31 marzo 2007

Always amazing Galileo

There are names which will be remembered after those who ruled regions, planned big battles, headed revolutions. Those who, at some point, realized that what they were doing will be written down in history books many centuries after. And that this, would prevent their memory from ever fading away.

Behind many other names, there were people truly devoted to more elevated passions than land or power. When we hear them, we can perfectly picture in our minds a person sitting on a working desk, focused on research tools and data, committed to express his/her vision of life. Their are those other names which, in the same books, many centuries after, are remembered as scientists or artists. People who, in so many cases, gave their lives for a dream which never came true, but in other cases changed our world for ever.

One of the most relevant of these names is Galileo Galieli. This week he was on the news, since some pictures of the moon, drawn by him and never seen before, came to light. Looking at them, I can travel to the seventeenth century and imagine him just right there, in his barely illuminated venecian study, glancing at the stars-full sky with his homemade telescope, and drawing, on crispy rough paper with a simple pen, the brightest light of the night. Absent-minded as only a genius can be, forgetting about everything else, and of course without knowing or caring about the value those sketches would have many, many years after the leaking ink were dry.

El siempre extraordinario Galileo

Hay nombres que han pasado a la historia por gobernar regiones, por planear grandes batallas, por encabezar revoluciones. Seguramente todos ellos, en algún momento, supieron que lo que hacían formaría parte de los libros muchos siglos más tarde. Y que eso impediría que su memoria se perdiese en el olvido eterno.

La luna según Galileo Muchos otros nombres esconden tras de sí figuras de entrega y abnegación a pasiones mucho más inmateriales que la tierra o el poder. Cuando los oímos, casi podemos palpar en nuestra mente la fotografía de una persona encorbada sobre su escritorio, concentrada en sus datos y materiales de investigación, entregada al ejercicio de la comunicación de su visión de la realidad. Son aquéllos que, los mismos libros, muchos siglos más tarde, recuerdan como científicos o artistas. Gentes que, en muchos casos, donaron sus vidas a causas que nunca florecieron, y que en otros cambiaron el mundo para siempre.

Uno de los más emblemáticos de entre esos nombres es, sin duda, el de Galileo Galilei, de quien, como hemos podido leer en la prensa, esta semana salieron a la luz unos asombrosos dibujos de la luna. Al verlos, no puedo más que retrotraerme al siglo diecisiete e imaginármelo en la penumbra de su estudio veneciano, oteando el cielo estrellado con su rudimentario telescopio de fabricación casera, y dibujando, con la sola ayuda de una pluma, sobre papel crujiente y rugoso, el astro más brillante de la noche. Absorto como sólo los genios pueden abstraerse del mundo que les rodea, por supuesto, y probablemente también ignorante e indolente del valor de que sus trazos tendrían muchos cientos de años después de que la goteante tinta se secase.

25 marzo 2007

Dilema moral: ¿cuán ético eres? (6a entrega)

Un domingo como hoy, hace justo 7 meses, amanecía en este blog la última entrega de esos dilemas que traigo a quienes les apetezca poner a prueba su propia moral, o simplemente retrotraerse a los ejercicios de las clases de ética del colegio.

La pregunta que hoy planteo es tan simple como compleja: si pudiéseis eliminar una única cosa de la faz de la tierra, con la intención de solucionar todos sus problemas, ¿cuál sería?

La respuesta no es fácil, así que no se priven de argumentarla. Por mi parte, creo que una de las cosas más terribles que hay es el egoísmo, aunque la ignorancia también es peligrosa. El primero destierra de los individuos cualquier consideración por el prójimo, anteponiendo siempre el "propio bien", sea en la esfera que sea. La segunda, convierte a las personas en títeres vacíos de convicciones, o peor aún, víctimas de las ambiciones de terceros. Con todo, un egoísta que cree que lo sabe todo es mucho peor que los que, ignorantes de la verdad, son generosos.

Ahora bien, contra la ignorancia, educación. Pero, ¿con qué se combate el egoísmo? ¿Es el egoísmo un sentimiento innato en el ser humano, una adaptación del instinto de supervivencia a los tiempos que vivimos, la lucha de nuestras más ancestrales ansias por prevalecer en un entorno del que las hemos desterrado como innecesarias?

24 marzo 2007

Books

Just because I have just finished reading a novel and I have just started reading another one, I am going to share with you one of those listings that someone writes because he/she is bored (or has plenty of spare time) and ends up travelling around the Internet (probably due to the same reason). It is a list of 1001 books you should read before you die.

