21 mayo 2008

La independencia (II): muebles (de cocina)

Una de las tareas con mayor potencial para convertirse en una de las peores pesadillas del recién independizado es, sin duda alguna, la búsqueda de los elementos de mobiliario fundamentales, esos que se usarán de manera diaria durante, a ser posible, un buen puñado de años. Entran en esta categoría no sólo muebles, sino también otro tipo de elementos imprescindibles, como por ejemplo los electrodomésticos en el caso de la cocina. Tras ésta, la siguiente estancia en importancia es probablemente el dormitorio, donde un buen soporte de descanso será fundamental tras la jornada de trabajo. Y ya en un grado de relevancia relativa mucho más dependiente en las necesidades personales, entrarían en la lista la sala de estar o salón, y quizás un espacio de trabajo (sin olvidarnos del baño, por supuesto).

En A Coruña existen, naturalmente, múltiples establecimientos de decoración integral pero, dado que nuestro perfil no reclamaba un alto grado de exigencia estética y sí, por el contrario, una importante necesidad de ajuste económico, obviaremos este tipo de profesional tan especializado como caro. La alternativa (que se convierte a la vez en reto en el caso de novicios como nosotros) es atender personalmente cada caso.

La cocina

Para hacerlo más difícil, nuestra cocina estaba completamente vacía. Lo primero que tuvimos que hacer, pues, fue familiarizarnos con el mundo de las alacenas, los fregaderos encastrados y las encimeras. Visitamos muchas y diferentes casas de muebles de cocina a lo largo y ancho de la ciudad. Todas ellas funcionan de la misma manera: ofrecen unos cuantos ejemplos en sus espacios de exposición, para ayudar al visitante a decantarse genéricamente por un estilo u otro, una combinación de colores o algún detalle concreto. Sin embargo, nada empieza de veras hasta que se les lleva un plano y, en base a unas ideas generales, se les solicita un presupuesto (que incluirá el diseño), que estará listo en un plazo variable de entre una semana y 15 días. Cómo se ajuste el diseño a los gustos del cliente dependerá de la pericia del vendedor/diseñador para captar sus sensaciones en la primera visita, de la habilidad del cliente para transmitir lo que le gusta y lo que no, y de la creatividad del profesional para llenar el vacío sobre el papel. El problema es que prácticamente en ningún establecimiento dejarán al cliente llevarse el diseño a su casa (sólo el presupuesto), con lo cual la decisión final se convierte en un ejercicio de memoria comparativa. Está claro que el tema monetario tiene un peso específico importante, pero para sobrellevar el proceso recomiendo encarecidamente el recurso de la libretita en la mano: ya sea para hacer un esbozo rápido del diseño nada más abandonar el local o, si nuestras capacidades artísticas son más bien reducidas, al menos anotar una breve descripción significativa sobre el mismo.

Por supuesto, los diseños no son cerrados, claro que la cortesía y la consideración impiden comenzar a solicitar modificaciones a troche y moche antes de haber al menos descartado buena parte de las opciones competidoras. En nuestro caso, tras desechar algunos presupuestos por su elevado precio y otros por su pobre diseño, nos devanamos los sesos para decidir entre las dos opciones que más nos gustaban. Negociamos con unos y con otros hasta que, al final, teníamos prácticamente el mismo proyecto en ambos casos y habíamos comprobado que la calidad de los materiales era equivalente, con lo cual no quedó más criterio que el económico, sin poder compensar (muy a nuestro pesar) el carisma y buen hacer del comerciante que no logró su venta esa mañana.

Una vez concedido el sí quiero definitivo, nos ocupamos de revisar varias webs de electrodomésticos, a fin de elegir una campana extractora, una placa de inducción, un microondas, un horno, un lavavajillas, un frigorífico combi y una lavadora, que nos montarían, por supuesto, con el resto de los muebles de la cocina. Los criterios por los que nos guiamos fueron simples: eficiencia energética (y consumo de agua, en su caso), conjunto de funcionalidades razonable (nada muy galáctico que fuésemos a acabar por no usar, por ejemplo), y precio, claro está.

