merezco.

Y como si fuera para compensar lo largo de la espera, me voy lejos, lejos, a la capital de un país muy, muy lejano, casi tanto como el de los cuentos: ni más ni menos que a Santiago de Chile. Si las condiciones lo permiten, las próximas noticias mías que tengan serán desde el país andino, en la que será la primera vez que salgo al extranjero y no tendré que preocuparme por el idioma (anécdotas idiomáticas -que las habrá, seguro- a parte ^_^).

10 octubre 2007

Spam forward

Que la tecnología evoluciona a pasos agigantados no es un descubrimiento de esta mañana. Que basta desconectar un par de meses para quedarse anticuada con respecto a los últimos avances, ni siquiera un secreto a voces. Pero que hay cosas cotidianas que escapan a ese progreso, también es el pan de cada día.

Spam Pongamos como ejemplo el caso del correo: quien más y quien menos, prácticamente todos hemos desterrado a anécdota de viaje o felicitación navideña las cartas tradicionales, que se van viendo progresivamente sustituidas en el día a día personal por su versión electrónica. Los programas que utilizamos para gestionar nuestra correspondencia incorporan muchas facilidades de las que no disponíamos físicamente: rápidas búsquedas automáticas por multitud de criterios, respuestas automáticas, reenvíos múltiples, citas textuales, clasificación automática en base a filtros personalizados, etc. Estos últimos se revelaron especialmente útiles con la proliferación del equivalente a la publicidad de folleto y esquina en forma de correo basura, comúnmente conocido como spam. Después de un mínimo entrenamiento, no hay colador bayesiano que no nos libere apropiadamente de propaganda de bancos keniatas, saldos de títulos universitarios, ofertas para modificar diferentes partes de nuestro cuerpo o el secreto de todos los misterios y placeres de alcoba.

Y aquí es cuando la vuelta al mundo no virtual nos da de bruces con la cruda realidad. Cuando, tras un largo día de trabajo, llegamos a casa y, aún en el portal, introducimos la pequeña llave en el buzón, para encontrarnos... ¡con todo el spam de nuestros vecinos! Los oscuros motivos que incitan a la señora del cuarto a regalarme ese panfleto que anuncia otra excursión a Fátima los desconozco. El irresistible impulso que lleva al joven del segundo a agasajarme con la dosis de autobombo que el fontanero imprimió en el salón de su casa, es un misterio para mí. El porqué del insistente interés del caballero del octavo en que tenga un duplicado de una carta de pizzas, no seré capaz de dilucidarlo. ¿Qué lleva a estas personas anónimas a pensar que si ellas no están interesadas en esa publicidad, que con ingeniosos ardides ha eludido desintegrarse a la intemperie, en el cajón al efecto situado en el exterior del portal, para colarse en cada uno de los buzones individuales, lo voy a estar yo? ¿Qué sucesión de impenetrables razonamientos desata la reacción de meter la basura en el compartimento ajeno, como si no se fuera a notar, como si se fuese a volatilizar? Intenten explicármelo, aunque tengo el pálpito de que nunca lo entenderé.

07 octubre 2007

Teoría sobre la felicidad

Hace tiempo que tenía la intención de escribir sobre la felicidad. Como suele pasarme ante este tipo de entradas pseudofilosóficas de desbarre, algunas ideas no necesariamente conexas revolotean en mi cabeza. Cuando me dispongo a hilvanarlas, en ocasiones deambulo antes por la red en busca de recursos de los que poder echar mano a la hora de aclarar alguno de mis puntos de vista, de poner ejemplos, o simplemente de documentarme personalmente. En este proceso, invariablemente una descubre cosas simpáticas, graciosas o sorprendentes (que a veces no tenían nada que ver con el motivo original de la búsqueda). Pero hoy, me he quedado patidifusa al descubrir la siguiente definición de la Real Academia Española:

La felicidad según la RAE

¡Increíble! La primera definición de la RAE sobre algo tan intangible como la felicidad hacía referencia ni más ni menos que al más puro y duro materialismo :-O. Por suerte, el artículo está propuesto para ser enmendado:

La otra felicidad según la RAE

Reconciliada con la próxima versión del diccionario, traigo aquí mi propia opinión sobre una cuestión probablemente tan antigua como el ser humano. Estando de acuerdo con su definición general, simple y directa al mismo tiempo, parece irónico lo difícil que se vuelve a veces alcanzar el estado al que se hace referencia, por no mencionar las diferentes maneras o estrategias de cada persona para alcanzarla, y por supuesto orígenes y motivos para obtenerla.

