27 diciembre 2009

Cine en 3D

Ayer por la noche me senté por primera vez en la butaca de un cine en una de esas salas "3D" que tan en auge parecen estar. Fuimos a ver Avatar, la última superproducción de James Cameron, estrenada hace pocos días. En atención a quienes aún no la hayan visto, y aunque su argumento es probablemente de sobra conocido, no haré aquí ningún comentario sobre él (os dejo, en su lugar, un interesante enlace, de mano de Rigel, con una reflexión sobre el corte de películas con guiones similares). En todo caso, la experiencia del cine en tres dimensiones merece ser vivida.
Supongo que, como muchos de los que podáis leer esto, mi única interacción previa con dimensiones adicionales al plano en lo que a visualización se refiere quedaba (afortunadamente) en el trastero de mi memoria, encarnada por aquellas gafas de cartón bicolores con las que sólo podían observarse ciertas imágenes específicamente preparadas al efecto. Puedo decir con satisfacción que el cine 3D actual no tiene nada que ver con aquello. En efecto, es necesario usar unas gafas especiales que se proporcionan en la entrada, que en nuestro caso fueron un modelo de gafas activas. Las lentes en cuestión no son ligeras, aunque esto es algo que se aprecia más bien después de las tres horas de película y no tanto antes. Como usuaria habitual de modelos tradicionales de gafas debido a mi miopía, uno de mis principales recelos consistía en la compatibilidad y comodidad de usar dos pares de anteojos al mismo tiempo, pero quedó pronto satisfactoriamente resuelto.
Despejada la incógnita funcional, sólo quedaba disfrutar del espectáculo, comenzando por los propios trailers. Increíble la sensación de tener al gato de la nueva Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton (película que me anoto en la agenda desde ya) al alcance de la mano. El efecto "halaa!" se va haciendo menos intenso, pero no por ello menos impresionante. Sin embargo, estoy convencida de que irá mejorando con el tiempo, o al menos debería. En un momento en el que la alta definición está ya a la orden del día, donde películas y series pueden verse a 720/1080p en los televisores de muchos hogares, otorgando una definición inimaginable hace unos años al más nimio de los detalles de una escena, resulta un poco chocante (cuando menos) que la experiencia 3D sea totalmente dirigida en ese sentido. Es decir, tal y como yo lo percibo, hay un único lugar en el plano al que se espera que el espectador esté mirando en cada momento. Dependiendo de lo bien rodada que esté la película, hay transiciones de escena que consiguen atraer los ojos del observador de manera natural, sin que éste se dé apenas cuenta. Sin embargo, en los momentos en los que eso no se logra, o que la curiosidad lleva a "romper" ese contrato no escrito, la sensación es muy extraña: figuras y personajes borrosos, distorsiones de bordes, tamaños y posiciones que dan al traste con la "suspensión de la realidad 3D".
Con todo, e incluso pese al incremento de precio (8'80 € alquiler de gafas incluido -con descuento equivalente al día del espectador-, frente a los 5'60 € habituales), creo que repetiremos. Es más, personalmente me siento más inclinada a pagar esos tres euros de diferencia en películas que realmente valgan la pena; al fin y al cabo es un valor añadido al que no puedo ni aproximarme en el salón de mi casa.

08 diciembre 2009

Espacio Coruña y Celda 211

Hace poco más de mes y medio abrió sus puertas yet another centro comercial en A Coruña: Espacio Coruña. Sin intención de reavivar la eterna polémica sobre tanto metro cuadrado de centro comercial por habitante, o la curiosidad nunca satisfecha de cómo sobrevive tanta tienda y establecimiento en estos supuestos tiempos de crisis, el puñadito de veces que nos hemos paseado por él me permiten hacer una primera valoración del lugar.

Por supuesto, acercarse a la superficie los primeros fines de semana resultó, como era de prever, una misión para pacientes. Interminables colas de coches colapsaron no sólo la zona sino, por extensión, los accesos a la ciudad, próximos a la misma. Con todo, las dimensiones y configuración del recinto son capaces de albergar un gran número de gente antes de dar sensación de abarrotamiento. Y por suerte, varias plantas de aparcamiento subterráneo parecen ser capaces de evitar que la zona se convierta en un caos de coches estacionados creativamente.

