05 diciembre 2010

Mi (pobre) análisis del día después

Algo más de un día después de que el caos se desatase en los aeropuertos españoles, cuando parece que (a la fuerza ahorcan) la normalidad va a ir volviendo a los mismos, me obligo a mí misma a recapitular mis impresiones sobre lo sucedido. La preponderancia de redes sociales como Facebook y Twitter me han hecho casi abandonar este blog, sustituyendo entradas con pensamientos y opiniones por simples enlaces compartidos y mensajes de 140 caracteres. Pero es difícil encontrar un único enlace que exprese mis dudas.

Como quiera que la carrera investigadora me ha dejado la secuela (o quizás ya la tenía de antes) de intentar ver las cosas del modo más analítico posible, he intentado reconstruir los hechos lo más objetivamente que me ha sido posible. No obstante, es probable que en los siguientes párrafos haya imprecisiones o incluso incorrecciones.

En este momento, España se encuentra en estado de alarma. Dicho estado de alarma, definido y contemplado en la Constitución para casos de extrema gravedad en los que los "servicios públicos esenciales" se vean "paralizados" (juzgue cada cual si el transporte aéreo es un servicio público esencial o no), es invocado por el gobierno al mediodía del sábado 4 de diciembre de 2010, como único modo de obligar a los controladores aéreos a realizar su trabajo y reanudar el tráfico aéreo del país. Los controladores aéreos no estaban en sus puestos de trabajo porque a las 17 horas del día anterior los habían abandonado en masa.

La excepcional medida adoptada por el gobierno posibilita, gracias a un Real Decreto en vigor desde hacía escasas horas, que los controladores sean sometidos al Código Penal Militar. La "desobediencia" en tal caso puede acarrear penas de cárcel en lugar de multas, que sería lo que ocurriría en una situación "normal". De hecho, la supervisión del tráfico aéreo ya estaba a cargo del Ministerio de Defensa desde las 21:30 del viernes 3 de diciembre, momento en que se hacía efectivo el mencionado Real Decreto, aprobado esa misma mañana. Dicho Real Decreto, además de contemplar la posibilidad de que el estamento militar pase a estar al cargo de las tareas de control y planificación del tráfico aéreo, matiza el cómputo de horas trabajadas por los controladores aéreos, excluyendo del mismo bajas laborales, las guardias en casa, las horas sindicales, etc. (juzgue cada uno si esas exclusiones son adecuadas). Parece como si, justo a tiempo, el gobierno hubiera aprobado la medida que iba a necesitar horas más tarde. Podría dar lugar a pensar que la aprobaron, de hecho, en sospecha de que así fuese.

Pero no elucubremos, sigamos analizando hechos. La matización del cómputo de horas se hizo necesaria como consecuencia de otro Real Decreto, publicado en este caso en el BOE del 5 de febrero de 2010, que establecía en 1670 las horas que un controlador aéreo debía trabajar al año, con un máximo de 80 horas extras. Se pretendía así modificar la situación imperante, en el que el máximo de horas eran 1200 pero la media de horas extras realizadas ascendía a 500. Una simple suma revela que no hay un cambio significativo en número de horas trabajadas, aunque sí en su remuneración, ya que las horas extras son mucho más caras (hasta 3 veces) que las regulares. Se trataba, pues, de una medida de ajuste económico, de las de la categoría austeridad.

El problema surge cuando, a punto de finalizar el año, los controladores parecen haber alcanzado dicho cómputo máximo (1670+80), con lo cual no podrían trabajar más, legalmente (no pueden realizar más horas extras). Supuestamente, ese error de cálculo sería el que motivaría el Real Decreto del viernes pasado, que al indicar que las 1670 horas deben ser "horas de sala de control" propiamente dichas, permitiría sortear la situación. Sería además la única manera de sortearla, ya que a los controladores existentes, reitero, la ley no les permitiría trabajar más horas, y no hay más controladores disponibles.