Y sin embargo, parece que es precisamente cuando menos en disposición estamos de tomar la iniciativa para ir hacia ella, o reflexionar sobre lo que significa para nosotros, cuando más cerca estamos de tenerla al completo: en nuestra infancia, cuando una galleta, un trozo de papel y unas pinturas, un poco de atención... son suficientes. Mas crecemos y cuanto más tomamos conciencia y más nos afanamos por tenerla como fin, más nos alejamos...

¿Qué falla? ¿Es erróneo el camino elegido? ¿Es equivocada la ruta? ¿Son desviados los esfuerzos? ¿O se trata de la meta, que no está situada en el lugar adecuado? ¿Ponemos nuestras miras en dioses de barro? ¿Intentamos alcanzar lo inalcanzable, como Ícaro? Tal vez sea justo lo contrario, y son los árboles los que no nos dejan ver el bosque. ¿Magnificamos los obstáculos minimizando todo lo demás? ¿Nos concentramos en nuestras propias lágrimas sin elevar la vista a las estrellas? ¿Estamos ya allí pero no queremos verlo?

Puede que sea una mezcla de todo lo anterior, o que no tenga nada que ver. Personalmente, me gusta pensar que es posible ser feliz en el largo plazo. Que tras alejarnos meridianamente de nuestros sencillos y despreocupados años infantiles, llenando nuestras vidas de cosas que creemos imprescindibles pero verdaderamente no lo son, buscando objetivos que no nos llenan cuando al final los alcanzamos o que nos frustran por permanecer siempre fuera de nuestro alcance, es posible emprender el camino de vuelta. Que la felicidad no es algo puntual, o que tal vez lo sea, pero que la yuxtaposición de momentos puede llegar a proporcionarnos la ilusión de permanencia. Es, fundamentalmente, una cuestión de perspectiva.

No voy a dejarles aquí la receta del éxito. Como bien dice el título del post, esto son sólo mis teorías. Pero si usted, lector, cree que no es feliz, trate de identificar a cuáles de las preguntas anteriores responde afirmativamente. Después, es cuestión de darse cuenta de que no hay nada material que merezca la pena, que la primera defición de la RAE es tan corta como errónea. Y si no merecen la pena, es absurdo pensar que van a llenar permanentemente vacíos que están en otra dimensión diferente de lo físico. Relativizar el tremendismo ayuda a evitar categorizar situaciones y sucesos. Finalmente, hay que reconocer la naturaleza gregaria del ser humano, nuestra condición de animal social y la tremenda fuerza de las afinidades. Identificar aquéllo que es realmente significativo para nosotros y rodearnos de individuos con inquietudes, esperanzas y sueños afines, sin dejar por ello de respetar a los demás.

03 octubre 2007

Internet Explorer en linux

IE4linux

Queridos usuarios de navegadores libres: ¿cuántas veces no os ha pasado que, tan tranquilos usando vuestro <inserte su nombre de navegador favorito aquí>, habéis llegado a una página en la que todo aparecía patas arriba? ¿En cuántas ocasiones os habéis topado con formularios inaccesibles, botones que no aparecen, menús imposibles de utilizar? ¿Cuántas incluso, con una pantalla en blanco -o en negro-, eternamente muda? Igual que yo, infinidad de ellas, seguro. Ocurre incluso con sitios institucionales, pagados con el dinero de todos. Y ya sean públicos o privados, en el más "considerado" de los casos, se escudan tras un lacónico "web optimizada para Internet Explorer" y se quedan tan anchos.