Entonces quedó sólo esperar. Aproximadamente tres meses después de iniciado el proceso, la cocina estaba lista para ser usada: para quienes quieran hacer uso de su imaginación, los muebles, de modernas líneas sencillas y rectas, son de tablero marino acabado en lacado brillante rojo, y combinan a la perfección con una encimera de Silestone negro stelar. El fregadero es cuadrado, encastrado bajo encimera, con el escurridor grabado en la piedra y a juego con un grifo también de líneas cuadradas con manguera extraíble. Una vitrina de cuerpo entero de cristal ácido con discretas serigrafías, alacenas de puerta izable, cajones y caceroleros con auto-frenada y unas cómodas cestas para frutas y verduras, además de una chulísima persiana, completan el espacio útil, en el que la distribución y el aprovechamiento del espacio se han conjugado a la perfección para obtener un triángulo de trabajo cercano al óptimo.

Y es que, para los cocinitas, no hay nada mejor que un lugar donde hacer sus experimentos que les facilite la vida. Y para los que lo somos menos, la cocina debería ser al menos un espacio cómodo y agradable. ¡Y no os olvidéis de los cubos de reciclaje!

4 comentarios:

  1. Aix pues a mi me encanta todo lo que cuentas, la verdad es que ya me tarda tener que enfrentarme a lo mismo O:-) Lo sé soy rarita x'D

    ResponderEliminar
  2. X-D Esto es como todo, si te lo tomas con calma y vas poco a poco. Pero, para cuando te llegue el momento, consejos que arroja la experiencia:

    - Siempre habrá utensilios que no sean aptos para ser lavados en el lavavajillas o cosas que necesitarás limpias sin tener que esperar a ponerlo, cacharrería que será de tamaños y formas variadas. Un grifo con caño extraíble (los llamados tipo ducha) no tiene precio a la hora de hacer tu vida más fácil. ¡Ah! Y se acabó llenar el cubo de fregar en la ducha, con un grifo de estos podrás llenarlo en la propia cocina.
    - Los fregaderos modernos son cada vez menos redondeados y más cuadrados. El nuestro tiene las aristas en ángulos de 90º (lo cual hace que tengas que limpiar las esquinas con cuidado de vez en cuando), así que sólo es recomendable si te gusta ese estilo. Ahora bien, cuanto más cuadrados, más capacidad, lógicamente. ¡Se vuelven casi imposibles de llenar!
    - Elige con cuidado el color de la encimera: es, con diferencia, el elemento más sufrido. Ciertos tonos revelarán hasta la miga o gota más minúscula, mientras que otros parecerán prácticamente impecables todo el tiempo.
    - Una campana inteligente es como tener un ayudante en la cocina. Las hay no sólo que avisan cuando los filtros están demasiado sucios, sino que hasta regulan la intensidad automáticamente en función del calor y el vapor de agua que detectan: mientras tú vigilas esa cazuela y remueves la sartén de más allá no tendrás que preocuparte por subirla o bajarla de nivel. Y cuando termines, seguirá funcionando hasta eliminar los humos apagándose automáticamente.
    - Nunca más te dejarás la puerta de la nevera abierta: los combis modernos incorporan avisadores acústicos para despistados.
    - La posibilidad de programar los electrodomésticos puede cambiar como de la noche al día la forma de utilizarlos. No se trata ya solamente de cargar la lavadora o el lavavajillas la noche anterior y dejarlos puestos para que hayan terminado justo cuando estés saliendo de la ducha a la mañana siguiente (o entrando por la puerta al volver del trabajo), sino que cada fogón de la vitrocerámica puede controlar el tiempo que estará encendido a una determinada potencia antes de pasar a otra o de apagarse. Por no hablar de la función "mantener caliente": impagable a la hora de preservar una salsa en su punto mientras el plato principal no está listo.
    - Nunca insistiré lo suficiente en que se controle el nivel energético de los aparatos, pero otro elemento no despreciable es su nivel de ruido. Sobre todo si la cocina es pequeña (o dependiendo de dónde esté situada con respecto a otras estancias de la casa), pensando en la nevera, el lavavajillas y la campana, todo funcionando al mismo tiempo... merece la pena echar un vistazo a los decibelios.

    En fin, porque no quiero aburrir al personal pero, ¡podría haber escrito otro post con todo esto! :-D

    ResponderEliminar
  3. Tomo nota!! jisjis

    A mi me parece muy interesante, así que si te animas aquí tendrás una lectora fiel! O:-)

    ResponderEliminar
  4. Vaya, y yo que ya te contaba entre mis (pocos) lectores fieles... ¡qué chasco! :-> ;-P

    ResponderEliminar