03 octubre 2008

De vuelta... ¡por poco tiempo!

Pues ya estoy de vuelta de mi viaje a Canadá, aunque (de nuevo) no sin incidencias. Algún gafe me llevé encima para el trayecto Vigo-París/París-Vigo, que en el camino de regreso ese vuelo también fue cancelado, aunque esta vez debido a la niebla. Eran las cinco de la mañana y al bajarme del avión que nos había traído del otro lado del Atlántico juraría que todo estaba aún en penumbra, pero despejado. Una hora más tarde, un vistazo a través de cualquier cristal del aeropuerto Charles de Gaulle no alcanzaba absolutamente nada más allá de 50 metros. Una espesa y blanca, blanca niebla lo envolvía todo. Yo me encontraba en la terminal 2G, de donde parecen partir una gran mayoría de vuelos de corto recorrido con destinos en distintos puntos de la vecina Alemania, algunas ciudades italianas, Bilbao y Vigo, precisamente. Probablemente la mayor parte de ellos operados por Air France Regional. La flota de esta filial de la aerolínea francesa está compuesta en su mayor parte por pequeños aviones, que quizá carezcan de todos los equipos que les permitan operar en circunstancias de poca o nula visibilidad. Sea como fuere, cuando en el panel los vuelos empezaron a caer, etiquetados con la nefasta palabra "Cancelled", empecé a temerme lo peor. Normalmente no sería tan dramática, pero tengan en cuenta que llevaba en pie, técnicamente, desde las cuatro de la mañana del día anterior...

Pero lo que tenía que pasar, pasó, y me vi, por segunda vez en menos de una semana, haciendo cola durante tres horas para que esta vez me recondujesen hasta la ciudad olívica a través de Madrid, con billete de AirEuropa. Lo malo fue que a mí me recondujeron, pero a mi maleta (y a la de todos los demás pasajeros con el mismo destino) no, con lo cual al llegar a Vigo tocó de nuevo cola para abrir el correspondiente expediente de extravío. Total, que cuando por fin pude tumbarme en una cama, ¡en mi calendario habían transcurrido dos días!

Menos mal que la maleta fue localizada al día siguiente y pronto la tuve conmigo, ya que en breve tendré que llenarla de nuevo: el lunes que viene parto otra vez, aunque en esta ocasión a un destino conocido. ¡Toca cambiar las chanclas por las botas y sacar la bufanda! ¿Veré nieve realmente, por fin? ¡Os lo contaré! Entretanto, como es habitual, algunas fotos de Victoria en mi Flickr.

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