18 septiembre 2009

Todo tiene una explicación...

... y no es culpa de la crisis, que parece ser la excusa más socorrida en estos tiempos. Mi excusa empieza por tesis y termina por doctoral, y de ella puedo decir que esta semana he completado su redacción, ¡al fin! Largos meses de reflexión sobre lo que me ha ocupado en los más recientes años de mi vida (profesionalmente hablando), combinados con el arduo ejercicio de la redacción en un idioma no materno (en este caso, el inglés) han dado su fruto. Ahora toca esperar las impresiones de quienes la han de revisar.

Entretanto, se han perdido en el limbo de los posts muchas de las anécdotas de los últimos meses, que de otro modo podrían haber acabado en este blog. A bote pronto, se me ocurren dos hitos destacados, uno tecnológico y otro geográfico. El primero se corresponde con la reciente incorporación a nuestro salón de un ASUS O!Play, un pequeño reproductor multimedia que puede con todo formato que se le eche a la cara, subtítulos incluidos. Con interfaz de red y salida HDMI como características estrella, este económico cacharro supone la jubilación de nuestro viejo reproductor de DVD, y será probablemente complementado en algún momento de los próximos meses con una PlayStation 3 Slim, ahora que por fin (tras tantos meses de rumores) ha visto la luz. Las cifras de ventas no hacen más que corroborar que muchos usuarios la esperaban desde que el primer modelo salió a la venta.

En cuanto al segundo evento, se trata de mi visita de hace un par de semanas a Edimburgo con motivo de la asistencia al ICFP'09. Por alguna razón, mis viajes a esta importante conferencia sobre programación funcional parecen estar condenados a resultar emocionantes, lo que en esta ocasión significó un arranque surrealista del viaje, con tarjetas de embarque escritas a mano, un carrusel de entradas y salidas a la zona de embarque en el aeropuerto de Barcelona (intentando localizar nuestras maletas) y la supervivencia en la capital escocesa durante casi un día entero hasta que por fin nuestras pertenencias llegaron al hotel. Entre confirmación y confirmación de tópicos varios (entre ellos, el peculiar y fuerte acento de los locales, la omnipresencia de los kilt y la polémica calidad de la comida británica), Edimburgo se reveló como una expléndida ciudad, cuya visita es plenamente recomendable: desde los imprescindibles castillo y palacio, hasta las callejas de la ciudad vieja y las amplias avenidas de la parte victoriana, la urbe no deja indiferente. En breve, como de costumbre, habrá instantáneas en Flickr.

Sin embargo, el acontecimiento del verano no ha sido otro que el enlace de dos amigos muy queridos. ¡Con retraso, pero con todo el cariño, mis mejores deseos también desde este pequeño rinconcito de la web!