30 septiembre 2007

Las pestañas de Penélope

Me hace mucha gracia el revuelo que se ha montado la última semana con el tema de los postizos de Penélope Cruz en un spot de máscara de pestañas. La afectada indignación, mucho más mediática que social (para variar), que ha desembocado en la inclusión de una aclaración respecto a su artificialidad por parte de la compañía anunciante, es tan desproporcionada como hipócrita. ¿Qué quieren hacernos creer? ¿Que la perfección que se vende en cada intermedio publicitario es auténtica? ¿Que las curvas (más bien bastante rectas) de las maniquíes de pasarela y portada no utilizan en su favor las luces, las sombras, así como larguísimas sesiones de maquillaje integral, cuando no directamente la intervención de las modernas tecnologías de puntero y paleta? ¿Cuál es realmente la intención detrás de esta focalizadísima caza de brujas? ¿Conseguir con una única actuación en defensa del honor y la verdad una cortina de humo que garantice nuevas décadas de disfraz y apariencias?

Como decía el otro... un poquito de por favor...

23 septiembre 2007

Adiós, Ya.com

Ya he comentado alguna vez por aquí mis peripecias con los proveedores de internet. Como suele, por desgracia, ser habitual en medios como los blogs o los foros de opinión, casi siempre ha sido para expresar mi malestar, rabia, impotencia, o una combinación de ellas. Y no es para menos.

De todos es sabido que nuestro país no se caracteriza precisamente por estar a la última en cuanto a acceso a la red de redes. No sólo tenemos unas tarifas que se precian de estar entre las más abusivas de Europa, sino que además se combinan con las velocidades más irrisorias. Por si fuera poco, aquellos pobres mortales que aún se aferran a sus oficiosamente obsoletos módems analógicos (entre los que me incluyo) se ven desde hace tiempo cada vez más maltratados, acorralados en un servicio poco fiable y una atención al cliente que a todas luces revela la intención de las compañías de deshacerse del peso muerto que suponen. Claro, lo que no se les ocurre es ofrecer paquetes de ADSL modestos a precios que no cuatripliquen el de una tarifa ondulada, no. El mobbing está más de moda.

Pero hoy no estoy aquí para quejarme una vez más. No estoy aquí para contar la millonésima vez que he tenido que hacer uso del teléfono de atención al cliente (ese 902 que ya me sé de memoria) para protestar por un fallo técnico que no es cosa mía pero que si no denuncio jamás sería subsanado. No estoy aquí para explicar en clave de humor el paripé que tengo que hacer cada vez que me piden que haga clic en "Mi pecé" y siga todas sus instrucciones para conseguir que me digan la nueva IP del servidor de nombres. No estoy aquí para relatar una de tantas veces que de repente el servidor me desconecta pero luego no soy capaz de reconectar porque, de algún modo esotérico, mi sesión sigue abierta y tengo que llamar de nuevo. No.

Hoy estoy aquí para hablar maravillas del servicio de bajas de Ya.com. Ya sé que la ley obliga, pero no sé si muchas empresas de veras proporcionan un mecanismo para darse de baja tan fácil y cómodo como el del alta. Si ésta se consigue en un par de clics, no más de tres me han sido necesarios para cancelar mi contrato con ellos y, minutos más tarde, recibir un correo electrónico de confirmación en el que hasta me daban las gracias y todo. Así da gusto darse de baja.

12 septiembre 2007

Cómo rescatar un Linux colgado

Que los sistemas UNIX/Linux gozan de una mayor estabilidad que los de la familia Windows es algo que desde hace mucho unos proclaman con tanta fuerza como con la que lo niegan los otros. Mi experiencia personal, que es de lo que más me puedo fiar en ese sentido, corrobora, no obstante, dicha afirmación. Afirmación que no quita, sin embargo, que a lo largo de mi vida como usuaria del pingüino en distintos sabores (Slackware, Debian y más recientemente Ubuntu) se haya dado la circunstancia de que el sistema operativo se queda frito, tieso, patidifuso, congelado, vamos, colgado.

En esas situaciones, si el problema tiene que ver con el entorno gráfico, muchas veces un simple Ctrl+Alt+Backspace resuelve la situación. En otras, si hay otros equipos conectados a la misma red, un ssh y un reboot pueden solucionar la papeleta. Pero cuando el cuelgue es tan rebelde que ni al ping responde la máquina, irremediablemente acababa tirando del botón de shutdown... ¡hasta ahora!

