24 marzo 2008

Revolución

La cuarta acepción de la palabra revolución en el diccionario de la RAE es "Cambio rápido y profundo en cualquier cosa." No me detendré hoy a disentir de que la segunda empareje inevitablemente el cambio político, económico o social con la violencia (parece que la historia de que la RAE y yo no compartimos criterios se repite). Personamente, me gusta más la primera frase de la Wikipedia: "(...) cambio o transformación radical y profundo respecto al pasado inmediato."

Es una descripción bastante aproximada de lo que he vivido en los últimos días, aprovechando que mi retorno de tierras suecas ha coincidido con esos días de asueto de los que, religiosos o no, todos disfrutamos la semana pasada. Así, mientras los más afortunados hacían alguna escapadita y los menos se tiraban en el sofá a desesperarse con la fórmula uno, la que suscribe se ha dedicado a mudar de ubicación física la parte material de su existencia. Eso sí, contando con la inestimable ayuda de calvaris, que no obstante no puede decirse que fuera desinteresada (ya que a cambio de acarrear cajas, bolsas y maletas, ha ganado una compañera de piso ;-)).

Eso, unido a que apenas antes de despegar hacia Göteborg también hice mudanza de puesto de trabajo (¡a un edificio con ventanas y sin gélido aire acondicionado!), significa que tengo que ir adaptándome a las nuevas situaciones a marchas forzadas, porque el tiempo no perdona y el segundo cuatrimestre está harto empezado. Eso sí, aunque dicen que a la fuerza ahorcan, también dicen que sarna con gusto no pica :-).

13 marzo 2008

Lámparas y velas

Y casi como me vine, prácticamente me voy. Bueno, no exactamente; un poco más culturizada, que ya se sabe que eso de viajar siempre enriquece. Y con mucho y provechoso trabajo a mis espaldas, cumpliendo las expectativas creadas antes de venir, lo cual también es algo muy positivo.

Como mañana abandonaré la residencia para irme a un hotel y el sábado abandonaré ese hotel para irme a otro (al primero a causa de la alta ocupación de la residencia, y al segundo por la combinación de la temprana hora de mi primer vuelo de regreso el domingo, la ausencia de transporte público a esas intempestivas horas y la alta cotización de los taxis locales), supongo que este es mi post de despedida de Göteborg (al menos por esta ocasión). Así pues, evocando una lámpara que se apaga o una vela cuya llama se sopla... precisamente digo adiós compartiendo una curiosidad en la que reparé desde prácticamente el primer día, pero que he ido dejando en el tintero por hache o por be.

Y es que ocurren dos cosas misteriosas (al menos en esta ciudad) que involucran lámparas y velas. Las primeras, se sitúan en la práctica totalidad de las casas, pisos, apartamentos y demás residencias, inevitablemente delante de las ventanas. Es virtualmente una misión imposible izar la vista sobre un alféizar y no toparse con una lámpara (a partir del ocaso siempre encendida, por supuesto). Lo único que puedo decir en defensa de tal derroche de luminosidad (que probablemente esté relacionado con la latitud y época del año en la que nos encontramos) es que las bombillas son siempre de bajo consumo. Pero no deja de ser llamativo, sobre todo si se combina con el completo desconocimiento de la tecnología comúnmente conocida como persiana, lo cual convierte cada edificio casi en un 13 Rue del Percebe.

Después están las velas. Encendidas, claro. Tamaño generoso, pero apenas unos centímetros de alto. En las aceras, a ambos lados de las puertas de cafeterías y restaurantes. No en todos, esta vez no, pero sí en diferentes tipos de establecimientos y en distintas zonas de la ciudad, así que no he logrado dar con un patrón que lo justifique. No importa si está despejado o llueve, intuyo que también estarían ahí si nevase. Si alguien sabe a qué responde esta costumbre, no deje de compartirlo conmigo :-). Entretanto... adjö!

09 marzo 2008

Göteborgs stadsmuseum

En compensación por el buen día de ayer, hoy está cayendo sobre Göteborg toda la lluvia que la predicción daba para el fin de semana. Así pues, el paseo campestre que Thomas y su familia habían proyectado que compartiésemos después de la agradable comida a la que me han invitado en su casa, ha sido sustituido por una visita al museo de la ciudad.

Stadsmuséet Göteborg A través de las salas de este museo se hace un recorrido por las distintas etapas de la historia de la ciudad, desde los vikingos hasta nuestros días. Pueden verse los restos, casi completos, de un auténtico barco vikingo, que fue encontrado en el fondo del río hace algunos años, y también varias maquetas que permiten apreciar el crecimiento de la ciudad desde que fue fundada hasta que, con el paso de los siglos, fue desbordando sus murallas y extendiéndose por los alrededores. Realmente es muy interesante, y la entrada cuesta sólo 40 coronas, que además dan acceso a éste y otros cinco museos de la ciudad hasta el final del año. No es que yo le vaya a sacar mucho más provecho, puesto que el fin de semana próximo ya regreso, pero aún así es algo que merece ser destacado.

