08 noviembre 2012

La libertad de expresión no permite defender a la infancia

Defensor del Pueblo dixit.

Hace cosa de un mes que voy a clase de yoga dos veces por semana. No se dejen engañar, el yoga relaja porque los diez últimos minutos de la clase te los pasas tirada en el suelo cual deshecho humano (lo llaman postura shavasana) después de pasarte otros cincuenta estirando músculos que no sabías que tenías en posturas inverosímiles, intentando desesperadamente mantener un precario equilibrio. Afortunadamente, la cosa mejora con el paso del tiempo y al menos la sensación de ir ganando control sobre el cuerpo con la mente sí es cierta, con el beneficioso efecto secundario de no concentrarse en absolutamente nada más durante ese tiempo. Lo que yo he venido en denominar coloquialmente modo junco hueco. Lo recomiendo.

Pero por el título de esta entrada ya habrá adivinado la avezada concurrencia que no quiero hablarles de disciplinas orientales milenarias, sino precisamente de lo poco que me duró el modo junco hueco ayer. Exactamente los tres minutos que me lleva abandonar el centro cívico de mi barrio y llegar al portal. Bueno, y treinta segundos más de abrir el buzón, encontrarme una carta del Defensor del Pueblo y empezar a leerla.

Quienes me conocen ya saben que de vez en cuando se me da por dar trabajo a las instituciones que se supone que están ahí para velar por los intereses y derechos de la ciudadanía. Entre ellos, el Defensor del Pueblo, a quien ya interpelé en el pasado en relación a la profesión de ingeniería en informática. En esta ocasión, a raíz de una iniciativa que conocí a través de contactos en Facebook, decidí unirme a las voces que pedían la intercesión de esta institución habida cuenta de la reciente decisión del Consejo de RTVE de reinstaurar la emisión de corridas de toros en horario infantil en la cadena de televisión pública.

Pues bien, dice el Defensor del Pueblo en su respuesta una serie de perlas que paso a enumerar más o menos jocosamente:



  • Que los toros ya estaban ahí antes de que llegase el invento ése del horario infantil.
  • Que a las corridas de toros pueden asistir menores, así que por qué no van a poder verlos por televisión.
  • Que la emisión de corridas de toros es un ejercicio, ni más ni menos, que de libertad de expresión, columna fundamental de la (notrora) sacrosanta Constitución, y que no puede someterse en ningún caso a censura.


¿Cómo se quedan ustedes? Yo, de piedra. Con un Defensor como éste, ¿quién necesita atacantes?

Utilizando una falacia lógica tan socorrida como extendida en estos tiempos que corren, el sexo existe desde que el mundo es mundo, mucho antes que el invento ése de los ratings. Además, al acto sexual no sólo pueden asistir niños, sino que, en muchos casos, debería producir niños a diestro y siniestro. Podría decirse que la "participación" (aunque sea como efecto) de los infantes en este tipo de encuentros es tanto o más natural que en el caso de las corridas de toros (y también mucho, mucho anterior). Por no mencionar que el acto sexual no sólo es una materialización de la libertad de expresión, sino una manifestación de afecto y/o un medio de alcanzar y/o proporcionar placer, algo que es intrínseco a todas las culturas sobre la faz de la tierra.

Así pues, ¿por qué no sugerir a RTVE que emita películas porno a las cinco de la tarde? Venga, no me vengan con mojigaterías y me digan ahora que ese horario no es el habitual para practicar el coito ;-).

En fin, si alguien quiere leer el texto completo de la misiva, que pulse en la imagen anterior.

1 comentario:

  1. Apoyo la moción de las pelis porno a las 17:00

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