Y es que esta semana he leído una interesante información que al parecer permitirá que nunca tenga que volver a recurrir al último recurso del apagado a machete. Se trata de una combinación de teclas que hace uso de la desconocida SysRq (apellido de la tecla Print Screen, Impr Pant/PetSis en teclados "españolizados"). Ojo a aquéllos que compilen su propio kernel, porque esta maniobra sólo tendrá efecto si se ha activado la opción CONFIG_MAGIC_SYSRQ. Para las distribuciones más comunes, parece ser que los kernels precompilados la incorporan por defecto. Pues bien, habilitada esta funcionalidad, es posible introducir comandos de bajo nivel sea cual sea el estado del sistema. Las opciones más útiles son las que siguen:

  • Alt+SysRq+R, cambia el modo de teclado de raw a ASCII.
  • Alt+SysRq+E, manda la señal SIGTERM a todos los procesos (menos a init), para que finalicen.
  • Alt+SysRq+I, manda la señal SIGKILL a todos los procesos (excepto init), para terminarlos.
  • Alt+SysRq+S, sincroniza todos los sistemas de ficheros montados.
  • Alt+SysRq+U, remonta los sistemas de ficheros montados como sólo lectura.
  • Alt+SysRq+B, reinicia el sistema inmediatamente.

Hay muchas opciones más, pero las anteriores son particularmente útiles (en el orden en que se citan) como combinación para rescatar nuestro equipo Linux cuando el operativo no responde de ninguna otra manera. ¿Cómo recordarlo? No es fácil encontrar una mnemotecnia en castellano, así que me quedo con una de las que he visto en inglés, leyendo las iniciales al revés: B-U-S-I-E-R (comparativo de busy -ocupado-: busier, más ocupado).

10 septiembre 2007

Asamblea de constitución del CPEIG

Como se suele decir, mucho ha llovido desde el 15 de diciembre del año pasado (no estos últimos días, que están siendo los más calurosos del año con diferencia, pero bueno), jornada en que se publicaba la ley de creación del Colegio Profesional de Ingeniería en Informática de Galicia. Como comentaba entonces, un largo proceso se iniciaba en ese momento, proceso que culminará antes del final del 2007 con la celebración de la asamblea de constitución.

En dicha asamblea, se presentarán y votarán las candidaturas a la junta de gobierno del CPEIG. ¿Quién puede asistir a la asamblea, presentarse y votar? En principio, parece que cualquier titulado en Ingeniería Informática (o grado equivalente) con residencia en la comunidad, pues el formulario de inscripción no pide muchos más datos. El envío de tal formulario (dentro del plazo, que termina el próximo viernes 14 de septiembre) no supone la afiliación al colegio. Dicho trámite puede hacerse conjuntamente o postergarse a voluntad.

09 septiembre 2007

Bienvenido

Ayer se celebró el día del cooperante y también el día mundial de la alfabetización. Tal día como ayer, hace 503 años, se descubría en Florencia, por primera vez, la escultura del David de Miguel Ángel.

Otro ocho de septiembre, hace 850 años, nacía en Oxford quien más tarde se convertiría en el rey de Inglaterra conocido como Ricardo Corazón de León; medio siglo después lo hacía en Coímbra Sancho II de Portugal. Hace algunos menos, concretamente 362, moría una de las más implacables plumas del siglo de oro de la literura española, Francisco de Quevedo, y hace apenas 58 el compositor alemán Richard Strauss.

Cigüeña con osito

Pero para un círculo selecto de personas, la efeméride a recordar cada ocho de septiembre desde el día de ayer es la esperada llegada a este mundo nuestro de un nuevo y muy esperado habitante. ¡Muchísimas felicidades a los entrañables papás y bienvenido, pequeño osito! :-D

03 septiembre 2007

Lavado de cara

Llega septiembre y con él la vuelta al cole, los fascículos coleccionables y las noticias sobre el síndrome postvacacional. De lo último, por fortuna, no padezco; de lo anterior estoy escarmentada desde que aprendí a multiplicar, y de lo primero hace años que no disfruto. ¡Ah, la compra de libretas con hojas aún sin despegar, aquel olor a nuevo y recién forrado de los libros de texto, los lápices de colores con sus puntas perfectas, las ceras sin estrenar, los rotuladores impecables y los blocs de dibujo inmaculados...! Qué tiempos...