En cuanto a la oferta de actividades que se puede encontrar en este centro comercial, hay un poco de todo, aunque imagino que el principal reclamo es la omnipresencia de todas y cada una de las subfirmas de Inditex, así como de sus principales competidoras. Las acompañan algunas otras tiendas de calzado, decoración para el hogar, telefonía o videojuegos, incluyendo también joyería, electrodomésticos y juguetes. Los planos del lugar indican que habrá también una farmacia, pero hasta mi última visita permanecía todavía cerrada. En medio de tamaña exaltación del consumo, no podían faltar establecimientos de hostelería, que se hacen escasos quizás en contraste con la abultada oferta anterior. Cafeterías propiamente dichas hay sólo una (¡y qué precios!), siendo las alternativas una jamonería, heladería, o hamburguesería. Para llenar el estómago con algo más contundente, además de dos conocidas y rivales multinacionales de la comida rápida, encontramos un kurdo (que no turco), un wok y un italiano, que hemos tenido ocasión de probar en nuestras recientes visitas.

Pese a la expresa distinción de gentilicio, la comida kurda que podemos encontrar en Espacio Coruña no presenta grandes diferencias con otros establecimientos turcos de la ciudad. Por un módico precio, los clientes pueden degustar los típicos döner kebab, dürüm kebab y lahmacun atendidos por un conjunto de amables y dicharacheros camareros.

Para aquellos visitantes de hayan tenido la ocasión de leer mi opinión sobre el restaurante asiático Xi Yue, el wok de Espacio Coruña es muy similar. No sólo es buffet y tiene una configuración parecida, sino que también tienen una plancha mongola, complementada en este caso por un wok. La oferta de opciones para auto-servicio es asimismo prácticamente equivalente (con presencia igualmente testimonial de sushi), aunque destaca la mayor variedad de postres. El precio es, naturalmente, fijo (9'95€ por semana al mediodía incrementándose hasta 12,95 € los fines de semana por la noche, si no recuerdo mal), y la bebida no está incluida.

Con todo, después de probar el otro buffet del centro comercial, el italiano Muerde la Pasta! (que es una franquicia), me quedo sin dudarlo con éste último. Su precio es igualmente competitivo (8,50 € al mediodía por la semana, bebida no incluida tampoco), y las posibilidades son casi abrumadoras. Una amplia selección de productos para confeccionarte una sabrosa ensalada, diferentes tipos de pizzas, canelones, lasañas, un sinfín de tipos de pastas con variadísimas salsas, varias presentaciones de pollo y pescado, y un buen surtido de arroces. Si el comensal es capaz de dejar hueco para el postre, vasitos de tarta de queso o una especie de tiramisú, profiteroles, helados o fruta fresca harán sus delicias en la sobremesa, también acompañados de café (por el mismo precio) si se desea. Muy recomendable.

La oferta de ocio del lugar se completa con ocho modernas salas de cine, algunas de ellas preparadas para proyecciones 3D, e incorporando una fila de butacas vibradoras que pretenden incrementar el imbuimiento del espectador en la experiencia cinematográfica convirtiendo su sillón en una suerte de DualShock gigantesto, sincronizado con la banda sonora de lo que se proyecta en pantalla (vamos, algo así como estar sentado sobre un altavoz gigante, pero sin la parte de quedarse sordo). Por nuestra parte, nos estrenamos (en butaca normal, gracias) con la imprescindible Celda 211. Inconmensurable el trabajo de un elenco de actores que nunca defrauda, con Luis Tosar a la cabeza. ¡No os quejaréis de propuestas para las vacaciones que se avecinan!

06 diciembre 2009

En defensa de los derechos fundamentales en internet

Manifiesto

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo.

También puedes firmar la petición en: http://www.petitiononline.com/ed021209/petition.html o unirte a este grupo en Facebook.