12 agosto 2007

Dilema moral: ¿cuán ético eres? (8a entrega)

Hace algunas semanas publiqué un post que suscitó cierto movimiento en el área de comentarios, de suerte que sus coletazos incluso crecieron hasta el tamaño de nuevos mensajes en sitios amigos.

No pretendo reabrir aquí el debate sobre la existencia o incluso la posibilidad de construcción de una ética universal. Sin embargo, sí quiero rescatar uno de los puntos centrales a los que suele conducir esa discusión, que es invariablemente el derecho a la vida como epicentro de lo moralmente aceptable.

Y lo hago a raíz de un artículo con el que me topé esta semana, que me ha parecido suficientemente interesante y revelador como para reproducir sus fragmentos más interesantes a continuación:

La neurobiología y la formación del ser humano

En las amplias discusiones generadas a propósito de la ley que despenaliza el aborto (...) un punto central (...) es el tiempo en el cual el embrión alcanza un desarrollo suficiente como para considerarlo persona. En este aspecto, (...) las observaciones científicas y los argumentos racionales deben prevalecer sobre las creencias religiosas que (...) consideran que la persona existe desde el momento mismo de la fecundación del óvulo por el espermatozoide y que por tanto la interrupción voluntaria del embarazo a partir de ese momento es un asesinato.

El avance en el conocimiento sobre el genoma, la fertilización, el desarrollo del embrión y la fisiología del embarazo, ha generado información muy relevante para establecer, desde el punto de vista científico, la etapa del desarrollo embrionario en que se puede considerar que el feto ha adquirido las características de ser humano. (...).

Mientras están vivas, todas las células del organismo humano tienen vida, (...) e incluso pueden vivir fuera del organismo del que forman parte. Si no fuera así, no podría haber trasplantes de órganos, (...) ni reproducción sexual, ni fertilización in vitro, ni inseminación artificial (...). Además, todas las células poseen el genoma humano completo, ya que (...) las células adultas de tejidos ya especializados para realizar su función particular pueden desdiferenciarse para dar origen a un organismo completo mediante la clonación reproductiva. Así, es evidente que estar vivas y poseer el genoma humano completo no hace que las células tengan vida humana y puedan considerarse como personas (...).

(...) Desde el punto de vista científico, el ser humano, la persona, es el resultado del desarrollo del organismo cuando éste alcanza la etapa de autonomía fisiológica —la viabilidad fuera del útero materno (...)— y cuando su sistema nervioso ha adquirido la estructura y la funcionalidad necesarias para percibir estímulos sensoriales, experimentar dolor y adquirir conciencia y autonomía. El sistema nervioso central, y más específicamente la corteza cerebral (...) constituye el sustrato biológico que determina estas propiedades.

Antes del día 14 después de la fecundación, el embrión aún puede dividirse para dar lugar a gemelos idénticos, por lo que antes de este período es imposible hablar de individualidad. La aparición entonces del surco primitivo (...) determina el momento a partir del cual ya no se puede dividir el embrión para producir gemelos idénticos, pero en ese momento no existe todavía el tubo neural que dará origen al sistema nervioso. Los primeros receptores cutáneos se empiezan a formar entre las semanas 8 y 10 de la gestación, y desde la octava semana pueden producirse reflejos espinales. Sin embargo, las neuronas sensoriales que responden a los estímulos dañinos o dolorosos no aparecen sino hasta la semana 19. Además, esto no es suficiente para la percepción consciente del dolor, ya que las vías nerviosas y las conexiones funcionales entre las neuronas de la médula espinal y los grupos neuronales del interior del cerebro, y entre éstos y la corteza cerebral, no pueden formarse todavía porque no hay aún corteza cerebral. La corteza se desarrolla en las semanas 23-27 de la gestación, su capacidad de respuesta eléctrica a estímulos sensoriales se alcanza en la semana 29, y no hay actividad eléctrica registrada por el electroencefalograma sino hasta la semana 30.

Todos estos estudios han establecido sin lugar a dudas que el feto humano es incapaz de tener sensaciones conscientes antes de las semanas 24-25 del embarazo. Es claro entonces que, si antes de este tiempo de la gestación el feto no puede tener percepciones y por tanto es insensible al dolor, y es también absolutamente incapaz de sufrir o gozar y de tener conciencia, porque todavía no ha adquirido las estructuras, las conexiones y las funciones nerviosas necesarias, biológicamente no puede ser considerado un ser humano aunque sus células tengan el genoma humano completo. (...)

Escrito por Ricardo Tapia en La Crónica de hoy

Está claro que el camino que a recorrer desde el estado embrionario de un feto hasta convertirse en ser humano es largo y complejo, que establecer límites absolutos es siempre arriesgado cuando se habla de biología. No obstante, se crea la sensación de que no se aplican los mismos patrones cuando se habla de posibles futuras vidas. Por ejemplo: cuando una persona sufre un accidente que la deja postrada en una cama, con un electroencefalograma plano, todos somos conscientes de que esa persona ya no es tal. Sin embargo, aún a sabiendas de que la situación neurológica de un feto es la misma que la de una persona que mantiene sus funciones vitales enchufada a una máquina mientras no rebasa el límite de las 24 semanas, en este caso las actitudes y opiniones son generalmente mucho más difusas. El corazón claramente puede a la cabeza en estos casos.