Así, envuelta en la nostalgia de mis años de infancia, en los que de vuelta de las vacaciones me pasaba horas mirando las ilustraciones de los libros de lengua, sociales, matemáticas y ciencias de la naturaleza, pues me ha dado por dotar de un nuevo aspecto al blog. ¡Espero que les guste!

02 septiembre 2007

Cocina asiática Xi Yue

Últimamente, o al menos a mí me lo parece, las opciones de consumo y ocio se están incrementando en A Coruña. Esto incluye también las alternativas gastronómicas, cuya última incorporación que hemos tenido la oportunidad de probar ha sido el restaurante asiático Xi Yue.

Se trata de un muy amplio establecimiento situado en el último piso del centro comercial de Elviña y que cuenta, no sólo con un enorme interior, sino con una terraza casi igual de grande. Mas pese a las dimensiones del local, éste está atendido únicamente por un pequeño grupo de personas, muy amables y atentas, que se dedican fundamentalmente a servir bebidas y cafés, ya que se trata de un restaurante tipo bufé.

Como su nombre indica, el tipo de sabores entre los que elegir en el Xi Yue son todos de procedencia asiática. Tres mostradores agrupan los platos de manera más o menos ordenada, ofreciendo, en primer lugar, múltiples ingredientes para diseñar ensaladas al gusto (incluyendo todo tipo de vegetales y salsas para acompañar) y entrantes de influencia china (rollitos, arroces, tallarines, pollos fritos y carnes en salsas dulces y agridulces). Otro de los aparadores ofrece, por un lado, sushi (maki y niguiri) y, por otro, variedad de frutas (uvas, melón, sandía, piña, lichis...), macedonias y otros postres fritos (plátano y manzana). Por último, el expositor central ofrece carnes, pescados y mariscos crudos, así como diferentes complementos como guarnición (champiñones, setas, zanahoria, brotes de soja, algas, brécol, etc.) y más de una decena de salsas (de cacahuete, de soja, picante, dulce, de ostras, curry...) para dar sabor al plato do-it-yourself. Para quien le haya quedado una intranquila sensación después de leer lo de crudos, tendré que explicar que el componente estrella de este restaurante es precisamente este mostrador central y sus ingredientes sin cocinar, que el comensal, después de seleccionar a su gusto, llevará al cocinero, quien los preparará a la plancha en su presencia, al denominado estilo mongol.

La primera vez que fui a un restaurante de cocina mongola fue en Estados Unidos, el año pasado durante la visita que calvaris y yo hicimos a unos amigos suyos que viven en Portland (Oregon). Y la verdad es que es toda una experiencia, aunque el sitio al que nos llevaron en esa ocasión estaba dedicado en exclusiva a ese tipo de cocina, de manera que resultaba mucho más espectacular, sobre todo por la cola de gente, con sus enormes cuencos llenos de carnes y verduras crudas, esperando su turno ante la plancha donde los cocineros hacían bailar los cuchillos de acero cortando y mezclando los ingredientes. La reproducción que hacen en el Xi Yue es suficiente para captar el espíritu y, aunque mucho menos impresionante, merece recomendarse igualmente.

El punto negativo del lugar es el mismo que se achaca en esta ciudad a las diferentes variaciones de comida asiática que han ido apareciendo en distintos puntos de la misma. No es difícil darse cuenta de que todos son dirigidos por manos chinas, de suerte que los elementos del menú que no se relacionan directamente con esa cultura (por ejemplo, el sushi) no colmarán las espectativas de los verdaderamente aficionados (e incluso llegarán a escandalizar a los devotos... podría no hacerlo un maki de palito de cangrejo pero... ¿¡uno de bacon!?). Con todo, la ecuación se balancea a la hora de afrontar la cuenta, pues pagarán por comer todo lo que se quieran unos módicos 12'20 € por la noche o en festivo, 8'20 € al mediodía.

01 septiembre 2007

Casa del Agua

Después de varios meses esperando (pues su apertura estaba prevista, inicialmente, para el mes de abril) incluso después de haber abonado la inscripción (que se apresuraron a cobrar hace semanas a pesar del retraso en la inauguración de las instalaciones), por fin la Casa del Agua coruñesa ha abierto sus puertas. Ha sido esta semana que acaba, aunque sólo para unos pocos. Concretamente, aquéllos ansiosos que más se habían apresurado a preinscribirse cuando el plazo se abrió allá por el mes de enero. Entre hoy y el próximo día 15 todos los socios podrán ir, paulatinamente, accediendo por fin a este centro que combina el deporte y la relajación.