This is a tricky thing, same as "N movies you should watch" or "M places you should visit". Of course, if you mean it literally, it is like committing mind suicide. Of course historic spots do not arise from day to night, but it requires a huge economic effort and a big time investment. And as far as books or films are concerned, the constant appearing of new ones is enough to discourage anybody, no matter how hard you are determined to try. Anyway, this sort of compilations may come in handy when you are lacking ideas.

From the list above, around 10% have been on my bedside table. If you go over it, you will realize that at least a hundred of those names sound familiar, even if you are the "going to the cinema rather than reading the actual book" kind of person. Of course, we can all think about missing titles on that list, but if you feel like, you can scroll to the bottom of it, clone it, and start your own one.

En crisis

Dicen que el primer paso hacia la recuperación es siempre aceptar que hay un problema. Y bueno, creo que sería absurdo pensar que este blog no está en crisis habiendo publicado 7 entradas desde el inicio del año. Podría buscar tantas excusas como días han pasado sin escribir nada en este sitio, pero no se trata de eso: al fin y al cabo escribir una bitácora no es algo que se haga por obligación o por cumplir, sino porque distrae, relaja, reconforta, desahoga, divierte, entretiene, o una combinación de todo ello.

El caso es que en las últimas semanas, ya sea por falta de tiempo o por desidia, el ratio al que solía compartir mis impresiones con el mundo virtual se ha visto seriamente mermado. Y eso que ideas no me han faltado. Tanto es así que hasta he ido confeccionando una lista de curiosidades durante este tiempo. No es que las vaya a volcar aquí todas a un tiempo (que nadie asegura que se haya terminado la época de vacas flacas de este lugar), pero sí voy a echar mano de ella,a propósito de la última novela que he terminado y la siguiente que he comenzado. Se trata de una de esas listas que alguien confecciona seguramente por hastío o excecedentes de tiempo libre y acaban dando la vuelta a Internet probablemente por el mismo motivo. En ese caso, son 1001 libros que se deberían leer antes de morir.

Es este un tema peliagudo, tanto como el de las "N películas que deberías ver" o los "M lugares a los que deberías viajar". Por supuesto, tomárselo al pie de la letra es un ejercicio de suicidio anímico, ya que si bien no suelen nacer emplazamientos históricos de un día para otro o emblemáticos enclaves de la nada, supone un ingente esfuerzo económico y una extraordinaria inversión en tiempo el tratar de rellenar una lista así, mientras que en los otros dos casos el incontable goteo de nuevas obras puede desesperar a quien, osado o inconsciente, se tome en serio tal cometido. No obstante, tener a mano este tipo de compilaciones no deja de ser una suerte de comodín cuando en un determinado momento nos encontramos carentes de ideas al respecto.

He de decir que de la lista anterior han pasado por mi mesilla de noche apenas un 10% de los títulos (aunque el hecho de que los títulos estén en inglés puede haberme despistado). Si la revisan, se darán cuenta de que al menos un centenar de nombres les suenan incluso si lo suyo es el cine en vez de la lectura. Por supuesto, todos echamos de menos muchos nombres en esa relación, pero si eso les quita el sueño, al pie de la misma verán una serie de botones que les permitirán clonarla e iniciar la suya propia.

14 marzo 2007

Estoy viva

Aunque no lo parezca, porque hace ya más de un mes que esta página se mantiene inmóvil, pero sigo pululando por estos mundos, tanto reales como virtuales. De hecho, he pululado bastante más por los reales, porque al asistir a un congreso a principios de este mes he tenido ocasión de visitar Barcelona, una de esas ciudades que figuraban en mi interminable lista de lugares a los que ir. Para quienes no la conozcan, mi recomendación de visitarla. No diré lo que se suele escuchar siempre sobre ella, por que no os pase lo que me ocurrió a mí, que de escuchar lo tan cosmopolita que es no me esperaba lo que al final me encontré: una entrañable ciudad en la que uno se siente como en casa. Al menos, si no pone la oreja cuando va paseando. Y no lo digo por el catalán, ni mucho menos, ¡si no por el alemán! :-D. Como siempre, una selección de instantáneas barcelonesas se han incorporado a mi perfil de Flickr.

Por lo demás, pues pocas novedades en lo personal y comienzo de segundo cuatrimestre (lo que significa revolución de trabajo) en lo profesional. De la actualidad no voy a contar nada que no hayáis leído en cualquier otro sitio de más rigor que éste, sobre todo porque me gusta hacer mío ese refrán que sugiere que cuando no hay nada bueno que decir, es mejor estar callado...

En fin, ¡espero no tardar de nuevo un mes en volver a aparecer por aquí! O:-)