El otro aspecto reseñable de los museos suecos es su orientación a todos los públicos, independientemente de la edad. Pero, ¿cómo conseguir que un museo sea un lugar donde un niño pueda entretenerse más allá del -corto- intervalo de tiempo que la exposición pueda mantener su atención? Pues con una zona interactiva específicamente diseñada para ellos, donde pueden jugar a placer. Y no sólo eso, la cafetería también tiene un rinconcito con libros y juguetes para que los más pequeños puedan estar entretenidos mientras los adultos disfrutan de un té caliente o un trozo de tarta. Cuánto enriquece viajar...

08 marzo 2008

El hombre del tiempo sueco también se equivoca

Y gracias al cielo, porque de lo contrario me habría esperado un más que gris fin de semana pasado por chuzos de punta. Sin embargo, al correr las cortinas esta mañana, la ventana me ha ofrecido un cielo limpio y despejado que me he apresurado a aprovechar, no fuese a ser que fuera efímero. Así pues, hice un par de visitas a distintas tiendas de souvenires que tenía ubicadas en el centro (de ésas que, como la mayoría de los comercios, por la semana cierran antes de que me dé tiempo a volver de la facultad, y eso que salgo a las 17:45) y, viendo que la situación no empeoraba, hasta me permití volver a dejar las compras antes de salir nuevamente.

Escultura en Kungsportsavenyn Como no podía ser de otra manera, lo hice cámara en ristre, y los resultados, como siempre, están en mi web de flickr. Además de algunos puntos concretos que ya había visitado el fin de semana pasado (pero que con lo nublado que estaba me habían quedado unas fotos pésimas), le ha tocado el turno a los barrios menos céntricos, como Haga, una zona de compras peatonal donde predominan los comercios de tipo artesanal y tradicional.

El largo paseo me ha permitido olvidarme de la frustración de no poder votar mañana (pues al final, mi solicitud de voto por correo no llegó antes de que tuviera que irme), salvo en el momento en que me topé con la estatua que acompaña el mensaje de hoy. Casualidades de la vida que precisamente hoy haya reparado en esta escultura, cuando llevo pasando a su lado prácticamente a diario desde que estoy en Göteborg. Curiosidades, si no fuese porque hoy en la mente todos tenemos el atroz atentado terrorista de ayer...

04 marzo 2008

¡Nieve!

Snowflake Hoy ha nevado en Göteborg, y aunque ha sido un ratito muy pequeño y no ha dado tiempo a que cubriese las calles, me he quedado un buen rato embobada mirando por la ventana. Bueno, en realidad las aceras sí han quedado blancas, pero ha sido gracias a lo eficientes que son estos suecos, que es ver cuatro copos y ya se tiran a arrojar sal a diestro y siniestro. Las temporaturas van a seguir rondando los cero grados toda la semana, así que estaré atenta por si nieva lo suficiente para sacar una foto de la ciudad cubierta de blanco...

02 marzo 2008

De paseo por Göteborg

Después de quedarme ayer encerrada trabajando, en lugar de enfrentarme al frío, el viento y la lluvia, hoy tuve mi recompensa en forma de tímidos rayos de sol entre las nubes, que me permitieron darme un largo paseo desde la residencia hasta el centro, y vuelta. Con la ayuda de un plano planifiqué previamente la ruta más interesante, pasando por todos los lugares emblemáticos de parada obligada.

Stora Hamnkanalen Desgraciadamente, marzo es una mala época para visitar Göteborg, ya que, al no ser temporada turística, muchos de los puntos de interés permanecen cerrados. Eso le pasa, por ejemplo, al parque de atracciones Liseberg, que tengo prácticamente al lado. Tampoco el Scandinavium ofrece muchos eventos estos días, aunque parece ser que hay un famoso encuentro equino la semana próxima. Un gusto especial deben tener los suecos por los caballos, pues durante el fika (pausa para el café) del viernes descubrí que uno de los chicos que ocupa un despacho próximo al que uso yo estos días, es propietario, junto con su novia, de un par de ejemplares adultos, algo que, por el tono en que hablaban del tema, no resultaba tan estrafalario como cabría pensar.

Partiendo de Götaplatsen, que está en uno de los extremos de la avenida que más vida social concentra, y en cuyo centro se levanta la fuente de Poseidón, rodeada por el teatro, la biblioteca principal, el auditorio y el museo de arte, no lleva más de un cuarto de hora llegar a Kungsportsplatsen, punto de referencia del casco histórico de Göteborg. Una vez allí, prácticamente todo está a tiro de piedra: el ayuntamiento, el museo de la ciudad, la catedral, la ópera... y también el centro comercial Nordstan, el mayor de Escandinavia.

Como siempre, he colgado algunas instantáneas en mi página de Flickr. El fin de semana que viene espero poder visitar algunas otras cosas interesantes que no están en el centro. No obstante, las previsiones del tiempo no son muy optimistas: las temperaturas bajan en picado y ¡hasta es posible que tengamos nieve!