Llegamos entonces al otro punto delicado de la cuestión: la escasez de controladores. Y es aquí donde las versiones de cada parte empiezan a diverger más. A la sociedad se nos vende que el colectivo de controladores aéreos es una élite cerrada que de alguna manera ha conseguido mantener reducido su número por sus propios intereses (por ejemplo, tener la posibilidad de hacer muy bien remuneradas horas extras). No obstante, los controladores juran y perjuran que si pudieran no harían dichas horas extras, y que la única responsable de la escasez de controladores es AENA, por no convocar plazas y formar a nuevo personal (parece que en este caso es más barato pagar las horas extras). A partir de ahí, las historias para no dormir se multiplican y son difíciles de contrastar. Por ejemplo, parece ser que la formación de un controlador hoy en día corre de su propia cuenta y se cifra en 45000 euros (que no garantizan un puesto de trabajo), cuando hace años la sufragaba la propia AENA (sólo se exigían 3 años de carrera universitaria y buen nivel de inglés). Parece ser que AENA, que no pasa por su mejor momento económico, podría deber gran parte de su déficit no a los sueldos de los controladores, sino a su descontrolada inversión en infraestructuras caras y poco rentables (y al leer esto me acuerdo de nuestros tres aeropuertos gallegos). Y por último, parece ser que todo esto estarían enmarcado en un maquiavélico plan, trazado en la sombra ya desde tres legislaturas atrás, que culminaría con la privatización de los principales aeropuertos (como Barajas o El Prat, aprobada al 49% por el gobierno hace escasos días) y en último término, la propia AENA. Todo esto, además, salpicado con acusaciones a los controladores de no haber sido capaces de hacer llegar su realidad a la sociedad, respondidas con teorías de la conspiración sobre medios de comunicación que sólo escriben lo que les mandan desde la Moncloa.

En cualquier caso, el daño ya está hecho (por ambas partes), y yo me pregunto: ¿por qué en el momento en que se regula el máximo de horas que pueden trabajar los controladores nadie es capaz de hacer el cálculo de operadores * horas <= demanda? ¿Por qué, si desde hace años la densidad de tráfico aéreo no hace más que crecer, nadie se ha preocupado de que haya un crecimiento de plantilla sostenible? Y más importante, ¿qué pasará después del estado de alarma?

03 diciembre 2010

Por la libertad de expresión... y porque las "libertades" de unos no anulen las de todos los demás

A punto de cumplirse seis meses desde mi último post, los acontecimientos de los últimos días (y horas) me hacen acudir a este rincón casi olvidado, por dos motivos:

30 junio 2010

La tierra del sol... perenne

Hace tiempo que mis viajes los relatan por mí las instantáneas que subo a Flickr más que mis parrafadas en este blog. Por si fuera poco, ni siquiera lo hacen puntualmente, pues a día de hoy aún tengo pendiente subir fotos de Londres, de los días que pasé en la capital inglesa asistiendo a la Erlang Factory London 2010. No obstante, no quería perder la ocasión de compartir la siguiente instantánea, tomada ayer lunes 28 de junio nada más y nada menos que entre la una y la una y media AM, para entendernos.
¿Anochecer? ¿Amanecer? Pues ni uno ni lo otro, ni todo lo contrario. Es exactamente el momento intermedio entre ambos, de acuerdo con las horas oficiales de puesta y salida del sol. En efecto, eso quiere decir que eso es lo más "oscuro" que se pone el día (bueno, la "noche") en Oulu (Finlandia) a estas alturas del año. Precioso, sí... pero una locura para los biorritmos, ¡no hay manera de que le entre a una el sueño para irse a la cama! Es como vivir la mañana de año nuevo cada vez que el reloj dice que hay que meterse en la cama...

