27 mayo 2008

Blindness

Hace algo menos de un año estaba yo envuelta en la lectura de varias novelas de Saramago. La primera de ellas fue "Ensayo sobre la ceguera". Blindness es el título de la película, dirigida por el brasileño Fernando Meirelles, que da cuerpo a esta impactante historia. Nominada a la Palma de Oro en el festival de Cannes, el filme promete dar la talla (y si no, vean la reacción del escritor). Yo no me la perderé, pero juzguen ustedes.

26 mayo 2008

La independencia (III): muebles (el baño)

Después de la experiencia de la cocina, el paso a la búsqueda del mobiliario para el resto de la casa nos tenía el corazón dividido. Por un lado, sobre todo después de visto el excelente resultado, poder personalizar cada detalle hasta convertirlo en tu diseño es claramente la garantía de que todo se ajustará lo máximo posible al gusto propio. Por otro, el proceso había sido claramente largo y agotador. No estábamos seguros de ser capaces de repetirlo para cada estancia de la casa, incluso dándonos cuenta de que ninguna de las restantes requeriría ya del mismo nivel de detalle.

Así, nos hicimos el firme propósito de simplificar. Como no estamos emparentados con la Preysler, decidimos que nuestros baños estaban perfectamente tal cual la constructora los había traído al mundo, así que, tras pulsar las opiniones de amigos y conocidos, sendas visitas a los establecimientos de mamparas de ducha más conocidos de la ciudad (Mampaten y Aquabox) para comparar calidades, nos hicieron decantarnos por estos últimos. Instalar en la bañera o ducha una mampara acrílica corredera, o bien una hoja de cristal, en lugar de una simple cortina de tela, es para muchos cuestión de gustos, aunque éstas últimas nunca están a salvo de la humedad y los hongos, por muy limpias y secas que se traten de mantener.

Truco: Para limpiar en general cualquier superficie acristalada de manera rápida, sencilla, eficaz y sin que queden antiestéticas marcas de gotas, la clave es ese utensilio similar a un cepillo de goma que tantas veces has visto utilizar a los limpiacristales. Primero se enjabona o rocía la superficie con el producto adecuado, y después se utiliza ese instrumento para quitar el jabón y el exceso de agua: a su paso quedará sólo una finísima capa ¡que se secará sin dejar rastro!

En el paquete nos incluyeron además un fantástico y enorme tendal interior, de esos que se izan hasta el techo con una polea, en el que nos cabe la ropa de más de tres lavadoras (que además, con la ayuda nocturna de un pequeño deshumidificador, se seca en cuestión de horas, llueva o truene en el exterior).

Son millones los establecimientos donde se pueden adquirir todo el resto de complementos necesarios en un cuarto de baño: toalleros, portarrollos, jaboneras, portacepillos, repisas para geles y champús... Nosotros los compramos en Leroy-Merlín, y después nos tocó enfrentarnos a nuestros primeros pinitos de bricolaje... ¡empezando nada más y nada menos que por taladrar sobre azulejo para colocar todas esas cosas! A parte de cambiar una bombilla, lo más sofisticado que sabíamos hacer (montar e instalar un ordenador) no parecía muy útil en ese momento. Por suerte, preguntando se llega lejos: el ferretero, el electricista de la tienda de barrio... la sabiduría popular esta ahí esperando a ser transmitida.

Truco: Para taladrar un azulejo, marca primero el lugar con un lápiz. Siempre quisiste escribir en las paredes y te reñían de pequeño, ¡es tu oportunidad! Eso sí, mide con cuidado para que quede bien alineado. Después hay que hacer saltar el esmalte en el punto señalado, por ejemplo con ayuda de un destornillador de estrella y un martillo. Si no quieres que resbale, puedes pegar un poco de cinta transparente. Una vez que el esmalte ha saltado (una simple muesquita), ¡ya no hay peligro! Certificado, nosotros éramos completamente novatos y fuimos capaces de colocar todo sin mayores problemas. Eso sí, un taladro con percutor acelera el trabajo, y es necesario un poco de atención a la hora de elegir adecuadamente el tamaño de la broca y el taco donde se atornillarán los soportes (todos ellos tienen una numeración que indica su grosor en milímetros). Para quien no lo visualice, acabo de descubrir que en la propia web de Leroy-Merlín tienen un sencillo flash que ilustra el proceso a las mil maravillas.

La última compra relacionada con la equipación de los baños la hicimos en Alcampo. Y es que a veces lo sencillo y lo simple están en los lugares más insospechados. Un mueble columna perfectamente acabado y forrado, con espacio para almacenar toallas y diferentes cajones para el baño principal, una pequeña vitrina para el aseo, y sendos espejos con focos gemelos y estante de cristal nos fueron entregados a domicilio, sin coste adicional. Superado el miedo a resquebrajar azulejos al taladrar, el reto en este caso fue la colocación de un mueble suspendido, agarrado únicamente a la pared, lo que suponía que uno de nosotros tenía que estar sujetando mientras el otro tomaba medidas, y después el otro debía sujetar mientras el uno atornillaba (¡y cómo puede llegar a pesar una simple vitrinita!). Los espejos no pesaban tanto (o quizás sí, pero eran más cómodos de sujetar que un mueble con cierta profundidad), pero introdujeron el componente eléctrico para que la emoción no decayese en ningún momento.