Esto que las más de las veces es fundamentalmente una engorrosa molestia, en otras se convierte en un serio inconveniente, cuando el lugar se trata de la web de nuestro banco, de nuestra compañía telefónica, etc. En ese caso, además de con tres palmos de narices, nos quedamos sin poder acceder a nuestro dinero o sin poder consultar nuestra factura. Irremediablemente, nos vemos obligados a comernos la rabia, agachar la cabeza y recurrir al window$ de turno que podamos tener a mano: el de la oficina, el de un amigo o familiar (el mismo que tenemos que arreglar tantas veces, ése precisamente)... Y es que ni siquiera el socorrido Wine, que tan útil resulta para ejecutar programas no disponibles para entornos Linux (como por ejemplo, el programa PADRE para la declaración de IRPF), era capaz de lidiar con el monstruoso Internet Explorer... hasta ahora.

Esta semana he descubierto el proyecto IEs4linux, que por fin consigue hacer funcionar el navegador web de Micro$oft en combinación con Wine. El proyecto en sí es código abierto, aunque como en última instancia lo que hace es ejecutar código que no lo es, hay que tener en cuenta las implicaciones legales de utilizarlo. En su última versión estable (2.0.5), he comprobado que es capaz de ejecutar sin problemas IE6 con plugin de Flash 9; su beta, además, afirma hacer funcionar perfectamente la versión 7, la más reciente del navegador de Redmond.

No es que sea el escenario más deseable (que pasaría por que los responsables de sitios web se comprometiesen firmemente con el uso de estándares en lugar de ligarse a un navegador específico, que además los respeta sólo hasta donde le parece), pero al menos es una alternativa...

02 octubre 2007

Censo provisional CPEIG

Terminado el plazo de inscripción para la asamblea constituyente del Colegio Profesional de Ingeniería en Informática de Galicia, la comisión gestora ha publicado el censo resultante. Sólo los que figuren en el mismo podrán formar candidaturas y presentarse a la votación que, en esa primera asamblea inaugural, elegirá la primera junta de gobierno del CPEIG.

No obstante, cualquier persona en posesión del título de ingeniería en informática podrá, hasta el mismo día de la asamblea y el comienzo de la misma, presentar la documentación necesaria (DNI y fotocopia compulsada del título) para poder asistir y votar en la misma.

30 septiembre 2007

Las pestañas de Penélope

Me hace mucha gracia el revuelo que se ha montado la última semana con el tema de los postizos de Penélope Cruz en un spot de máscara de pestañas. La afectada indignación, mucho más mediática que social (para variar), que ha desembocado en la inclusión de una aclaración respecto a su artificialidad por parte de la compañía anunciante, es tan desproporcionada como hipócrita. ¿Qué quieren hacernos creer? ¿Que la perfección que se vende en cada intermedio publicitario es auténtica? ¿Que las curvas (más bien bastante rectas) de las maniquíes de pasarela y portada no utilizan en su favor las luces, las sombras, así como larguísimas sesiones de maquillaje integral, cuando no directamente la intervención de las modernas tecnologías de puntero y paleta? ¿Cuál es realmente la intención detrás de esta focalizadísima caza de brujas? ¿Conseguir con una única actuación en defensa del honor y la verdad una cortina de humo que garantice nuevas décadas de disfraz y apariencias?

Como decía el otro... un poquito de por favor...

23 septiembre 2007

Adiós, Ya.com

Ya he comentado alguna vez por aquí mis peripecias con los proveedores de internet. Como suele, por desgracia, ser habitual en medios como los blogs o los foros de opinión, casi siempre ha sido para expresar mi malestar, rabia, impotencia, o una combinación de ellas. Y no es para menos.