29 junio 2010

Anotaciones sobre PDF en Linux: xournal

Estos días he resuelto una de esas "necesidades" que surgen de vez en cuando y que, por falta de tiempo o pereza, esquivo con más o menos éxito hasta que evitar el problema es más engorroso que abordarlo. Se ha tratado esta vez de la controvertida cuestión de hacer anotaciones en archivos PDF desde Linux, y la solución ha venido de la mano de una aplicación llamada xournal.
Desde hace tiempo, gracias a Okular, quienes usamos Linux podemos leer las anotaciones que otras personas, desde otros sistemas y aplicaciones, incluían en los PDF. Sin embargo, seguíamos sin ser capaces de hacerlas. Si bien xournal no lo hace utilizando el formato de notas de PDF, sí nos permite abrir un PDF, escribir a mano alzada sobre él, trazar líneas, figuras, marcar texto con diferentes colores, etc. Y, lo que es más importante, guardar el resultado como un PDF a su vez. Todo ello a golpe de clic y con una interfaz muy sencilla y cómoda. Especialmente recomendado para revisión de artículos, informes y trabajos.

10 mayo 2010

Problema con Acrobat Reader en Debian

FYI, parece que estos días el paquete acroread-debian-files en debian provoca cierto problema de solución simple pero totalmente sucia. Por alguna razón, el número de versión está hardcoded en el fichero /usr/lib/Adobe/Reader9/Reader/AcroVersion, lo que hace que las actualizaciones sobre dicha versión dejen una instalación no funcional. Los síntomas son, al lanzar el programa desde consola:
$ acroread ERROR: Cannot find installation directory.
o, al cargar un fichero PDF en Firefox/Iceweasel:
Could not launch Adobe Reader 9.3. Please make sure it exists in PATH variable in the environment. If the problem persists, please reinstall the application.
El problema está en que el script /usr/lib/Adobe/Reader9/bin/acroread-en utiliza un número de versión también hardcoded, y la inconsistencia puede aparecer al actualizar de una versión 9.X a otra. El "parche" más rápido, de momento, pasa por sincronizar ambos a mano editando el segundo fichero.

08 mayo 2010

FireGPG

Todas las personas que tenemos varias cuentas de correo (para diferentes finalidades -profesional, personal-) y, más aún, que nos movemos entre diferentes ubicaciones en las que usamos distintas estaciones de trabajo, nos enfrentamos en algún momento al dilema que he dado en llamar del escritorio nómada. Cuando la cantidad de tiempo que se pasa ante cada equipo deja de ser despreciable o, dicho de otro modo, cuando la comodidad en todo momento es elemento imprescindible para un buen rendimiento, hay que ponerle alguna solución.

Dejando de lado la opción de llevar un portátil con nosotros a cada una de las ubicaciones de interés, el remedio más inmediato pasa por unificar tanto el escritorio como las aplicaciones que se usan en él. Eso, combinado con alguna herramienta estilo Unison, que nos permita sincronizar cómodamente ficheros de configuración y demás, puede resolver el problema. En efecto, ésta ha sido la solución que más he venido aplicando los últimos años.

Sin embargo, será que con la edad me hago cada vez más cómoda, pero últimamente este sistema se me estaba haciendo tedioso. Hago referencia, en particular, al caso del correo electrónico. Desde que di de alta mi primera cuenta de email, hará cosa de una docenita de años, he pasado por una serie de etapas: primero, el webmail. Después de mucho tiempo, me pasé a Thunderbird (con algún escarceo intermedio con mutt). A éste le sustituyó KMail (Kontact, para ser exacta) que, desde hace unos meses, he alternado con Evolution. Cada etapa tuvo sus ventajas y sus inconvenientes, como muestra el hecho de que esta semana he cerrado el círculo y he vuelto al webmail...

... lo que me trae de cabeza al motivo de este post. Después de que las similitudes entre la interfaz web y las aplicaciones de correo de escritorio se hayan reducido al mínimo (sobre todo con la incorporación a GMail Labs de la posibilidad de anidar etiquetas, al estilo de carpetas/subcarpetas), uno de los pocos dilemas que permanecen es el cifrado y firma de mensajes. Para quienes se enfrenten a esta misma tesitura, pongo en su conocimiento la existencia de un muy útil plugin para Firefox: FireGPG. Su instalación y funcionamiento es elemental (habida cuenta de que requiere de la presencia de GnuPG instalado, configurado y funcionando): simplemente examina nuestros correos en búsqueda de las marcas que encierran bloques de texto cifrados o firmados, y se encarga de invocar a gnupg automáticamente. En caso de que nuestra contraseña maestra sea requerida, un amable pop-up nos la solicitará. Sencillo y efectivo, puedo decir que funciona perfectamente.

