26 abril 2009

¡Hasta luego!

Llega la primavera y con ella, un año más, la migración de tantas y tantas especies de aves. Sin embargo, este año es diferente, porque me ha tocado de cerca la migración de un ave querida, un parrulo que ha sido a partes iguales modelo y compañero desde que, hace ya casi seis años, me inicié en la carrera docente-investigadora. Como no podía ser de otro modo, vuela hacia el sur (suroeste, para ser más precisos, así como unos seiscientos kilómetros), y sólo puedo desearle que sus horizontes sean limpios y que las tierras y gentes que lo vean llegar lo acojan con benevolencia. La pena por el hueco que deja no se dejará sentir hasta que le empecemos a extrañar en esos pequeños detalles del día a día, pero nunca ensombrecerá la alegría por quien valientemente decide dar un vuelco a una vida cuya anterior etapa se había agotado en su interior.
Lo mejor de todo es que, sin importar donde vaya, seguirá estando a un sólo clic de distancia :). Farewell!

18 abril 2009

Bonsai

Bonsai Hace poco más de una semana, con motivo del cumpleaños de calvaris, decidimos darle algo de vida a nuestra casa comprando el bonsai que podéis ver en esta foto. Se trata de un pequeño manzano, de apenas 20 centímetros de altura, que ya ocupa un lugar de honor en el salón. De momento parece haberse adaptado bien, pues sus brotes siguen germinando generosamente. A estas alturas, las múltiples flores que poblaban su mini-copa ya han perdido todos sus pétalos, pero creemos que al menos un par de ellas nos darán pequeños y simpáticos frutos.

Bonsai (detalle) Tal y como nos recomendaron en la tienda, lo regamos cuando la tierra está ya seca, empapándolo entonces generosamente. Goza de mucha luz y claridad, aunque está protegido del sol directo, y la temperatura a su alrededor es agradable y sin peligro de bruscas variaciones. En estas condiciones, esperamos que se aclimate sin complicaciones. No es un proyecto tan ambicioso como los rosales, fresales y tomatitos de Rigel, pero mejor empezar poco a poco :-)).

17 abril 2009

Olor a tabaco

En los últimos tiempos se han incorporado a mi listado de RSS de lectura habitual algunas bitácoras que regularmente publican entradas cuya finalidad es dar pequeños consejos o trucos relacionados con el ahorro doméstico o la sostenibilidad de nuestra vida diaria. El más prolífico de ellos es Ahorro diario, de donde han salido (entre mucha paja, eso sí) interesantes enlaces sobre cómo conservar frescos por más tiempo los alimentos (en especial, puedo certificar que guardar la lechuga -cogollos, en concreto- en el frigorífico envuelta en papel de cocina funciona de maravilla para preservarla más y mejor), sobre la procedencia de las marcas blancas (esas que últimamente tan denostadas están por algunos medios de comunicación, y no sólo uno, sino prácticamente todos), o sobre cómo recuperar esas galletas húmedas y que vuelvan a estar crujientes, entre otras. Sin embargo, un consejo que llevaba tiempo buscando y que no había conseguido encontrar salió de mi propia chistera el otro día.

Es altamente probable que cualquiera de nosotros, fumadores o no, nos hayamos encontrado, por desgracia, en la situación de llegar a casa un fin de semana de madrugada apestando a tabaco, como fruto de las horas pasadas en algún local cerrado de ésos a donde nuestra ondulada ley antitabaco española no ha conseguido llegar. Desde el pelo a los calcetines, hay algunas noches que parece que nos hayamos dado una ducha en alquitrán y nicotina antes de entrar por la puerta. En esos casos, cuando una jornada entera ventilándose en el tendedero no ayuda, ropa limpia y quizás recién puesta acaba en la lavadora... y a veces no es suficiente. Tejidos como la viscosa pueden salir del tambor empapados y aún despidiendo efluvios tabaqueros. ¿Qué podemos hacer entonces? Mi solución (con resultados empíricamente comprobados) es tan sencilla como colgarlos a secar como haríamos normalmente, y acompañarlos encendiendo una vela aromática o incluso un quemador de los que evaporan agua en la que hayamos vertido algunas gotas de nuestra esencia favorita. Naturalmente, el efecto del quemador es mucho más intenso y rápido, así que deberemos ser cuidadosos a la hora de elegir la fragancia y controlar el tiempo de exposición, salvo que queramos que toda nuestra ropa acabe oliendo intensamente a fresas. Personalmente, prefiero una pequeña vela de aroma fresco, que al consumirse más lentamente contribuirá a neutralizar los desagradables restos de olor a tabaco a medida que la colada se seca.

15 abril 2009

Firma digital

Hace no mucho dediqué una entrada a describir cierta situación en la que, sin comerlo ni beberlo, me había visto sumida últimamente en relación a diversos intentos de robo de mi dirección de correo electrónico en Google Mail. Desgraciadamente, la situación no sólo no ha mejorado demasiado desde entonces, sino que incluso parece ir empeorando con la aparición de más tocayas latinoamericanas (esta vez, de Argentina) que comparten el hobby de incluirme entre los "CC" de sus cadenas de correos, de manera que he acabado conociendo detalles sobre mudanzas personales, costes estimativos de presupuestos empresariales internos y todo tipo de citas. Ni qué decir tiene que he sido repetidamente invitada a Facebook por sus amistades, recibido fotos de sus últimas fiestas y un largo etcétera tan ridículo como surrealista. Qué le vamos a hacer, me ha caído en desgracia un nombre común en una era de globalización.

