16 enero 2009

Leyenda urbana sobre las bombillas

Siguiendo la estela del post en el que hace algunas semanas compartía un mito en relación a los azucarillos, hoy quiero contribuir a echar por tierra otro bulo, probablemente más extendido y bastante menos trivial. Se trata de esa afirmación que todos hemos oído alguna vez en referencia a la conveniencia o no de apagar la luz cuando abandonamos una habitación, en términos de ahorro energético.

Todos hemos escuchado en algún momento eso de que apagar cierto tipo de luces (en especial, los tubos fluorescentes) para volverlas a encender al cabo de poco tiempo supone un mayor gasto que dejarlas encendidas. La justificación de esta aseveración recaería en el coste que tiene el propio encendido, supuestamente mucho mayor que el correspondiente consumo durante determinado tiempo de funcionamiento. Pues bien, por si a alguien le queda alguna duda sobre la prácticamente nula veracidad de tal leyenda, le recomiendo que vea el siguiente vídeo:

Lo que se pone de relevancia en el experimento realizado por el equipo de Cazadores de Mitos es, en resumen, que, por norma general, siempre es más eficiente, energéticamente hablando, apagar la luz cuando abandonamos una habitación ya que, si bien es cierto que todos los tipos de bombillas tienen un pico de consumo al encenderse, la duración de dicho pico es despreciable y por ello casi nunca superior al consumo durante unos minutos (¡ni siquiera segundos!) de funcionamiento. Incluso en el caso de los tubos fluorescentes, donde el tiempo de "compensación" puede aproximarse al medio minuto, raras ocasiones en la vida real justificarán no apagarlo al marcharnos y volverlo a encender cuando regresemos.

¡No más excusas baratas, pues, para dejarse la luz encendida!

Esta leyenda urbana ha sido desmentida también en Tu Planet, Curioso pero Inútil y otros blogs personales.

2 comentarios:

  1. Es la primera vez que oigo el mito así ;). El problema que hay con los fluorescentes y demás lámparas de bajo consumo es que si las enciendes y apagas mucho acortas su vida de forma significativa.

    Ahora lo que deberían probar es si el coste de reemplazar la bombilla más a menudo compensa los apagados frecuentes (probablemente no). Pero claro, no es tan espectacular, que es lo que los cazadores de mitos buscan...

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  2. Bueno, la verdad es que también hacen eso en el vídeo, te recomiendo que lo veas hasta el final ;-).

    La respuesta corta es que el encendido y apagado frecuente no acorta significativamente la vida de las bombillas (y eso que ellos las encienden y apagan cada 2 minutos durante un mes ;-)).

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