Truco: Antes de nada, baja los plomos. Las instalaciones eléctricas de hoy en día no te dejarán hacerlo mal: si conectas algo de modo erróneo, saltará el automático cuando intentes subirlos. Si sigues las instrucciones o esquemas que acompañan a cualquier circuito (ya sea en un espejo con luces, en un plafón o en cualquier otro tipo de lámpara), la mayoría de las veces podrás hacerlo bien. Pela bien los cables, introdúcelos en las fichas y atornilla. Con algunos tipos de fichas más modernas ni siquiera tendrás que hacer eso, sino simplemente pulsar, introducir el cable y soltar. Y en fin, en caso de duda o si a la hora de la verdad algo va mal, siempre es un buen momento para preguntar al vecino cuán mañoso es (excelente excusa para mejorar las relaciones sociales) o para recurrir a un profesional.

Afortunadamente, fuimos capaces de completar el proceso con éxito y sin daños colaterales. Y lo que es más importante, ¡todo sigue aún en su sitio, como el primer día!

22 mayo 2008

Publicación diferida en Blogger

Gracias a la última característica que Blogger ha puesto a disposición de quienes utilizan este sitio para publicar sus bitácoras, la vida de aquéllos que dedicamos una parte de nuestro tiempo libre a rellenar las autopistas de Internet con pequeños montoncitos de bits relacionados con nuestras (pseudo)anónimas vidas, opiniones o aficiones, lo tenemos, si cabe, aún un poco más fácil. Se trata de la posibilidad de programar la publicación de un post, lo cual permite que los contenidos puedan aparecer en el blog sin que el propietario se tenga que ocupar de ello en ese preciso momento.

Todo mensaje tiene una fecha y una hora asociadas, normalmente los que se corresponden con el momento de su creación. No obstante, dichas fecha y hora son modificables, por supuesto. No en vano a veces creamos una entrada que no ve la luz en ese momento, sino que pasa a la lista de borradores por un tiempo, por ejemplo. Básicamente, hasta ahora, era el momento en que se pulsaba el botón "publicar" cuando la entrada se hacía visible a los lectores, independientemente de su fecha asociada, que se usaba únicamente para ordenarlas. Ahora, con la funcionalidad de publicación diferida, pulsar el botón "publicar" no tendrá efecto alguno si la fecha asociada a la entrada es una fecha futura. En tal caso, la entrada se hará realmente pública cuando se alcance la fecha indicada, teniendo el efecto, pues, de poder programar la publicación de mensajes. Por supuesto, en el caso de fechas pasadas, el comportamiento sigue siendo el habitual (y esperable).

Así pues, se acabó la acumulación indefinida de ideas en los borradores... cualquier momento de ocio será bueno para perfilarlas, ponerles una fecha de publicación ¡y despreocuparse! Estáis leyendo esto precisamente porque funciona a la perfección ;-).

21 mayo 2008

La independencia (II): muebles (de cocina)

Una de las tareas con mayor potencial para convertirse en una de las peores pesadillas del recién independizado es, sin duda alguna, la búsqueda de los elementos de mobiliario fundamentales, esos que se usarán de manera diaria durante, a ser posible, un buen puñado de años. Entran en esta categoría no sólo muebles, sino también otro tipo de elementos imprescindibles, como por ejemplo los electrodomésticos en el caso de la cocina. Tras ésta, la siguiente estancia en importancia es probablemente el dormitorio, donde un buen soporte de descanso será fundamental tras la jornada de trabajo. Y ya en un grado de relevancia relativa mucho más dependiente en las necesidades personales, entrarían en la lista la sala de estar o salón, y quizás un espacio de trabajo (sin olvidarnos del baño, por supuesto).

En A Coruña existen, naturalmente, múltiples establecimientos de decoración integral pero, dado que nuestro perfil no reclamaba un alto grado de exigencia estética y sí, por el contrario, una importante necesidad de ajuste económico, obviaremos este tipo de profesional tan especializado como caro. La alternativa (que se convierte a la vez en reto en el caso de novicios como nosotros) es atender personalmente cada caso.