Para bien o para mal, calvaris y yo nos contamos entre el grupo de los ansiosos. Así que toda esta semana hemos estado sirviendo de usuarios-cobaya: estrenando vestuarios y piscinas, usando máquinas y pesas por primera vez, inaugurando jacuzzis y saunas. Y el balance, al margen de una sensacion extraña entre el cansancio y la vitalidad, ha sido satisfactoriamente positivo.

El acceso a las instalaciones, ya sean de la modalidad sport (gimnasio y piscina olímpica) o talaso (piscinas activas de agua salada y saunas), se hace a través de unos tornos que se activan tras la comprobación de la huella dactilar. No es el sistema más rápido del mundo, pero al menos te permite llegar con tu bolsa en la mano y evitar la clásica escena de busco-y-rebusco-intentando-encontrar-algo. Como nosotros nos hemos apuntado, en principio, a ambas actividades y, aprovechando que durante esta semana todavía hacíamos horario intensivo, hemos completado cada tarde una rutina consistente en llegar, machacarnos una horita a base de ejercicios cardiovasculares y máquinas del infierno, y recompensarnos posteriormente con una generosa sesión de piscinas con chorros, remolinos, camas de burbujas, sillones de hidromasaje, jacuzzis, bañeras de contraste y saunas de todo tipo. Y la verdad es que ha resultado ser una combinación perfecta, porque a pesar de que hemos pasado de un nivel de actividad fundamentalmente sedentario a una hora de gimnasio diaria, hemos podido esquivar agujetas y otros incómodos efectos secundarios del deporte para no asiduos, a base de una relajante combinación de agua marina a diferentes presiones y temperaturas.

Aunque separadas, las distintas áreas (sport, talaso y club, un área restringida para los más exquisitos) están conectadas, también a través de tornos. Casa del Agua: Talaso (piscina activa) Cada una de ellas tiene sus propios vestuarios, pero al poder circular de una a otra se puede hacer uso de los que más convengan, motivo por el que hemos estado usando los vestidores mixtos de la zona talaso. Se trata la habitual zona con taquillas, que cuenta además con unas cabinas para cambiarse, con puertas a ambos lados que se atrancan al desplegar el banco interior. Eso sí, la zona de baños y duchas está separada por sexos, con posibilidad de elegir, en cada caso, entre la ducha comunal o la mayor privacidad de las duchas individuales. Completan el mobiliario del lugar algunos (escasos) secadores de pelo y máquinas de bebidas isotónicas. En cuanto a las áreas en sí mismas, en la de sport se encuentran distintas salas de actividades, donde según el horario se ofrecen clases de aerobic, step, sportbike, pump, GAP, tono, yoga... y una amplia sala común donde se ubican las bicicletas estáticas, cintas, pesas, etc. Por su parte, la de talaso se centra en una gran piscina "activa" (con camas de burbujas, sillones de hidromasaje, chorros a diferentes presiones, remolinos...) rodeada de cuatro jacuzzis a diferentes temperaturas (desde los 28 hasta los 36 grados, incluyendo el llamado "de los valientes", con agua fría), junto con una zona de las saunas (de vapor, semihúmedas y finlandesa) y otra de tonificación con chorros de gravedad y bañeras de contraste (en este caso entre los 18 y los 30 grados, también con un estanco de agua fría). Completan el recorrido dos zonas exteriores con tumbonas, una acompañada de una piscina de hidromasaje a temperatura ambiente y la otra incluyendo lo que han denominado rotenburo (que no es más que una piscina exterior decorada al estilo japonés, con agua templada). Por lo demás, sólo queda reseñar la extrema amabilidad del personal deportivo y de socorro, siempre dispuestos a informar y ayudar, explicar el funcionamiento incontables veces, asesorar y aconsejar.

He de reconocer que, tras las expectativas creadas, muy mermadas por los meses de espera, mi actitud antes del pasado lunes era más bien de escepticismo. Una semana más tarde, creo que puedo presentarme como una usuaria satisfecha, lo que espero que me convierta además en una usuaria constante... ¡aunque sea por la promesa del relajante baño entre burbujas después del extenuante ejercicio!