21 marzo 2010

Por qué la ingeniería en informática NO debe ser una profesión regulada

(según el Ministerio de Economía y Hacienda)
 
Ironía del destino o simple casualidad, el caso es que la misma semana que hemos conocido que el consejo de ministros ha aprobado sin cambio alguno la controvertida y polémica Ley de Economía Sostenible (impulsada por el Ministerio de Economía y Hacienda y también conocida popularmente como la "Ley Sinde"), he recibido por fin respuesta a una comunicación que inicié ante el Defensor del Pueblo a finales de 2008. Dicha consulta se refería a diferentes aspectos de la situación de agravio comparativo que vivimos los profesionales del ramo de la ingeniería y la ingeniería técnica en informática en España, al no ser la nuestra una actividad regulada, frente a otros ingenieros, que sí tienen reconocida su profesión y competencias.
Una persona puede estar a favor o en contra de la concesión de atribuciones y la redacción de competencias ligadas a la posesión de determinados títulos académicos para el ejercicio de una profesión. Es un tema que puede ser ampliamente debatido. Ahora bien, un contexto en el que algunas ingenierías tienen esa consideración y otras, simplemente por el hecho de haber nacido más tarde, no lo tienen, es simple y llanamente una realidad injusta y perjudicial no sólo para los que se convierten en ingenieros de segunda, sino para la sociedad en su conjunto.
Pues bien, casi un año y medio más tarde, el Defensor del Pueblo (quien regularmente había ido informándome de los diferentes estadíos por los que pasaba su proceso de recopilación de respuestas sobre el tema) se ha hallado en posesión de todos los informes que había solicitado al Ministerio de Presidencia y, posteriormente, a los ministerios involucrados en la cuestión, a saber: Ministerio de Educación (ME), Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITyC), y Ministerio de Economía y Hacienda (MEH).
La misiva al completo no tiene desperdicio, motivo por el cual la adjunto al completo al final de esta entrada. No obstante, su conclusión más importante se resume rápidamente en las siguientes frases, que cito textualmente:
"[...] Por lo que se refiere a la inclusión de la Informática como especialidad de la Ingeniería conforme a las exigencias previstas por la Ley 12/1986, de 1 de abril, el ME manifiesta no ser competente en la materia y el MITyC no se pronuncia [...]".
"Por su parte, el MEH valora desfavorablemente esa propuesta puesto que considera que, en la práctica, supondría crear una reserva de actividad a favor de los ingenieros informáticos, reconociendo en la Ley de atribuciones profesionales en función del contenido de sus estudios académicos; e implicaría la creación de una nueva profesión regulada".
El MEH considera que la regulación de esta profesión "no parece justificada puesto que no se presta de forma directa a consumidores que requieran de una especial protección por estar sujetos a daños graves e irreversibles en su salud o seguridad personal". Así, "la creación de esta reserva de actividad no estaría justificada en ningún interés público a proteger y perjudicaría seriamente los legítimos intereses de otros profesionales que hoy compiten en el mercado, así como los de los consumidores y usuarios de sus servicios, que verían aumentados los precios y deteriorada la calidad ante la reducción de la competencia y la limitación legal a sus posibilidades de elección".
Después de afirmación tan alarmantemente categórica como demostrativa de una peligrosa ignorancia sobre lo que constituye la ingeniería en informática, el MEH reconoce la situación dispar entre las ingenierías, y propone como remedio "eliminar la actual división entre las distintas ramas de la ingeniería" que, dice, "ya no responden al interés general y segmentan el mercado injustificadamente". El Defensor del Pueblo notifica en su carta que ha procedido a solicitar al Ministerio de Presidencia las medidas mediante las que el MEH tiene previsto alcanzar dicha "solución global".
El resto de la misiva incluye otros puntos como la creación del Consejo General de Colegios Profesionales de Ingeniería en Informática o la presencia de los mismos en el Consejo Asesor de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información.
Descarga aquí la carta al completo y difúndela si lo crees necesario.