Como quiera que aunque mis peticiones (a veces amables, a veces tajantes y enérgicas) parecen surgir efecto, al cabo de cierto tiempo surge una nueva homónima que inicia un nuevo ciclo, he desistido de encontrar una solución definitiva al problema que no pase por cambiarme de nombre. Y para asegurarme de que quienes me conocen pueden estar seguros de que se comunican conmigo y no con alguno de mis "clones" en la red, he decidido utilizar la firma digital en todos mis correos electrónicos personales a partir de ahora.

Crear una clave personal para firma digital de uso propio es de lo más sencillo. Yo tengo la mía ya desde hace años, y la uso regularmente, aunque fundamentalmente en mi entorno laboral. En cualquier distribución Linux, la disponibilidad de las utilidades GPG (que en las versiones más recientes ya vienen instaladas por defecto) y el dominio de unas sencillas órdenes nos permiten en un momento crear y publicar nuestra propia firma, e incluso actualizarla o revocarla llegado el caso.

Así pues, para crear una clave para firma digital, debemos ejecutar:

gpg --gen-key

e indicar al asistente que queremos una clave DSA & ElGamal (es decir, generada utilizando un algoritmo de encriptación específico), un tamaño entre 1024 y 4096 bits (la opción recomendada por defecto son 2048 bits) y su caducidad (que puede ser de días o semanas hasta meses o años, e incluso infinita). Finalmente asociaremos nuestro nombre y apellidos a la clave, la dirección de correo electrónico deseada, y protegeremos la clave con una contraseña segura (que será necesaria posteriormente, cada vez que queramos emplear la clave para firmar digitalmente un contenido):

Por favor seleccione tipo de clave deseado:
(1) DSA y ElGamal (por defecto)
(2) DSA (sólo firmar)
(5) RSA (sólo firmar)
Su elección: 1

El par de claves DSA tendrá 1024 bits.
las claves ELG-E pueden tener entre 1024 y 4096 bits de longitud.
¿De qué tamaño quiere la clave? (2048)
El tamaño requerido es de 2048 bits

Por favor, especifique el período de validez de la clave.
0 = la clave nunca caduca
<n> = la clave caduca en n días
<n>w = la clave caduca en n semanas
<n>m = la clave caduca en n meses
<n>y = la clave caduca en n años
¿Validez de la clave (0)? 1y
La clave caduca jue 15 abr 2010 11:26:14 CEST
¿Es correcto? (s/n) s

Necesita un identificador de usuario para identificar su clave.
Nombre y apellidos: Pepito Grillo
Dirección de correo electrónico: grillito.pepito[=]gmail.com
Comentario: Firma digital
Ha seleccionado este ID de usuario:
"Pepito Grillo (Firma digital) "
¿Cambia (N)ombre, (C)omentario, (D)irección o (V)ale/(S)alir? V

Necesita una frase contraseña para proteger su clave secreta.

gpg: clave XXXXXXXX marcada como de confianza absoluta
claves pública y secreta creadas y firmadas.

Como paso previo a la publicación final de nuestra firma, necesitaremos "firmarla" a su vez. Para ello teclearemos:

gpg --sign-key 0xXXXXXXXX

donde 0xXXXXXXXX es el identificador de clave generado tras el primer paso. Para terminar, enviaremos la firma a un servidor de claves público, lo que servirá para que todo el mundo prueda comprobar la autenticidad de contenidos que hayamos firmado. Hay muchos servidores de claves, pero pgp.mit.edu o pgp.rediris.es son un par de ellos que podemos usar:

gpg --keyserver pgp.rediris.es --send OxXXXXXXXX

Realizar una búsqueda en el servidor al que hayamos enviado la clave nos servirá para comprobar que hemos completado el proceso satisfactoriamente. A mayores, podemos solicitar a personas de nuestra confianza que corroboren la validez de nuestra firma, firmándola a su vez y enviando su garantía al propio servidor. Cuanto más respaldo tenga una firma pública, con más confianza será vista por quienes no nos conozcan. Para firmar una clave ajena debemos descargarla, firmarla y volver a enviarla al servidor:

gpg --recv-key 0xZZZZZZZZ
gpg --sign-key 0xZZZZZZZZ
gpg --send-key 0xZZZZZZZZ

Si en algún momento la integridad de nuestra firma se viese comprometida, o si dejásemos de utilizar la cuenta de correo asociada, o simplemente, por la razón que sea, quisiésemos invalidar la firma:

gpg --output revoke.asc --gen-revoke 0xXXXXXXXX
gpg --import revoke.asc
gpg --send-key 0xXXXXXXXX

Por supuesto, hay interfaces mucho más amigables que la línea de comandos para todas estas tareas, aunque son las mismas las órdenes que se ejecutan a través de ellas.