Así pues, más que plantear un dilema propiamente dicho, me gustaría en esta ocasión pulsar opiniones sobre el delicado límite entre la vida y la vida humana, o incluso sobre la relevancia o pertinencia de esta distinción.

Personalmente, creo que la ciencia nos aclara los límites dentro de los cuales las leyes sobre el aborto (y los supuestos que suelen manejar: la preservación de la vida de la madre -incluyendo tanto su salud física como mental-, la detección de defectos en el feto, la violación u otros motivos socioeconómicos) pueden moverse intentando balancear en la medida de lo posible los innegables derechos de la madre y la ética de lo moralmente correcto. Por supuesto, toda reflexión al respecto debe ser considerada en un contexto de plena información y acceso a los diferentes métodos anticonceptivos, para poder abordar una deliberación sin arrastrar causas, motivos o problemas que tienen orígenes muy diferentes. Siendo así, soy de la opinión de que la potestad de decisión corresponde a la mujer por pleno derecho, y de que la legislación no debería en ningún caso ofender su ejercicio.

4 comentarios:

  1. Yo estoy bastante de acuerdo contigo, teniendo en cuenta el estado de la ciencia hoy en dia, es fácil adivinar en que momento de la gestación del feto este tiene "sentimimentos" o no por lo que es absurdo meterse en berenjenales.

    Por otra parte, salvo en el caso de violación, como dice un amigo mio, existiendo tantos métodos anticonceptivos como hay hoy en dia (preservativos, pastillas del dia despues, etc etc) la que se queda embarazada es porque quiere XDD

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  2. Cierto es, y si tuviera que guiarme por la formación que yo recibí (hablo de escuela e instituto públicos, por supuesto), diría que no sólo los métodos, si no que la información a la que se tiene acceso al respecto también es generosa.

    Sin embargo, me sigue pareciendo una atrocidad "obligar a nacer" a una persona como castigo al mal hacer o irresponsabilidad de otra.

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  3. Boas, estaba navegando pola rede, cando me atopei co teu blog... Moi interesante a entrada que puxeches, gústame moito o tema que trataches, moi ben enfocado, por certo. A verdade é que o tema do aborto é difícil, e obviamente invita a reflexión. Un primeiro punto sería iso, diferenciar entre o que é vida, e o que é a "vida humana", que son ambas moi fáciles de diferenciar. Se temos que dicir que un feto e unha persoa que se encontra en estado vexetativo ou cerebralmente morta, debería falarse da primeira, en canto que o segundo termo referiría máis ben as persoas con capacidade de reflexión. Pero ademáis teríamos que engadir outro concepto: o potencial dun ente ou suxeito de evolucionar ata ter unha "vida humana", é dicir, de razoar. Así, un neno que acaba de nacer aínda non razoa, pero "potencialmente" é unha persoa (tan só temos que agardar uns anos). Por outro banda, un enfermo que se atope en estado de coma, pode espertar e volver a conciencia. Sen embargo, unha persona cerebralmente morta, teóricamente (basándonos nas limitadas ciencias médicas), ten vida, pero non unha vida humana. Agora entro co que interesa: un feto. Ben, podemos dicir que no instante no que un óvulo e un espermatozoide se xuntan, ten lugar a concepción e a formación do zigoto. O zigoto, dentro o seu inicio, debe considerarse coma unha entidade "viva", no senso que "potencialmente" pode chegar a desenvolverse e chegar a formarse unha persoa, con "vida humana". ¿Onde se atopa o límite onde deixa de ser unha entidade con vida, para ser unha persoa, un ser con "vida humana"? É tal sutil esta liña, que moi dificilmente, por moito que digan os médicos, os psicólogos, os filósofos, os teólogos ou os curas, poderase marcar o instante no que deixa de ser un para se converter en outro. Polo tanto, podemos edulcorar a palabra aborto con termos coma "vida" e "vida humana", pero non podemos negar a evidencia de que o aborto significa a interrupción da vida dunha persoa "en potencia". Agora, podemos xustificar (dalgún xeito) o aborto no senso que a vida que se lle conceda a esa personiña vai ser mala, e que polo tanto, antes de darlle iso, mellor interrompela. Ou no caso das violacións, paréceme que está bastante xustificada. De todos os xeitos, falou moi ben Jandro cando dixo que hoxe unha rapaza con todos os métodos anticonceptivos e con toda a información que posúe é dificil pensar que quedou encinta e non era a súa culpa. Por iso, é importante que tanto a administración coma a sociedade conciencie aos mozos e mozas para que eviten os embarazos non desexados, e practiquen un sexo seguro. Un apunte máis: penso que a decisión de ter o fillo non depende en exclusividade da nai, aínda que sexa ela quen toma a decisión final. Nada máis. Noraboa polo blog.

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  4. Ola luis, agradézoche moito o teu comentario, porque creo que fixeches unha moi boa matización sobre o contido do post, coa que non podo deixar de estar dacordo. Un saúdo!

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