03 noviembre 2008

Toshiba Portégé R500

Mi primer portátil lo compré al apenas terminar la carrera, beneficiándome del programa de adquisición de portátiles que Universia y la UDC ponían a disposición de alumnos y personal propio, aprovechando que había decidido continuar mis estudios haciendo el doctorado. Era un Toshiba Satellite A50 con características modestas pero un gran rendimiento. Un buen compromiso, para mi presupuesto de entonces, entre un equipo no demasiado pesado (2'7 kg.) y una buena máquina (Intel Centrino a 1'5GHz con 512MB de RAM y 40GB de disco duro). Durante casi cinco años lo utilicé prácticamente a diario: como herramienta de trabajo y de ocio, ya fuese en la facultad, en casa o de viaje. Jamás tuve un solo problema con él.

Pero, por supuesto, el tiempo no pasa en vano, incluso cuando un producto sale tan bueno como ése. Un par de actualizaciones de RAM más tarde, algunos síntomas empezaron a aparecer. Sorprendentemente, lo primero en fallar no fue la batería (que después de todo ese tiempo aguantaba estoicamente más de hora y media) sino el conector RJ-45. No es que fuese una catástrofe, aún podía conectarme por WiFi (siempre que estuviera disponible). Pero finalmente, como era de esperar, la batería dejó de existir. Sin embargo... eso era todo. Está claro que conectividad y autonomía son las dos principales ventajas de un portátil frente a un sobremesa, pero creo firmemente que mi viejo Satellite seguirá siendo útil, aunque ya no a mí.

Llegado el momento de buscarle un reemplazo, sobre todo considerando la proximidad de la estancia en la que ahora mismo me encuentro inmersa aquí en Suecia, reconozco que no consideré seriamente por más de un par de minutos cualquier otra opción que no llevase el apellido Toshiba. Podría haber continuado en la línea Satellite, pero la proliferación de los portátiles ultraligeros se hizo demasiado tentadora. Fue así como salté a la línea Portégé, pero a la única rama de dicha familia no compuesta por tablet PCs (que para eso ya tengo el N810). Ahora, después de aproximadamente un mes de uso, puedo decir satisfecha que la decisión ha sido acertada.

Toshiba Portégé R500 No aburriré aquí enumerando las características técnicas de este Portégé R500. Únicamente es obligado mencionar su peso, inferior a 1 kg (sí, batería incluida) y su disco duro de estado sólido. Por lo demás, su reducido peso y dimensiones no eliminan ni una sola funcionalidad, pues sigue teniendo tantos puertos USB como su antecesor (3) y hasta grabadora. ¡Ah! Una última cosa, para contribuir a derribar viejos mitos que hoy en día ya no se sostienen: con (K)Ubuntu 8.04 absolutamente todo funciona a la perfección, sin esfuerzo, a la primera. Bueeeno, está bien. No todo. Un bug ya notificado hace meses impide utilizar sus capacidades bluetooth. Un día de estos tendré que actualizarme a la reciente versión 8.10 a ver si ya está arreglado ;-P.

5 comentarios:

  1. Como usuario de otro R500 de estos he de decir, que sí, que pule, que mola mucho, pero sepa todo aquel que llegue aquí vía Google, que los botones del ratón son insufribles. Para mi lo peorcísimo de este portatil. Han llegado a provocarme ataques de nervios de lo mal que funcionan xD

    No sé si has experimentado lo mismo o si es cosa de mi instancia, porque es tan escandaloso que a ratos pienso que tiene que ser un defecto del mio.

    Una cosa más: llevo ya unas semanas en 8.10, y aunque no he probado lo del bluetooth -a día de hoy no me es útil-, sí decirte que estoy hasta el culo de KDE 4. Si pudiera hacer el downgrade no lo dudaba :S

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  2. Recuerdo que me comentaste el tema de los botones antes de comprar el mío, efectivamente. Y también recuerdo pensar después "Pues no es para tanto". Comparados con los de mi anterior Toshiba, sólo cambia que estos son redondeados y brillantes, pero el nivel de dureza es el mismo. Quizás sea cosa de la marca. Eso sí, el touchpad en sí, muchísimo mejor que el del Satellite: suave y fino.

    Y a propósito de la actualización, ¿qué tiene de malo KDE 4?

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  3. Será cosa mía entonces... Todo será comparar cuando regreses.

    El problema de KDE 4.1 es la combinación de dos cosas: que no funciona y que se ha convertido en Gnome xD Lo segundo habla por si sólo. Lo primero... es difícil de concretar... básicamente funciona y es usable, sí, pero a veces el konsole se fríe, otras al panel le dan parafluses, otras el fondo de escritorio no se actualiza... además, en general no va suelto -que no lento, pero tampoco como debería-. Resumen: decepcionante.

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  4. Aix qué forma de poner los dientes largos a una todavía usuaria de Satellite A50, que la verdad, ahora se le notan los años, pero creo que por ahora tendrá que seguir sufriendome el pobrecillo x'D

    Desde luego tu nueva adquisición tiene una pinta estupenda y eso de menos de un kilo es de lo más tentador!

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  5. parrulo: Pues nada, sólo recuérdamelo cuando esté de vuelta. Con respecto a lo de la "fluidez", precisamente el otro día leí un artículo en el que comentaban que (algunas distribuciones de) Linux corren el riesgo de empezar a parecerse cada vez más a Windows en una cosa, y era precisamente esa pérdida de "soltura"... aunque no mencionaban ningún escritorio en concreto. En fin, que me frenas las ganas de actualizar :-S.

    hannuskah: Ojalá me dure tanto éste como lo hizo el Satellite, que lejos de ir al punto limpio como ha pasado con algún sobremesa realmente antiguo, te aseguro que seguirá al pie del cañón (pienso acondicionárselo a mi madre, a ver si la animo y coge soltura con las nuevas tecnologías ;-D). ¿He mencionado que la batería (la normal que trae de serie) le llega a durar hasta 4 horas y media?

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