23 septiembre 2007

Adiós, Ya.com

Ya he comentado alguna vez por aquí mis peripecias con los proveedores de internet. Como suele, por desgracia, ser habitual en medios como los blogs o los foros de opinión, casi siempre ha sido para expresar mi malestar, rabia, impotencia, o una combinación de ellas. Y no es para menos.

De todos es sabido que nuestro país no se caracteriza precisamente por estar a la última en cuanto a acceso a la red de redes. No sólo tenemos unas tarifas que se precian de estar entre las más abusivas de Europa, sino que además se combinan con las velocidades más irrisorias. Por si fuera poco, aquellos pobres mortales que aún se aferran a sus oficiosamente obsoletos módems analógicos (entre los que me incluyo) se ven desde hace tiempo cada vez más maltratados, acorralados en un servicio poco fiable y una atención al cliente que a todas luces revela la intención de las compañías de deshacerse del peso muerto que suponen. Claro, lo que no se les ocurre es ofrecer paquetes de ADSL modestos a precios que no cuatripliquen el de una tarifa ondulada, no. El mobbing está más de moda.

Pero hoy no estoy aquí para quejarme una vez más. No estoy aquí para contar la millonésima vez que he tenido que hacer uso del teléfono de atención al cliente (ese 902 que ya me sé de memoria) para protestar por un fallo técnico que no es cosa mía pero que si no denuncio jamás sería subsanado. No estoy aquí para explicar en clave de humor el paripé que tengo que hacer cada vez que me piden que haga clic en "Mi pecé" y siga todas sus instrucciones para conseguir que me digan la nueva IP del servidor de nombres. No estoy aquí para relatar una de tantas veces que de repente el servidor me desconecta pero luego no soy capaz de reconectar porque, de algún modo esotérico, mi sesión sigue abierta y tengo que llamar de nuevo. No.

Hoy estoy aquí para hablar maravillas del servicio de bajas de Ya.com. Ya sé que la ley obliga, pero no sé si muchas empresas de veras proporcionan un mecanismo para darse de baja tan fácil y cómodo como el del alta. Si ésta se consigue en un par de clics, no más de tres me han sido necesarios para cancelar mi contrato con ellos y, minutos más tarde, recibir un correo electrónico de confirmación en el que hasta me daban las gracias y todo. Así da gusto darse de baja.

2 comentarios:

  1. Vaya ¿y te has ido para otra compañia o es que ahora has descubierto la clave de la wifi del vecino? :P

    Lo cierto es que es muy triste el panorama de las ADSL en España pero, a falta de alternativas, es lo que nos queda. Muchos son los que creen que en lugar de seguir subiendo las velocidades lo que tendrían que hacer es comenzar a bajar los precios.

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  2. Pues mira, después de pasar por Telefónica, Wanadoo y Ya.com no me han quedado ganas de regalarle mi dinero a nadie más. En cuanto a lo generosos o no que puedan ser mis vecinos, no seré yo quien critique el altruismo ajeno, ¡líbreme el cielo! :-)

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