15 septiembre 2008

Hellas

Después de haber estado en Grecia este verano y de que parrulo hubiese cantado al mundo sus maravillas, estaba claro que no iba a pasar demasiado tiempo hasta que probásemos el restaurante griego de Coruña, el Hellas.

Lo peor de este restaurante es su ubicación, pues prácticamente escondido al final de un estrecho callejón sin salida, es más que probable que pasase completamente inadvertido de no ser por el cartel que sacan a la acera para hacer saber a los transeúntes que si se aventuran por él no se arrepentirán. Lo malo es que cierra los domingos y los lunes. Lo menos malo es que lo que allí se puede degustar no es tan barato como en la propia Grecia... pero el resto, es todo bueno o mejor aún.

Como todo lo que probamos en tierras helénicas nos había encantado, resultó difícil decidirnos por la que ya estábamos predispuestos a considerar la primera elección de lo que sería una lista de sucesivas visitas. Así que después de dudar y dudar, al final elegimos entrantes a base de pan pita con salsa tsatsiki (ineludibles) y unas sorprendentes croquetas de yogur y hierbas; musakás como plato principal, y baclabas de postre. Aunque no apostaría a que el camarero, tremendamente amable y atento, sea de ascendencia helena (de elegir algún parentesco por la zona, antes me decantaría por turco o chipriota), hay que reconocer que los platos (cuyos nombres en la carta se hallan escritos fonéticamente) se ganan a pulso la consideración de los más próximos a sus autóctonos de todas las variantes de comida étnica que una pueda probar en la ciudad herculina. De acuerdo con que la proximidad geográfica probablemente favorece que esto sea así en detrimento de la cocina hindú, mexicana o japonesa, pero no está de más reseñarlo. Las únicas (mínimas) diferencias que notamos fueron que la base de la moussaka estaba hecha a base de puré de patata (en lugar de con patata cocida dispuesta en rodajas) y que el baklavas nos lo sirvieron acompañado de yogur en vez de helado (que quizás parece más apropiado para contrastar con el dulce caliente).

En definitiva, no nos quedará más remedio (vaya desgracia...) que regresar y seguir confirmando que el resto de platos (el sublaki, sin ir más lejos) mantienen las expectativas a la altura O:-).

2 comentarios:

  1. Si no viene a comentar aquí el terrorista de mi blog me lo voy a tomar como algo personal xD

    Con la predisposición que tenéis a descubrir sitios nuevos, sí que os habéis reservado para el griego! :D

    Ains, que rico ese pan con aceite que te ponen! ÑAM!

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  2. ¡Cierto es, se me olvidó mencionar el pan! :)

    La verdad es que no haber ido antes tiene delito... ¡tendremos que repetir pronto para ir compensando! O:-D

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