De todos es sabido que nuestro país no se caracteriza precisamente por estar a la última en cuanto a acceso a la red de redes. No sólo tenemos unas tarifas que se precian de estar entre las más abusivas de Europa, sino que además se combinan con las velocidades más irrisorias. Por si fuera poco, aquellos pobres mortales que aún se aferran a sus oficiosamente obsoletos módems analógicos (entre los que me incluyo) se ven desde hace tiempo cada vez más maltratados, acorralados en un servicio poco fiable y una atención al cliente que a todas luces revela la intención de las compañías de deshacerse del peso muerto que suponen. Claro, lo que no se les ocurre es ofrecer paquetes de ADSL modestos a precios que no cuatripliquen el de una tarifa ondulada, no. El mobbing está más de moda.

Pero hoy no estoy aquí para quejarme una vez más. No estoy aquí para contar la millonésima vez que he tenido que hacer uso del teléfono de atención al cliente (ese 902 que ya me sé de memoria) para protestar por un fallo técnico que no es cosa mía pero que si no denuncio jamás sería subsanado. No estoy aquí para explicar en clave de humor el paripé que tengo que hacer cada vez que me piden que haga clic en "Mi pecé" y siga todas sus instrucciones para conseguir que me digan la nueva IP del servidor de nombres. No estoy aquí para relatar una de tantas veces que de repente el servidor me desconecta pero luego no soy capaz de reconectar porque, de algún modo esotérico, mi sesión sigue abierta y tengo que llamar de nuevo. No.

Hoy estoy aquí para hablar maravillas del servicio de bajas de Ya.com. Ya sé que la ley obliga, pero no sé si muchas empresas de veras proporcionan un mecanismo para darse de baja tan fácil y cómodo como el del alta. Si ésta se consigue en un par de clics, no más de tres me han sido necesarios para cancelar mi contrato con ellos y, minutos más tarde, recibir un correo electrónico de confirmación en el que hasta me daban las gracias y todo. Así da gusto darse de baja.

12 septiembre 2007

Cómo rescatar un Linux colgado

Que los sistemas UNIX/Linux gozan de una mayor estabilidad que los de la familia Windows es algo que desde hace mucho unos proclaman con tanta fuerza como con la que lo niegan los otros. Mi experiencia personal, que es de lo que más me puedo fiar en ese sentido, corrobora, no obstante, dicha afirmación. Afirmación que no quita, sin embargo, que a lo largo de mi vida como usuaria del pingüino en distintos sabores (Slackware, Debian y más recientemente Ubuntu) se haya dado la circunstancia de que el sistema operativo se queda frito, tieso, patidifuso, congelado, vamos, colgado.

En esas situaciones, si el problema tiene que ver con el entorno gráfico, muchas veces un simple Ctrl+Alt+Backspace resuelve la situación. En otras, si hay otros equipos conectados a la misma red, un ssh y un reboot pueden solucionar la papeleta. Pero cuando el cuelgue es tan rebelde que ni al ping responde la máquina, irremediablemente acababa tirando del botón de shutdown... ¡hasta ahora!

Y es que esta semana he leído una interesante información que al parecer permitirá que nunca tenga que volver a recurrir al último recurso del apagado a machete. Se trata de una combinación de teclas que hace uso de la desconocida SysRq (apellido de la tecla Print Screen, Impr Pant/PetSis en teclados "españolizados"). Ojo a aquéllos que compilen su propio kernel, porque esta maniobra sólo tendrá efecto si se ha activado la opción CONFIG_MAGIC_SYSRQ. Para las distribuciones más comunes, parece ser que los kernels precompilados la incorporan por defecto. Pues bien, habilitada esta funcionalidad, es posible introducir comandos de bajo nivel sea cual sea el estado del sistema. Las opciones más útiles son las que siguen:

  • Alt+SysRq+R, cambia el modo de teclado de raw a ASCII.
  • Alt+SysRq+E, manda la señal SIGTERM a todos los procesos (menos a init), para que finalicen.
  • Alt+SysRq+I, manda la señal SIGKILL a todos los procesos (excepto init), para terminarlos.
  • Alt+SysRq+S, sincroniza todos los sistemas de ficheros montados.
  • Alt+SysRq+U, remonta los sistemas de ficheros montados como sólo lectura.
  • Alt+SysRq+B, reinicia el sistema inmediatamente.