La cocina

Para hacerlo más difícil, nuestra cocina estaba completamente vacía. Lo primero que tuvimos que hacer, pues, fue familiarizarnos con el mundo de las alacenas, los fregaderos encastrados y las encimeras. Visitamos muchas y diferentes casas de muebles de cocina a lo largo y ancho de la ciudad. Todas ellas funcionan de la misma manera: ofrecen unos cuantos ejemplos en sus espacios de exposición, para ayudar al visitante a decantarse genéricamente por un estilo u otro, una combinación de colores o algún detalle concreto. Sin embargo, nada empieza de veras hasta que se les lleva un plano y, en base a unas ideas generales, se les solicita un presupuesto (que incluirá el diseño), que estará listo en un plazo variable de entre una semana y 15 días. Cómo se ajuste el diseño a los gustos del cliente dependerá de la pericia del vendedor/diseñador para captar sus sensaciones en la primera visita, de la habilidad del cliente para transmitir lo que le gusta y lo que no, y de la creatividad del profesional para llenar el vacío sobre el papel. El problema es que prácticamente en ningún establecimiento dejarán al cliente llevarse el diseño a su casa (sólo el presupuesto), con lo cual la decisión final se convierte en un ejercicio de memoria comparativa. Está claro que el tema monetario tiene un peso específico importante, pero para sobrellevar el proceso recomiendo encarecidamente el recurso de la libretita en la mano: ya sea para hacer un esbozo rápido del diseño nada más abandonar el local o, si nuestras capacidades artísticas son más bien reducidas, al menos anotar una breve descripción significativa sobre el mismo.

Por supuesto, los diseños no son cerrados, claro que la cortesía y la consideración impiden comenzar a solicitar modificaciones a troche y moche antes de haber al menos descartado buena parte de las opciones competidoras. En nuestro caso, tras desechar algunos presupuestos por su elevado precio y otros por su pobre diseño, nos devanamos los sesos para decidir entre las dos opciones que más nos gustaban. Negociamos con unos y con otros hasta que, al final, teníamos prácticamente el mismo proyecto en ambos casos y habíamos comprobado que la calidad de los materiales era equivalente, con lo cual no quedó más criterio que el económico, sin poder compensar (muy a nuestro pesar) el carisma y buen hacer del comerciante que no logró su venta esa mañana.

Una vez concedido el sí quiero definitivo, nos ocupamos de revisar varias webs de electrodomésticos, a fin de elegir una campana extractora, una placa de inducción, un microondas, un horno, un lavavajillas, un frigorífico combi y una lavadora, que nos montarían, por supuesto, con el resto de los muebles de la cocina. Los criterios por los que nos guiamos fueron simples: eficiencia energética (y consumo de agua, en su caso), conjunto de funcionalidades razonable (nada muy galáctico que fuésemos a acabar por no usar, por ejemplo), y precio, claro está.

Entonces quedó sólo esperar. Aproximadamente tres meses después de iniciado el proceso, la cocina estaba lista para ser usada: para quienes quieran hacer uso de su imaginación, los muebles, de modernas líneas sencillas y rectas, son de tablero marino acabado en lacado brillante rojo, y combinan a la perfección con una encimera de Silestone negro stelar. El fregadero es cuadrado, encastrado bajo encimera, con el escurridor grabado en la piedra y a juego con un grifo también de líneas cuadradas con manguera extraíble. Una vitrina de cuerpo entero de cristal ácido con discretas serigrafías, alacenas de puerta izable, cajones y caceroleros con auto-frenada y unas cómodas cestas para frutas y verduras, además de una chulísima persiana, completan el espacio útil, en el que la distribución y el aprovechamiento del espacio se han conjugado a la perfección para obtener un triángulo de trabajo cercano al óptimo.

Y es que, para los cocinitas, no hay nada mejor que un lugar donde hacer sus experimentos que les facilite la vida. Y para los que lo somos menos, la cocina debería ser al menos un espacio cómodo y agradable. ¡Y no os olvidéis de los cubos de reciclaje!

20 mayo 2008

Toyama

A falta de una semana para que se cumpla un mes desde mi último post, mientras nuevas entregas de la serie La Independencia esperan ver la luz y sin olvidar llamar la atención de los lectores sobre el escándalo ballenero destapado en Japón hace unos días, no podía dejar pasar la ocasión de recomendar el nuevo restaurante de comida japonesa que ha abierto sus puertas recientemente en A Coruña.

Discretamente situado casi al lado del cruce entre la avenida General Sanjurjo y la calle Ramón y Cajal, el Toyama es probablemente una cafetería o bar reconvertido, sencilla y nada ostentosamente decorado con motivos orientales. El personal es de lo más amable, y la carta está repleta de bocados apetecibles que van desde las sopas hasta diferentes carnes al estilo teriyaki, pasando por un gran surtido de sushi (maki, niguiri, sashimi, etc.) y sin olvidar clásicos como los tallarines o el tempura. De lunes a viernes hay diferentes menús desde precios muy asequibles, y aunque pedir a la carta no es barato, resulta admisible y, después de catarlo, totalmente justificado. Quien se decida a probarlo no puede, eso sí, perderse los postres: todo un lujo para el paladar.

No es posible sino augurar que al Shouri le ha salido un claro competidor, para regocijo de quienes disfrutamos experimentando diferentes tipos de cocinas. Y no sólo eso, sino que parece que poco a poco las papilas gustativas de esta ciudad van dando su bendición a lo exótico, pues también se acaba de abrir un restaurante de comida asiática al lado de la playa de Riazor, del que he oído de momento sólo muy buenas palabras. ¡No va a quedar otro remedio que probarlo!