25 febrero 2008

Primer día en la IT-Universitetet i Göteborg

Hoy he pasado mi primer día en el campus Lindholmen de la Göteborgs Universitet. Al contrario que ayer, ameneció un sol radiante que me permitió disfrutar del trayecto desde la residencia hasta dicho campus. Dos transbordos y alrededor de media hora son los que me hacen falta para llegar hasta allí, y es que la universidad de Göteborg tiene sus diferentes sedes y edificios diseminados por toda la ciudad, a uno y otro lado del río. En mi caso concreto, donde duermo y donde trabajaré se encuentran en diferentes riberas. Aunque, según dice Thomas, es una suerte, porque el centro de la ciudad y la mayoría de cosas interesantes que intentaré ver en los ratos libres del fin de semana no están precisamente en la misma margen que la facultad donde él enseña. Y, la verdad, después de lo que he visto hoy tanto en el viaje de ida como en el de vuelta, ya estoy deseando darme un garbeo por el centro.

Lo anterior también puede deberse a las intensas horas de trabajo que hoy hemos vivido. Aún no tengo cuenta en la red universitaria, y mañana me darán la tarjeta de acceso, pero eso no nos ha impedido remangarnos en seguida y que se nos pasasen las horas, primero discutiendo sobre la pizarra y luego ante el teclado. Tal vez sea el ambiente relajado e informal del que disfrutan, que para nada se parece a los despachos ni laboratorios de investigación a los que estamos habituados en Coruña, y está muy por encima de los que he visto en otros sitios, como en Houston. Todos los espacios, separados entre sí o no, son abiertos y siempre dan sensación de continuidad. Parece como si estuvieses en una gran casa con múltiples estancias, donde las fronteras entre profesores, alumnos y doctorandos se diluyen completamente, donde cada rincón está pensado para que quien pueda usarlo esté, sobre todo, cómodo. Me ha recordado, en cierto modo, a algunos vídeos que en su día pude ver sobre las maravillas de los espacios de trabajo en Google. Es otra filosofía, que supongo procura que el lugar de trabajo no sea un entorno hostil, para tratar de sacar lo mejor de las personas o, al menos, no resultar un impedimento. Claro que esto también tiene sus cosas curiosas, como que caminando sin darte cuenta a la máquina de cafés puedas encontrarte de repente en medio de un grupo dando clase.

Sea como fuere, me han asignado la oficina de alguien que estará ausente durante mi estancia, desde donde tengo una bonita vista de la entrada del campus. Aunque para vistas, las que se disfrutan desde el comedor de la biblioteca, con los ferrys llegando y partiendo hacia la otra mitad de Göteborg. Como no podía ser de otra manera, en mi primer día he comido un exquisito salmón a las finas hierbas, aunque la verdad es que todo tenía buena pinta, desde el arroz aromático del menú vegetariano hasta el "taco buffet" (sí, sí, habéis leído bien, taco de taco, en buffet al estilo "hágaselo usted mismo" :-D). ¿Quedará algún sitio donde no haya llegado aún la globalización?

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