Hay muchas opciones más, pero las anteriores son particularmente útiles (en el orden en que se citan) como combinación para rescatar nuestro equipo Linux cuando el operativo no responde de ninguna otra manera. ¿Cómo recordarlo? No es fácil encontrar una mnemotecnia en castellano, así que me quedo con una de las que he visto en inglés, leyendo las iniciales al revés: B-U-S-I-E-R (comparativo de busy -ocupado-: busier, más ocupado).

10 septiembre 2007

Asamblea de constitución del CPEIG

Como se suele decir, mucho ha llovido desde el 15 de diciembre del año pasado (no estos últimos días, que están siendo los más calurosos del año con diferencia, pero bueno), jornada en que se publicaba la ley de creación del Colegio Profesional de Ingeniería en Informática de Galicia. Como comentaba entonces, un largo proceso se iniciaba en ese momento, proceso que culminará antes del final del 2007 con la celebración de la asamblea de constitución.

En dicha asamblea, se presentarán y votarán las candidaturas a la junta de gobierno del CPEIG. ¿Quién puede asistir a la asamblea, presentarse y votar? En principio, parece que cualquier titulado en Ingeniería Informática (o grado equivalente) con residencia en la comunidad, pues el formulario de inscripción no pide muchos más datos. El envío de tal formulario (dentro del plazo, que termina el próximo viernes 14 de septiembre) no supone la afiliación al colegio. Dicho trámite puede hacerse conjuntamente o postergarse a voluntad.

09 septiembre 2007

Bienvenido

Ayer se celebró el día del cooperante y también el día mundial de la alfabetización. Tal día como ayer, hace 503 años, se descubría en Florencia, por primera vez, la escultura del David de Miguel Ángel.

Otro ocho de septiembre, hace 850 años, nacía en Oxford quien más tarde se convertiría en el rey de Inglaterra conocido como Ricardo Corazón de León; medio siglo después lo hacía en Coímbra Sancho II de Portugal. Hace algunos menos, concretamente 362, moría una de las más implacables plumas del siglo de oro de la literura española, Francisco de Quevedo, y hace apenas 58 el compositor alemán Richard Strauss.

Cigüeña con osito

Pero para un círculo selecto de personas, la efeméride a recordar cada ocho de septiembre desde el día de ayer es la esperada llegada a este mundo nuestro de un nuevo y muy esperado habitante. ¡Muchísimas felicidades a los entrañables papás y bienvenido, pequeño osito! :-D

03 septiembre 2007

Lavado de cara

Llega septiembre y con él la vuelta al cole, los fascículos coleccionables y las noticias sobre el síndrome postvacacional. De lo último, por fortuna, no padezco; de lo anterior estoy escarmentada desde que aprendí a multiplicar, y de lo primero hace años que no disfruto. ¡Ah, la compra de libretas con hojas aún sin despegar, aquel olor a nuevo y recién forrado de los libros de texto, los lápices de colores con sus puntas perfectas, las ceras sin estrenar, los rotuladores impecables y los blocs de dibujo inmaculados...! Qué tiempos...

Así, envuelta en la nostalgia de mis años de infancia, en los que de vuelta de las vacaciones me pasaba horas mirando las ilustraciones de los libros de lengua, sociales, matemáticas y ciencias de la naturaleza, pues me ha dado por dotar de un nuevo aspecto al blog. ¡Espero que les guste!

02 septiembre 2007

Cocina asiática Xi Yue

Últimamente, o al menos a mí me lo parece, las opciones de consumo y ocio se están incrementando en A Coruña. Esto incluye también las alternativas gastronómicas, cuya última incorporación que hemos tenido la oportunidad de probar ha sido el restaurante asiático Xi Yue.

Se trata de un muy amplio establecimiento situado en el último piso del centro comercial de Elviña y que cuenta, no sólo con un enorme interior, sino con una terraza casi igual de grande. Mas pese a las dimensiones del local, éste está atendido únicamente por un pequeño grupo de personas, muy amables y atentas, que se dedican fundamentalmente a servir bebidas y cafés, ya que se trata de un restaurante tipo bufé.

Como su nombre indica, el tipo de sabores entre los que elegir en el Xi Yue son todos de procedencia asiática. Tres mostradores agrupan los platos de manera más o menos ordenada, ofreciendo, en primer lugar, múltiples ingredientes para diseñar ensaladas al gusto (incluyendo todo tipo de vegetales y salsas para acompañar) y entrantes de influencia china (rollitos, arroces, tallarines, pollos fritos y carnes en salsas dulces y agridulces). Otro de los aparadores ofrece, por un lado, sushi (maki y niguiri) y, por otro, variedad de frutas (uvas, melón, sandía, piña, lichis...), macedonias y otros postres fritos (plátano y manzana). Por último, el expositor central ofrece carnes, pescados y mariscos crudos, así como diferentes complementos como guarnición (champiñones, setas, zanahoria, brotes de soja, algas, brécol, etc.) y más de una decena de salsas (de cacahuete, de soja, picante, dulce, de ostras, curry...) para dar sabor al plato do-it-yourself. Para quien le haya quedado una intranquila sensación después de leer lo de crudos, tendré que explicar que el componente estrella de este restaurante es precisamente este mostrador central y sus ingredientes sin cocinar, que el comensal, después de seleccionar a su gusto, llevará al cocinero, quien los preparará a la plancha en su presencia, al denominado estilo mongol.

La primera vez que fui a un restaurante de cocina mongola fue en Estados Unidos, el año pasado durante la visita que calvaris y yo hicimos a unos amigos suyos que viven en Portland (Oregon). Y la verdad es que es toda una experiencia, aunque el sitio al que nos llevaron en esa ocasión estaba dedicado en exclusiva a ese tipo de cocina, de manera que resultaba mucho más espectacular, sobre todo por la cola de gente, con sus enormes cuencos llenos de carnes y verduras crudas, esperando su turno ante la plancha donde los cocineros hacían bailar los cuchillos de acero cortando y mezclando los ingredientes. La reproducción que hacen en el Xi Yue es suficiente para captar el espíritu y, aunque mucho menos impresionante, merece recomendarse igualmente.

El punto negativo del lugar es el mismo que se achaca en esta ciudad a las diferentes variaciones de comida asiática que han ido apareciendo en distintos puntos de la misma. No es difícil darse cuenta de que todos son dirigidos por manos chinas, de suerte que los elementos del menú que no se relacionan directamente con esa cultura (por ejemplo, el sushi) no colmarán las espectativas de los verdaderamente aficionados (e incluso llegarán a escandalizar a los devotos... podría no hacerlo un maki de palito de cangrejo pero... ¿¡uno de bacon!?). Con todo, la ecuación se balancea a la hora de afrontar la cuenta, pues pagarán por comer todo lo que se quieran unos módicos 12'20 € por la noche o en festivo, 8'20 € al mediodía.

01 septiembre 2007

Casa del Agua

Después de varios meses esperando (pues su apertura estaba prevista, inicialmente, para el mes de abril) incluso después de haber abonado la inscripción (que se apresuraron a cobrar hace semanas a pesar del retraso en la inauguración de las instalaciones), por fin la Casa del Agua coruñesa ha abierto sus puertas. Ha sido esta semana que acaba, aunque sólo para unos pocos. Concretamente, aquéllos ansiosos que más se habían apresurado a preinscribirse cuando el plazo se abrió allá por el mes de enero. Entre hoy y el próximo día 15 todos los socios podrán ir, paulatinamente, accediendo por fin a este centro que combina el deporte y la relajación.

Para bien o para mal, calvaris y yo nos contamos entre el grupo de los ansiosos. Así que toda esta semana hemos estado sirviendo de usuarios-cobaya: estrenando vestuarios y piscinas, usando máquinas y pesas por primera vez, inaugurando jacuzzis y saunas. Y el balance, al margen de una sensacion extraña entre el cansancio y la vitalidad, ha sido satisfactoriamente positivo.

El acceso a las instalaciones, ya sean de la modalidad sport (gimnasio y piscina olímpica) o talaso (piscinas activas de agua salada y saunas), se hace a través de unos tornos que se activan tras la comprobación de la huella dactilar. No es el sistema más rápido del mundo, pero al menos te permite llegar con tu bolsa en la mano y evitar la clásica escena de busco-y-rebusco-intentando-encontrar-algo. Como nosotros nos hemos apuntado, en principio, a ambas actividades y, aprovechando que durante esta semana todavía hacíamos horario intensivo, hemos completado cada tarde una rutina consistente en llegar, machacarnos una horita a base de ejercicios cardiovasculares y máquinas del infierno, y recompensarnos posteriormente con una generosa sesión de piscinas con chorros, remolinos, camas de burbujas, sillones de hidromasaje, jacuzzis, bañeras de contraste y saunas de todo tipo. Y la verdad es que ha resultado ser una combinación perfecta, porque a pesar de que hemos pasado de un nivel de actividad fundamentalmente sedentario a una hora de gimnasio diaria, hemos podido esquivar agujetas y otros incómodos efectos secundarios del deporte para no asiduos, a base de una relajante combinación de agua marina a diferentes presiones y temperaturas.

Aunque separadas, las distintas áreas (sport, talaso y club, un área restringida para los más exquisitos) están conectadas, también a través de tornos. Casa del Agua: Talaso (piscina activa) Cada una de ellas tiene sus propios vestuarios, pero al poder circular de una a otra se puede hacer uso de los que más convengan, motivo por el que hemos estado usando los vestidores mixtos de la zona talaso. Se trata la habitual zona con taquillas, que cuenta además con unas cabinas para cambiarse, con puertas a ambos lados que se atrancan al desplegar el banco interior. Eso sí, la zona de baños y duchas está separada por sexos, con posibilidad de elegir, en cada caso, entre la ducha comunal o la mayor privacidad de las duchas individuales. Completan el mobiliario del lugar algunos (escasos) secadores de pelo y máquinas de bebidas isotónicas. En cuanto a las áreas en sí mismas, en la de sport se encuentran distintas salas de actividades, donde según el horario se ofrecen clases de aerobic, step, sportbike, pump, GAP, tono, yoga... y una amplia sala común donde se ubican las bicicletas estáticas, cintas, pesas, etc. Por su parte, la de talaso se centra en una gran piscina "activa" (con camas de burbujas, sillones de hidromasaje, chorros a diferentes presiones, remolinos...) rodeada de cuatro jacuzzis a diferentes temperaturas (desde los 28 hasta los 36 grados, incluyendo el llamado "de los valientes", con agua fría), junto con una zona de las saunas (de vapor, semihúmedas y finlandesa) y otra de tonificación con chorros de gravedad y bañeras de contraste (en este caso entre los 18 y los 30 grados, también con un estanco de agua fría). Completan el recorrido dos zonas exteriores con tumbonas, una acompañada de una piscina de hidromasaje a temperatura ambiente y la otra incluyendo lo que han denominado rotenburo (que no es más que una piscina exterior decorada al estilo japonés, con agua templada). Por lo demás, sólo queda reseñar la extrema amabilidad del personal deportivo y de socorro, siempre dispuestos a informar y ayudar, explicar el funcionamiento incontables veces, asesorar y aconsejar.

He de reconocer que, tras las expectativas creadas, muy mermadas por los meses de espera, mi actitud antes del pasado lunes era más bien de escepticismo. Una semana más tarde, creo que puedo presentarme como una usuaria satisfecha, lo que espero que me convierta además en una usuaria constante... ¡aunque sea por la promesa del relajante baño entre burbujas después del extenuante ejercicio!